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miércoles, 4 de abril de 2018

Game Over

Este texto tiene diez mil spoilers.

Terminé de ver Ready Player One y pensé que aunque la emoción no me llegó nunca, la película estaba bien, en su virtuosismo pop. No quería transformarme en el clisé de quien sale puteando a Spielberg, quería que me divierta tanto como 1941 (una de mis preferidas de él, junto con Tiburón), y volví a decirme que no la pasé mal.

Para decir eso, que la película me dejó frío pero que no estaba mal, aclaré a los amigos con los que fui ayer al IMAX a verla, que tenía que dejar de lado que la película me lastimó mucho por su profunda gordofobia (lo peor para los personajes y para el realizador es enamorarse de alguien en el mundo virtual y descubrir que es un tipo que pesa 130 kilos, o sea que para Spielberg yo estoy superando en diez kilos lo peor). Posta, sí, leyeron bien, dejé de lado la herida, porque sé que aunque eso es una mierda. lo puedo denunciar, combatir, pero la boludez humana no debería impedirme gozar del juego que propone la película. Y todo lo que voy a decir desde ahora, no lo digo porque sangro por la herida.
Pero no, hoy me desperté y estuve pensando mucho y sí, tengo que decirlo: la película de Spielberg me parece una mierda. Bosta pura. Incluso me hizo revisar críticamente su obra. A Ready Player One no lo salva ni poner a un Gremlin corriendo ni el chiste de tirar un Chucky en medio de la batalla, porque Spielberg ya no va a estar nunca en el lado Joe Dante ni Don Mancini del mundo. Spielberg es solemne, ya no sabe qué hacer con el humor y parece que ya no puede ponerse a jugar. Nunca haría ET 2, a diferencia de lo que enuncia el genio nerd de la película, Spielberg cancela el juego, no cree que un muñeco pueda ser la pieza delirante de un juego infinito y anárquico (hay que ser un ludópata libertario para hacer de un muñeco diabólico o de un peluche monstruo una saga). El tipo que le cambió el gran título a Los superjuguetes duran todo el verano para rebautizarlo con el pomposo Inteligencia Artificial (una película donde Spielberg hereda la solemnidad de Kubrick), ya no merece tener a mano ese superjuguete que es el cine. Pero no fue ahí que Spielberg me dejó de gustar, sino antes, cuando en su reversión de ET borró las armas de los policías (ejem, ver foto abajo), y entonces comencé la desconfianza sobre su obra. No se trataba de dejar de valorar o dejar de volver a asombrarme por sus prodigios pasados, sino saber que el tipo ya no era el mismo.


Ready Player One es una película que proclama repetidamente ¡viva el juego!, quiere ser una marcha del Día del Orgullo Gamer pero termina con unos pibes que prohíben que la gente juegue durante un par de días a la semana. POSTA. ¿Me estás cargando, Spielberg? ¿Un régimen donde el capitalismo dice cuándo se puede jugar de una manera y cuándo no? Gracias, paso. Si no se puede jugar todos los días no me interesa tu cine, facho careta.
PS: La secuencia en versión gamer de El resplandor (una película que detesto, obviamente, es el arty kubrickoso en el cine de terror) me podría parecer divertida como forma destructiva de esa solemnidad hecha de travellings por hotel despoblado y por separadores de gore cute. Pero no. Igual, la mejor venganza infinita para Spielberg, que quiere heredar el lugar de su admirado Kubrick, es que el director de La naranja mecánica odiaba al director de las Indiana Jones, como queda bien dicho en el libro de Frederic Raphael, Aquí Kubrick. Así que Spielberg (que en general me gusta más que Kubrick, quiero aclarar, aunque Kubrick tiene películas escritas por Jim Thompson -las únicas que valen de Stanley- que son mejores que todo lo que hizo Spielberg). Bueno, eso, me siento feliz que Spielberg tenga que vivir con el odio eterno de Kubrick.
PS2: El texto terminaba originalmente con la oración: "Chupame el culo de 145 kilos, Spielberg", pero me pareció un poco fuerte y se iban a confundir los tantos, así que la saqué.

lunes, 22 de mayo de 2017

¿Dónde está Loo-Kee?


