viernes, 18 de marzo de 2011

Alerta roja


Podía decir que no era muy mi tipo, aunque también tengo que admitir que ya en El informante, cuando lo encanecieron, Russell Crowne me parecía interesante, pero sabiendo que todo aquello era un efecto del maquillaje, es verdad que me deserotizaba un poco. Lo que no es obra de ningún truco es su cara medio rellena, que siempre le queda bastante bien. Cuando lo vi diez años después en Body of Lies, más gordito y promediando los cuarenta, me dieron ganas reales de sacarlo a bailar. ¿Me permite esta pieza? Ahora veo esta foto de arriba y directamente me lo comería en pan árabe, que es redondo como él. La foto de su rechonchez circula como un escándalo, como denuncia que del fornido gladiador que fue ya no queda nada. ¿Cómo que no, si se multiplicó? Para mí también es un escándalo, pero de dimensiones sensuales. Y si sumo la barba canosa con la que aparece muy seguido, me pongo como loco. Y ya no sé si mi gusto se amplía o si son los hombres que se vienen cada vez más amplios. Pero miro esa papada de la foto, esa tetilla que se marca por la remera, y me parece un espectáculo pornográfico.

1 comentario:

Gordo puto, amén dijo...

Nosotros nos sentamos al lado tuyo para apreciar ese espectáculo pornográfico...

Luego lo compartimos, al sanguchito que nos vamos a hacer, con ese gordito bombonazo!

te extrañamos,

besos,

Raul y Franco