viernes, 2 de diciembre de 2011

Sueño húmedo



Me calienta cada vez más Pedro Almodóvar, y cuando veo algunas de sus fotos recientes, como esta de acá arriba, tengo sueños terribles, mucho más zarpados que las crónicas de Patty Diphusa. Qué bien que le quedan las canas, cuánta elegancia daddy. Y, además, está haciendo unas películas que me hacen subir temperatura, que ya no hay termómetro que aguante tanta fiebre. La piel que habito, su último invento de científico loca, me puso de la nuca, así que me aventuré a dedicarle algunas líneas, para arañar un poco su cine y ver si puedo tenderle una red para que me dé un poco de bola. Lo que tejí se puede leer en el último suplemento Soy. Y si lo conocen al manchego, le pasan mi mail a ver si nos ponemos en contacto, y por lo menos hacemos algo por teléfono, que mi línea siempre está caliente para atender a semejante sex symbol.

1 comentario:

Gordo puto, amén dijo...

Fuimos a verla con Raul.
Él salió del cine con una gran sensación de desagrado. Le chocó la historia.
A mí me pareció fantástica. Y cuando la comentábamos, al repensarla, y él seguía sosteniendo que no le había gustado, yo la encontraba cada vez más genial.
La cantidad de citas de sus propias películas es memorable. Y cuando Raul me argumentaba que el tema era muy repulsivo, yo le argumentaba que no eran ni más ni menos que los mismos temas que siempre propuso Almadóvar en su cine.

Después quise llevarlo a ver Balada triste de trompeta, de Alex de la Iglesia y no lo conseguí. Cuando la vi lamenté no haberla visto con vos: Tanto exceso junto!

Besos y abrazos!