viernes, 30 de noviembre de 2012

Post Bear

Enero de este año comenzó peludo: publiqué una nota en la revista Inrockuptibles (que cada vez está más buena), donde celebraba la prolífica actividad osuna en la historieta vernácula. Además de evocar a El ósculo hirsuto, recurrente en este blog, ahí hablaba de la publicación del primer libro nacional de cómic bear: Horror, desperté con un cazador de Rubén Gauna. Ahora, para ir cerrando el año, la segunda parte de la historieta, editada para la última Marcha del Orgullo LGTBIQ, viene con un prólogo mío (del que cito un fragmento abajo, y pueden leer en el adelanto publicado en el Soy). Arriba, otra vez aparezco en el universo de Horror... al que, por supuesto, pertenezco con orgullo libidinal. Este domingo, a las 19, el libro se presentará en el Bar de FM La Tribu (Lambaré 873): habrá barbas para acariciar y frotarse.

A toda comedia le gusta la inversión como materia prima para el chiste, pero Gauna y sus personajes la llevan a un lugar de máxima incorrección. Si las políticas de la identidad y la orientación sexual tomaron su potencia en la afirmación social de ciertos modelos positivos, Horror... muestra el lado oscuro de la fuerza del deseo, cuando la libido nos hace girar el lado B. Si ya hay una teoría y una práctica de la post identidad, ésta tal vez sea la primera historieta post bear, la que ponga un poco en crisis el mundo de los osos como un lugar estancado: ahora ser un oso o un cazador es reinventar las reglas de un cosplay, es una fiesta de disfraces, un juego de rol. Por eso, en sincronía con la cultura queer, Horror... representa la peligrosa aventura de la incertidumbre, la identidad como algo inestable, que puede mutar en nuestra propia cama, donde creíamos que podíamos controlar nuestra fantasía.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Signos de partir

Hace mes y medio, Lisa Kerner inauguró en Milión su muestra de dibujos llamada "A punto", sobre la que escribí una nota en el Soy. El pasado 1 de noviembre, para abrir el mes del Orgullo LGTBIQ, volvió y, otra vez, fue millones: ahora Lisa expone sus últimas creaciones y escribí el texto de abajo para la nueva muestra, bautizada "Implosión", que se puede visitar en Casa Brandon, ese lugar donde el arco iris flamea y se agita todo el año. 

“Implosión” de Lisa Kerner

Acción de romperse hacia dentro con estruendo las paredes de una cavidad cuya presión es inferior a la externa

¿Muchacha punk o muñecas rusas? ¿Ultrapop o dark? ¿Imaginario cartoon o realismo queer? ¿Tomboy o Riot Girl? El pulso de Lisa Kerner se pregunta por dónde alinearse mientras su trazo ondulante dibuja siempre un signo de interrogación hecho cuerpos y almas gemelas o mellizas. Dos o más, las Lisas que se despliegan multiplicadas son un juego de las siete diferencias amalgamado en un mismo rectángulo, como el reflejo y su distorsión sentados a la misma mesa para devorarse mutuamente. Hay algo de electricidad en el serpenteo, como si la implosión de esta muestra tuviese que ver con el mismo rayo que da vida a la Novia de Frankenstein que se activa para partir a la dibujante: partir en el sentido de quebrar o dividir, pero también de marchar o mudarse. Por eso, en esta serie de autorretratos, Lisa se fragmenta otra vez en distintas figuritas que forman un álbum incompleto, pero que igual tiene premio: la sabiduría de reconocer que somos una colección inacabada de identidades que una vez capturadas se comienzan a escabullir. Y siempre es ese horizonte en perspectiva, donde las ratas hacen equilibro y el arco iris nos cobija, que nos señalan los puntiagudos pelos amarillo solar de las Lisas.

jueves, 25 de octubre de 2012

LSD (Love Sylvester's Disco!)


