domingo, 20 de marzo de 2011

Rosa Chancho


Rosa tiene 85 años y varios achaques de la edad la tienen a mal traer: inapetencia, pérdida de peso, alguna caída peligrosa en el baño, entre otros imprevistos malestares de los que igual está saliendo airosa. Vive en Gualeguaychú, en su casa al fondo de la de La Mari, su única hija, tercera entre tres varones. Ahora que La Mari se fue de vacaciones a lo de una prima, Rosa está acompañada permanentemente por El Coco, su hijo mayor. Pero La Mari y su prima llaman para ver cómo anda su madre y su tía respectivamente, para decirle que se cuide, etc. En un llamado del viernes, El Coco escuchó que Rosa, cansada del blablabla telefónico de las dos, tras colgar el teléfono dijo: “Por qué no se lavan la cajeta y se toman el agua”. Rosa es mi suegra. Y me siento muy, muy orgulloso de que esté atravesando un presente tan punk.

1 comentario:

Gordo puto, amén dijo...

Con Raul no podemos dejar de reirnos de la salida genial de tu suegra.

Enviiiiiiiiiidia de esa suegra!

Besos,
Raul y Franco