viernes, 4 de enero de 2008

Desapareció una noche


De la preocupación pasamos a la perplejidad: la paloma empolladora simplemente desapareció tras la noche de año nuevo. Desde el 1 de enero de 2008 no sabemos nada más de ella. Sin embargo, sus dos huevos están intactos en la maceta de nuestro balcón. Las teorías sobre su ausencia, tras todos estos días, ya son varias. La más trágica implica a una o más cañitas voladoras que terminaron partiendo a la pobre paloma en mil pedazos en llamas: el uso desbocado de pirotecnia seguro debe afectar seriamente a las aves poco atentas. Como por ahí leí que a las tres semanas nacen los pichones, otra teoría señala que los huevos no dieron el fruto esperado y su madre los abandonó (alguien sugirió absurdamente que los lleve a una veterinaria para verificarlo).
Pienso que tal vez sea un simple aborto, que la paloma dejó sus fetos encapsulados en mi maceta (si esto es así, en mi balcón descansan dos verdaderos "abortos de la naturaleza"). Bueno, prefiero pensar esto último para sentirme ideológicamente cerca del plumífero volador: "Año nuevo, aborto nuevo". Y espero que no se enteren las ligas antiabortistas y terminen declarando el primer día de cada año como el "Día del Ave por Nacer".

1 comentario:

maría font dijo...

decidió que aún no estaba lista para ser madre.
"se equivocó la paloma, se equivocaba..."