Recién ahora encuentro este documental abreviado donde John Waters da una definición perfecta de Sylvester, refiriéndose a la participación del cantante afro junto a The Cockettes, compañía hippie-drag psicodélica de los 60: "El no era un hippie de barba con un vestido, era Billie Holliday o Diana Ross en LSD". Si lo hubiese visto antes, incluía esa definición en el texto que escribí para el suplemento Soy, a propósito del libro La historia secreta del disco de Peter Shapiro. Abajo les copio el final de la nota, que se puede leer completa acá (y les recomiendo que, si no recuerdan o no saben quién es Sylvester, hagan clic en el link al video que nombro en la nota, siempre y cuando estén en un lugar que les permita bailar a sus anchas, si no van a tener que correr los muebles para hacer lugar, porque el que no baila con eso en vez de sangre debe tener detergente en las venas).

Lydia Lunch, citada en el libro de Shapiro, lo dice con metáfora orgánica: “La música es el tejido conectivo entre protesta, rebelión, violencia, conciencia sexual y comunidad”. Tal vez esta conexión llegó a su éxtasis a través de Sylvester, responsable de los falsetes más andróginos y orgásmicos del Hi-NRG, una abreviación de alta energía, un subgénero de la música disco creado a partir del acelerado beat del bombo que reproducían el galope del caballo como banda sonora sexual, con líneas melódicas de sintetizadores donde convergía el grito de placer con el ruido de la máquina. Sylvester era un afroamericano queer, uno de los primeros cantantes populares abiertamente homosexual, que había sido parte de los espectáculos hippie-drag de The Cockettes a fines de los ’60, imitando a Josephine Baker. Pero en su carrera solista, en el auge total del disco, su máximo hit fue “You Make Me Feel (Mighty Real)”, aun con potencial rupturista en su desafío a las convenciones que son síntesis de las políticas de resistencia integracionistas del movimiento dance. “Mientras gran parte de la música que coloreaba la escena disco gay tenía la alegría insistente de un espectáculo de porristas de secundaria y por lo general conjuraba ante todo la imagen de dos muñequitos de esos que mueven la cabeza como asintiendo chocándose mutuamente, ‘You Make Me Feel (Mighty Real)’ interpelaba a la tradición musical afroamericana preguntándole qué ‘realidad’ se suponía que debía representar para los hombres negros gay que, prácticamente alienados de la sociedad entera, estaban forzados a esconder sus identidades verdaderas a lo largo de casi todas sus vidas... Sylvester contrariaba al exterior indiferente del synth pop con una intensísima expresión de arrobamiento. El modo en el que Sylvester cantaba ‘I Know You Love Me Like You Should’, corriéndose hasta un registro tan alto que sólo podía ser completado por un zumbido de sintetizadores, bien podría ser el momento ‘diva’ definitivo de la historia del disco.” Basta mirar el video del hit: su perfomatividad drag múltiple mezcla estética leather de botas de cuero con glam marciano a lo Bowie, pero también abanico de teatralidad marica retro y turbante afro con perfume de gospel, entre otras modulaciones del crossdress. Y aunque, por momentos, Sylvester es el único en una discoteca vacía, parecería representar a todos y todas en un mismo cuerpo, su nombre es legión. Para cuando aparecen las bailarinas interraciales, encabalgadas franeleando con gimnasta felicidad lésbica, este videoclip pre MTV termina de hacer de las políticas integracionistas del disco un legado luminoso de electroshock. Y esos destellos de juego ambiguo de fines de los ’70, para cuando Sylvester murió de sida en 1988, ya estaban lo suficientemente demonizados por el movimiento de la “Muerte del Disco”, con acciones como quemas públicas de vinilos dance empujadas por argumentos de odio y otros de seudociencia que parecían paródicos, como los de científicos de la Universidad de Ankara, en Turquía, que “probaron que escuchar música disco hacía que los cerdos se volvieran sordos y los ratones, homosexuales”. En un punto tenían razón, la sensualidad polimorfa del disco fue la cumbre del ratoneo para muchos homosexuales, pero también para heterosexuales y demás identidades espectrales sin nomenclatura que titilaron en el tornasolado auge de ese amor libre electrificado.

