
Parece una paradoja ingeniosa pero es verdad: de todo el período de cine mudo argentino, hasta hace poco más de una década, quedaban casi sólo palabras. Y no muchas. Se podían leer algunos intentos de
historizar la producción cinematográfica argentina, la más importante de
Sudamérica, en algunos pocos libros y revistas a partir de investigaciones basadas en los diarios de la época, y en unos pocos testimonios, pero las imágenes que se conservaron eran más bien pocas. Y de películas completas ni hablemos. Como
suplencia quedaron
afiches tipográficos, programas de mano,
publicidades y artículos de la época que se reproducían y citaban en cuanto libro y nota monográfica que intentara mostrar algún
souvenir del pasado que podía funcionar como fuente histórica de las invenciones de los primitivos hacedores del prolífico movimiento
fílmico local. Por eso, los últimos años dieron un vuelco a la ceguera con que se emprendía cualquier
aproximación a este período, por lo cual la “Primera Antología del Cine Mudo Argentino”, recientemente editada en un
pack de tres
dvd y un libro-dossier, más el ciclo del
Malba de agosto son un paso fundamental para entender el avance que permite vislumbrar un rostro más nítido del mutismo del pasado.
La nota completa publicada en el último número de
El Amante,
por acá, y el ciclo del
malba, por
este otro lado.
1 comentario:
De paso por Buneos Aires trataremos de ver algunas de estas películas.
Raul y Franco
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