lunes, 15 de octubre de 2012

Domingos de Ramos

Calzaba borceguíes las cuatro estaciones y sobre mi cama, mi altar adolescente: póster de Ramones con collage fotográfico de la grabación de Bad Brain y otras canciones de su ruta a la ruina. Se acercaba el final de los 80, una década corta, y mi punk interior latía con un folletín que salía en el Sí de Clarín, firmado por Laura Ramos. Había vuelto de Lanús a vivir a la casa-departamento natal de Barracas, y ya tenía la independencia suficiente para vivir en primera persona lo mortal que era Buenos Aires, ciudad-paraiso que en ese momento Ramos exploró mejor que nadie para fundar una cosmogonía entre la crónica y la ficción, poblada por criaturas con las que me hermanaba la desobediencia pop. Mi identificación primaria era con el Chico Aguja, teleadicto criado en la trastienda de una mercería (aunque, de manera un poco anacrónica, yo trastocaba su sobredosis de tv por mi cinefilia enfermiza). En aquellos tiempos, mil y una noche me soñé personaje de Laura Ramos en Buenos Aires me mata. Sobreviví a aquellos años, por poco; no salí ileso pero acá sigo. Y para cuando Laura recomenzó a publicar en Clarín hace pocos años su nuevo folletín Cuadernos privados, ahora en formato dominical, ya nos habíamos cruzado un par de veces por ahí, desarrollando una amistad, dentro y fuera de su extraordinaria columna.
El domingo pasado, Laura me cumplió mi deseo secreto: convertirme en uno de sus personajes. Escribo esto y se me hinchan los lagrimales. Paro acá y sigue ella.

Por Laura Ramos

07/10/12
Además de considerarse un fetichista fundamentalista de las canas, las panzas y las barbas (Papá Noel es su ícono sexual), Diego Trerotola se define como anarco-culinario, glotón y omnívoro. Jovencísimo socio fundador del primer club de osos de Argentina, que difunde la estética del gay gordo, peludo y con barba como una sensibilidad positiva y erótica, su militancia agita contra el modelo hegemónico gay del joven David lampiño y delgado. En la ideología osuna encontró la guarida de sus obsesiones eróticas y alimenticias. Nada más delicioso que ir a la disco con un grupo de osos amigos y olvidar la música que están bailando para imaginar el desayuno de las siete de la mañana.

Su crónica (de paso, es un ultrasofisticado crítico de cine, además de actor de videoclips y músico amateur) de una aventura anarconeosexual con el director Stuart Gordon en un festival de cine causó cierto revuelo. “Nada puede elevar más mi pasión cholula que un viejo gordo asociado a la obscenidad, la perversión y el exceso del cine de terror. El palpitar de mi corazón flúo era tan fuerte, mi deseo era tan truculento, que tuve lo que merecía... Fue una relación bastante platónica, pero lo más parecido a un noviazgo sin sexo que tuve en mi vida… Nos reímos mucho, hablamos hasta cansarnos de cine de terror y le declaré, sin arrodillarme, que me casaría con él si él no fuese heterosexual. A pesar de mis avances desvergonzados, aceptó ir a solas a mi habitación, donde me dejó acariciar su panza firme y generosa: era el oso de peluche más eróticamente áspero que mi tacto rozó.”

El punk cambió su adolescencia. Su única remera de los Sex Pistols tuvo que robarla de una mesa de saldos –sitio ominoso para un héroe-, porque no tenía ni un centavo. De vuelta en su casa de Lanús, no se sacó la remera en todo el verano. De tanto usarla, la foto de Sid en blanco y negro se fue despintando progresivamente hasta casi desaparecer, o tal vez la tinta fue absorbida por la piel hasta confundirse con su sangre.Pero hubo años de su vida en que sólo escuchaba Ramones: “Ramones con sus canciones-cohete crearon el punk-rocket que largó chispas a lo pavote en la ya explosiva década del 70” (prosa de Diego). Él mismo es una leyenda rocker: lo vi varias veces arrojarse al público desde los escenarios de Él mató a un policía motorizado, una banda de “punk espacial”, y cantar en los de 107 Faunos, que además tomaron su cara como imagen de sus flyers.

Lo de la cinefilia arrancó más o menos así: el test vocacional que se hizo en el colegio señaló Artes. El día en que abandonó una clase de Filosofía para ver una película de Daniel Tinayre con Mirtha Legrand se dio cuenta de que se había equivocado. Sus verdaderas clases de cinematografía empezaron en los cines del centro de Lanús, pero la graduación llegó a los dieciséis años, el sábado a la tarde en que conoció a un cinéfilo de cuarenta y nueve en la puerta del cine Maxi. Noviaron en la sala del Cineclub Núcleo y en la majestuosa Lugones. Durante los cinco años en que duró el noviazgo (que, como en las verdaderas tragedias, terminó con la muerte) (la de Ernesto, por hiv) veían veinte películas por semana. La pasión ultrafetichista de Ernesto por el cine terminó de darle forma a su cinefilia. A los veinte años publicó su primera crítica.

La peluquería en la que trabajaba su mamá fue el parque de diversiones de su infancia. Los enormes sombreros plásticos para secar el pelo eran sus juegos de Italpark. Allí filmó su primer cortometraje, la historia de una peluquera vampira. En sexto grado se convirtió en héroe por haber sido el único al que dejaron ver (y el que aguantó hasta el final) el estreno de El exorcista por tele. Su condición de mago desde los doce años, un legado de su papá, que murió cuando él tenía trece, le sumaba un aura cool. Justo en ese momento engordó y se convirtió en el gordo. Le gustaba, y le sigue gustando ser el gordo. El mayor shock culinario de su casa familiar fue la llegada de la freidora eléctrica: era la televisión color de los electrodomésticos. Su mamá, delgada y preciosa, adora la fritura y los pescados fritos: sus rabas son míticas.

Su teología alimenticia, o más bien su Tractatus Logico-Philosophicus culinario (¡Viva el locro, el asado, la pizza y el fast food!) rechaza con énfasis la sal, un producto sobrevalorado y culpable de uno de los problemas claves del capitalismo: la insatisfacción consumista. La sal domina al mundo, advierte Diego, y también la cadena de frío. El enfriamiento de los alimentos es inútil, me alerta: la heladera es un electrodoméstico innecesario, al servicio de la mera acumulación. ¡Si todas las heladeras del mundo se desenchufaran se terminaría el calentamiento global!

Hace catorce años encontró, por fin, al oso de sus sueños: su novio Norberto (barba canosa, relación abierta) en algunas Navidades trabajó de Papá Noel en una juguetería.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Chiste de gallegos


Mi vieja nació en Ourense, Galicia, hace poco menos que setenta años. Aunque viajé por España un par de veces, por desgracia no pude conocer esa parte del país. Y como no fui a Galicia nunca, Galicia vino a mí. Porque hace un par de días supe que soy protagonista de un videoclip de una banda gallega llamada Proyecto Mourente; pero el chiste es que no solo no conocía a tal banda sino que nunca accedí a ser parte del proyecto. ¿Y entonces? Se trata de un videoclip found footage, uno de los tantos que circulan en youtube, que reutilizan material visual ajeno para enchufarle una canción encima. En este caso, los gallegos se encargaron de reciclar la película Safo (2003) de Goyo Anchou, donde actué en una secuencia junto al gran Mosquito Sancineto. El estreno mundial de Safo había sido en España, en el festival Lesgaicinemad; y recuerdo que durante el festival alguien le dijo a Goyo que lo suyo era un remix más que una remake de la película homónima de Carlos H. Christensen. Tal vez aquel comentario haya sido una advertencia o una premonición: Safo estaba condenada a devenir videoremix. Arriba está el video en cuestión, y abajo la letra de la canción de synthpop para que la puedan cantar mientras la escuchan, porque parece haberse hecho con unas ganas tremendas de que sea un hit de karaoke.

AO TEU REDOR

Nom entendo como é que o fas.
Nos lugares aonde vás
Todo ao final gira ao teu redor.

Tanto tem se vás polo jornal
Ou a um ato inaugural,
Todo ao final gira ao teu redor.

Ainda que ti fas
Por dissimular
Que nom es consciente
Do que estás a provocar

Sabes que os demais
Nom podem parar
De mirar-te fixamente
Porque...

Todo gira ao teu redor.
No final, queira-lo ou nom,
Todo gira ao teu redor

Já ninguém te quer acompanhar
Sem querer-se aproveitar.
Todo ao final gira ao teu redor

Quem é amigo
E quem é cortesão?
Nom o podes separar.
Todo ao final gira ao teu redor

Querem-te saudar,
Querem-te tocar.
Tanto tem ires de incógnito
Para o evitar.

Querem-te abraçar,
Querem-te bicar.
E nom podes fazer nada
Porque...

Todo gira ao teu redor.
No final, queira-lo ou nom,
Todo gira ao teu redor

* Otro videoclip en el que participo: El rey del terror

viernes, 24 de agosto de 2012

Gritos toda la noche

Apuntes personales sobre la última dinastía de El mato a un policía motorizado:

* La canción que da nombre al single, Mujeres bellas y fuertes, es un camaleón sónico, porque en sus distintas versiones -en vivo, en la grabación de estudio o en el registro de la casa fantasmal- despliega fibra mutante. Ni post punk, ni post rock, ni post apocalipsis: simplemente música posta (si no creen, oigan ese teclado indómito entre guitarras gladiadoras: en la arena movediza, la melodía flota).

* En general, la mutación está a la orden del día en la actual embestida motorizada: desde el último recital en La Trastienda, el mamífero de cinco patas insiste en fusionar canciones hasta trasformarlas, electrocutando el final de una hasta que emerge otra por defecto, para que parezca un accidente. Ellos chocan sus canciones en frente nuestro.

* El público rota y quienes resistimos en el pogo espacial hace más de un lustro estamos un poco rotos y rotas. Ahí y así seguimos en la misma senda, levantando polvo, con la luz en la mirada turbia y el ímpetu ileso, porque pasado, presente y futuro son la misma alucinación de velocidad de cada estribillo: nuevos discos, nuevas drogas.

* El próximo videoclip debería ser un partido de básquet femenino, con los colores y la dimensión estética de las guerreras deportivas de la tapa del EP y de los flyers de los recitales recientes. Además sería el tercer video oficial, lo que implicaría que tendrían el triple asegurado.

* El último recital, el de ayer en Niceto, terminó con Terrorismo en la Copa del Mundo. O sea que no terminó; todavía me hace temblar cuando mi tarareo por default (ese que te caza distraído y te hace subir con solo masticar dos compases) me produce un flashback a la gloria del sueño eterno: si vienen a buscarme, estoy dormida…

jueves, 16 de agosto de 2012

Por arte de magia

Estoy endemoniado por culpa del Michael Chabon. Las primeras páginas de su libro The Amazing Adventures of Kavalier & Clay son una tortura para mí: es como si alguien me estuviese haciendo "el submarino" y ahora voy a estar sin poder respirar bien, asfixiado, hasta terminar de leer la novela. "To me, Clark Kent in a phone booth and Houdini in a packing crate, they were one and the same thing", es una idea inicial potente, el choque de dos imágenes/universos que hacen de la conjunción un tremendo ejercicio de imaginación, casi diabólico. Y además, ese choque tiene un profundo impacto personal, activa como pocas cosas mi memoria emotiva: fui mago y soy un comic nerd. De hecho, estudié magia con dos magos, Charly Brown y Kartis, durante varios años de mi vida, más de los que estuve dando vueltas por cualquier universidad. Y fui socio de la Entidad Mágica Argentina (EMA), asistiendo durante años a sus reuniones semanales, además de participar en varios congresos y conferencias con magos extranjeros. Aunque tenía más afición por la cartomagia, también hice aparecer y desaparecer palomas en shows para niños, en teatros, incluso participé de un homenaje al gran Fu-Manchú en 1994, que fue registrado en un video por el mago Rodó. Fui un aplicado y estudioso de la prestidigitación, me rateaba al colegio para leer complicados libros en inglés sobre magia (si eso no es escapismo, ¿qué es?). 
Recuerdo que en el examen "teórico" para ingresar a la EMA, a principio de los 90, me preguntaron el nombre auténtico de Harry Houdini: ¡y yo lo sabía!

lunes, 13 de agosto de 2012

Cine Gore

Ni Ed Wood ni William Beaudine, el peor director de la historia del cine parece que es Michael Sarne, un irresponsable que perpetuó la infame Myra Breckinridge (1970). Eso dicen, una y otra vez, una cantidad de críticos que repiten hasta hoy chistecitos fáciles para burlarse de la película basada en la novela de Gore Vidal. Hay quienes sostienen que Vidal nunca vio la película, otras personas afirman que la detestaba. Sea cual fuese la versión oficial, para mí la novela y la película, dupla imbatible, son dos caras de la misma moneda con que se compra la libertad de hacer y deshacer lo que venga en ganas en literatura y cine. No por casualidad, el protagonista es un crítico de cine, personaje que asume una transformación para poner en crisis las prepotencias de su tiempo. Vidal, como Manuel Puig, era ante todo un crítico de cine, que ejercía su oficio en formas poco convencionales. A la vida de amante filosófico de Gore Vidal le dediqué una nota en el suplemento Soy, y ahí pueden leer sobre Hollywood esculpido por Platón, sexo epifánico en baños, granadas que aniquilan a un príncipe azul y Charlton Heston ardiendo a causa de su propia homofobia.

domingo, 5 de agosto de 2012

Nadie es perfecto como ella

Mi película favorita con Marilyn Monroe es Marilyn Times Five (1973) de Bruce Conner, un material encontrado de un supuesto desnudo de la rubia, intervenido (o no, tal vez nunca lo sabremos) por el cineasta hasta convertirlo en un titilar de luces y sombras con un suspenso que desnuda el placer voyeurista y la estética del cine. Como es difícil ver esta película de Conner (solo pude acceder a ella a través de un vhs), lo más próximo que conozco es esta canción de Sonic Youth, que tiene la misma dimensión de glam experimental y crudo de Conner. Me parece que es el mejor homenaje a los 50 años de la diva difunta que se cumplen hoy.

"Sugar Kane Kowlczyk es el personaje de la artista que Marilyn Monroe interpreta en la comedia Una Eva y dos Adanes (Some Like it Hot, 1959) de Billy Wilder. La canción está inspirada por la noción de contacto emocional que sentimos por las celebridades en situaciones límite y nuestro deseo de 'salvarlas'. Fue el tercer single de Dirty (1992), grabado por Butch Vig (Nirvana, Mecht Mensch) en el Magic Shop de New York, un estudio grosso donde nuestra banda se instaló varias veces desde entonces. El video fue dirigido por Nick Egan y fue el debut en celuloide de una joven Chloë Sevigny como el personaje del título." Sonic Youth


Sugar Kane 
(Gordon, Moore, Ranaldo, Shelley)

You're perfect in the way, a perfect end today
You're burning out their lights, and burning in their eyes
I love you Sugar Kane, a-comin' from the rain
Oh kiss me like a frog, and turn me into flame
I love you all the time, I need you 8 to 9
And I can stay all night, your body shining

And I know
There's something down there sugar soul
Back to the cross a twisted lane
There something down there sugar kane

I'm back again in love, I'm back again a dove
Where'd you get your light, your smilin' sugar life
Another lovers day, another cracked up night
Every night I say, the light is coming

And I know
There's something down there sugar cone
Back to the cross a twisted lane
There's something down there sugar kane

Hey angel come and play, and fly me away
A stroll along the beach, until you're out of time
I love you sugar kane, a crack into the dream
I love you sugar kane

martes, 31 de julio de 2012

Reflejos en las hojas


En 2009 había escrito un texto breve para el diario del Festival de Cine de Mar del Plata (que copio abajo con alguna modificación) sobre la retrospectiva de cortos de Roman Polanski. Se me ocurrió partir de la navaja que inicia su obra, y que tiene continuidad en varias de sus películas, obviamente en el título de su primer largometraje y en imágenes muy populares como aquella de El bebé de Rosemary, cuando Mia Farrow empuña un cuchillo de cocina para recorrer su casa con sigilo. Esta semana, gracias a la Filmoteca en vivo, un ciclo dedicado a Polanski puede servir para revelar qué se refleja en esas hojas filosas que amenazan en varias de sus películas.

Polanski en corto
Un hombre duerme en una habitación mínima y gris cuando alguien irrumpe y lo apuñala hasta que la vida se le escapa del cuerpo para siempre. Nada más hay en Asesinato (1957), el corto inaugural con que Roman Polanski abre su mirada para marcar la frontera entre vida y muerte con el filo de la navaja, como un mamífero que marca territorio. Y en sólo dos minutos Polanski logra, sin proponérselo, una suerte de adaptación radical del relato Los asesinos de Ernest Hemingway. Pero sobre todo, como el tajo en el ojo de El perro andaluz o los cuchillazos a Marion Crane en la ducha de Psicosis, Polanski filma con la mirada exacta para que esa acción sea un evento cinematográfico; un instante perfectamente enigmático que despliega la extrañeza, el absurdo y la belleza de la violencia. Y en el filo de la modernidad cinematográfica, en víspera de los nuevos cines de los 60, Polanski reinventa el corto como lenguaje: los largos están para narrar y los cortos para gozar del cine en su estado más puro. Así, con su idea de corto-experiencia, con la búsqueda de visiones excéntricas, climáticas, de gestos esenciales que atraviesan estéticas diversas, Polanski hace que cada uno de sus siete cortos devuelva al cine su capacidad de crear pequeñas pesadillas por las que vale la pena dormir el sueño eterno en una butaca.

sábado, 28 de julio de 2012

Próxima entrega

Erotomanía asfixiada, claustrofóbica, suicida: la Italia de los 70 tenía para ofrecer especímenes de distinto tenor de shock pergeñados por Pier Paolo Pasolini, Marco Ferreri, Luchino Visconti y varios otros desconocidos de siempre. L'occhio dietro la parete (o La entrega en su título local) es una de las aberraciones que se cometieron por esos tiempos y tenía todo para triunfar: dos celebridades desnudas (la chica Bond Olga Bisera, el alto rubio John Phillip Law) y Fernando Rey desplegando toda la perversidad que había aprendido en la Academia de Artes y Oficios Herejes de Luis Buñuel. Lo del triunfo no sucedió, y eso permitió que descubriésemos recientemente esta coda excéntrica del italosoftcore macabro gracias a la copia en fílmico que exhibieron Fernando Martín Peña y Fabio Manes en la Filmoteca en vivo. En el suplemento Soy publiqué un texto sobre esta película, pero lo más importante es que se va a poder ver mañana domingo, en el BAZOFI, en una copia sin censura, con cada perversión y cada genital impreso sobre el celuloide.

jueves, 26 de julio de 2012

El anfibiógrafo

Branquias de tiburón, un doctor marxista, ascensores esféricos, falsas escamas resplandecientes, glam subacuático, pop soviético, carteles de neón de Nobleza Gaucha, gracia ondulante como de sirena y otros hipnóticos delirios visuales en El hombre anfibio (Chelovek-Anfibiya, Unión Soviética,1962) de Vladimir Cheblotaryoy y Gennadi Kazansky, película inagural del Bazofi d'hiver, el festival más importante del momento, con programación excéntrica y revolucionaria. Mi texto sobre El hombre anfibio pueden leerlo en Trauma cinéfilo, donde también respondí al cuestionario como crítico invitado. Eso y nos vemos en el Bazofi cualquiera de estos días.

martes, 24 de julio de 2012

Astronómico

Escribí una nota para el blog de Qubit.tv, sobre uno de los más hipnóticos y conmovedores musicales de rock: los ensayos y el recital donde Elvis Presley vuelve a cantar en vivo tras dedicarse trece años exclusivamente a grabar discos y actuar en películas de Hollywood. Mi fanatismo por esa película tiene más de una década y ya había quedado patente en una nota (que copio abajo) en la revista El Amante de mayo de 2003, cuando volví a ver la película en cine gracias a la exhibición en el Bafici. Recuerdo que arrastré mucha gente a aquella función y todo el mundo quedó desarmado tras ver al Rey en su máxima expresión pirotécnica.


Espiando a Dios
Algunos ensayos en los estudios MGM de Los Ángeles y tres shows de 1970 en el Hotel Internacional de Las Vegas realizados por Elvis Presley son la sustancia de este documental. Nada más y nada menos. Lo que podría ser el material pedestre para cualquier programa televisivo de rock es una experiencia fílmica que tiene la capacidad de impactar a cada instante. La razón principal es que el formato CinemaScope con su pantalla superancha funciona como una visión ideal que convierte al escenario del show en un amplio cielo que encandila. De esta manera la película toma algo del punto de vista del astrónomo, y su característico placer de mirar la magnificencia del firmamento nocturno y esa sensación de inmensidad que aplasta bien restituida por el CinemaScope. ¿Pero que otra cosa puede ser un documental sobre Elvis si no es una película galáctica? Sí, todo gira en torno al sistema solar Elvis, el Astro Rey. El director Denis Sanders no despega la cámara ni un momento de la elegancia movediza y luminosa de Elvis. (Me atrevo a afirmar que si el cine es el arte de registrar los movimientos de la luz, Elvis: that’s the way it is puede considerarse un documental sobre cine.) Elvis transpira, hace chistes malos, se ríe de si mismo, besa a decenas de fans y canta con la voz, el cuerpo y el alma unas veinte canciones perfectas. El ojo cósmico de Sanders logra exhibir cada detalle de los sutiles parpadeos de esa elegancia, ya sea al ritmo de "Love me Tender" o al de "In the Ghetto". En este sentido, el CinemaScope es también un acierto porque parece ser la única posibilidad de atrapar todo el lenguaje y la energía corporal de Elvis.
Confundido entre los espectadores del show se puede ver a un canoso Cary Grant, como si aceptara que su propia elegancia inagotable ya era un patrimonio heredado por el gran Elvis. En la acertada visión agigantada y resplandeciente del rey, Sanders parece proponer una certeza: Todo lo que brilla es Elvis.

miércoles, 18 de julio de 2012

3 tonos


Es probable que Motor Away de Guided By Voices sea una de las canciones ruteras más potentes que existen, dentro y fuera de la historia del rock, y que merezca al menos una película casera por persona, para registrar como mejor se escucha una canción fuera de un recital: yirando con destino borroso por autopistas con viento en contra y un stereo al taco para relampaguear el paisaje. Y si Robert Pollard y su Motor Away tenían un destino glorioso, Pablo Stoll se lo dio en Montevideo, donde el viento es ruido blanco con estirpe de huracán íntimo. 3 es la cuarta película de Stoll, pero también su segundo disco solista, porque sus dos últimas películas más que incluir canciones, hacen música, son una forma de covers, de reinterpretación de las canciones para disparar sus propias notas, al pie de cada sonido. Hiroshima (2009) era un musical mudo, género que tal vez Stoll haya creado, una de las obras más rupturistas del cine reciente que representaba mejor que nadie la actitud de escuchar música en la actualidad, aunque el protagonista usara un discman y Montevideo estuviese alucinado más desde la periferia que desde su modernidad. Aquella película se gestó, en parte, cuando Stoll fue con su hermano, el músico Juan Stoll, a un recital que El mató a un policía motorizado dio en Montevideo. Si se fijan bien, en la pared de la habitación de un personaje de 3, el albañil que también es músico como Juan, hay imágenes de las tapas de Navidad de reserva y Un millón de euros, dos discos ruteros de El mató a un polícia motorizado. Como Hiroshima, 3 también es una comedia musical excéntrica, algo extrañada y perpleja, como si la música, sea Motor Away o cualquier otro ruido, sirviera para hacer estallar ese mundo (de felicidad, de desconcierto o de tristeza) más que para amansarlo o estabilizarlo. La música no calma a las fieras, no es el látigo del domador; más bien, para Stoll cada canción es una bomba de tiempo, una forma de dinamitar lo rutinario que despeja la visión y el horizonte para abrir caminos inciertos.

jueves, 21 de junio de 2012

Dibujoso

Hace casi cinco años, en este mismo blog, hice un post sobre una tapa de la revista Fierro, extraordinariamente dibujada por Alejandra Lunik. En aquel momento no la conocía más que como una firma. Este año se me ocurrió convocarla para integrar un jurado en el Bafici y la conocí personalmente: está a la altura de la belleza de sus dibujos. En su última viñeta para Lola, me regaló un dibujo de mí en un festival de cine (ahí arriba me tienen hipnotizado por el catálogo del festival). El estilo de gag cartoon de Lunik está en la tradición que más me gusta, con perfume retroactivo de grandes del género. Esta es mi segunda presencia en un cartoon del año, la anterior fue una mención en la tira osuna Horror, me desperté con un cazador de Rubén Gauna, reciente creador de una pequeña comedia musical dibujada, que vale la pena ver, leer y cantar. Aunque hay que reconocer que Sala fue el verdadero precursor en mi devenir cartoon.