Para mí fue importante que She-Ra, a través de una estética muy girly, muy colorinche, hiciese salir del clóset a He-Man, porque ese universo de Masters of the Universe (Motu) era muy camp, una fantasía de libro para pintar, con un musculoso sobreexhibido como centro, en un arnés como sadomaso. El homoerotismo del héroe de He-Man fue más explícito gracias a la feminización de She-Ra. Como un péplum de fantasía donde los musculosos que lo protagonizan viviesen sobre el arcoíris. Pero también, She-Ra era el poder femenino, un dibujo animado donde una mujer tenía el poder pleno, dominaba, especialmente en el contexto de la aventura y la lucha, donde no siempre domina la mujer. Eso era infrecuente, especialmente en los dibujos animados.

Pero personalmente, lo que me dejó She-Ra es una enseñanza enorme sobre la dimensión de la imagen, hecho que terminó de precipitar mi iconofilia para finalmente convertirme en crítico de cine. Porque ese dibujo animado tenía algo especial: un personaje llamado Loo-Kee se escondía en cada episodio entre los pliegues de los fondos dibujados (fondos que, además, eran paisajes de bosques delirantes, muy lisérgicos). Y el juego que proponía de manera original la serie animada consistía en descubrir en qué imagen del episodio se escondía Loo-Kee, una especie de ¿Dónde está Wally? insertado en cada episodio. Había que mirar cada encuadre con un ojo potenciado, prestando atención a la acción y a la composición, a toda la dimensión narrativa y estética de la imagen, para detectar al personaje oculto. Al final de cada episodio se revelaba dónde había estado oculto el Loo-Kee, que era una suerte de duende animaloide, con pelo bicolor y traje colorinche, un ser muy gay. Ese juego de buscar en los pliegues de la imagen, en lo supuestamente decorativo, me sirvió de entrenamiento como espectador lúcido. Y además She-Ra convierte a lo decorativo en una forma de espesor que esconde un pequeño juego, un enigma, un pasadizo secreto.

No es casual que, de grande, cuando vi los extras de la edición de dvd y leí sobre la serie, descubro que She-Ra, a diferencia de la serie He-Man, no fue creada directamente por Mattel para vender muñecos, sino que fue pensada por animadores, los personajes de She-Ra fueron creados por gente que hacía animación, por eso es más cinematográfica. De hecho, algunos creadores de los capítulos confesaban que habían creado episodios inspirados en John Ford, por ejemplo. Eso tiene que ver con tomarse la fantasía multicolor de She-Ra con criterios más densos cinematográficamente, esa es parte de la dimensión más estética que tiene esa serie. Y esa idea de cultura es la que me define: pertenezco al grupo de personas que van de John Ford a She-Ra, de la cinefilia canónica, legitimada, a la cultura pop más lateral, menos jerárquica. She-Ra y su duende me transformaron en crítico de cine.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Había una canción escondida



Uno de los mejores momentos de 2014 fue la filmación de este videoclip para la canción Omar de Bestia Bebé. Nada más que agregar, solo muchas gracias a Tom Quintans y toda la gente que participó, que están nombrados acá abajo.

Bestia Bebé - Omar

Actúan: Ronald, La Baby, Klaurock, Doktor Chali, González, Platón, Carlos, Big Diego, El Pelado.
Dirección: Diego Trerotola.
Cámara: Andrea Guzmán, María Zamtlejfer. 
Edición: Juan Pablo Menchón. 
Asistentes: Pancho y Tony.

bestiabebe.com.ar
laptra.com.ar
correo@bestiabebe.com.ar

Buenos Aires, Argentina 2014.

martes, 2 de septiembre de 2014

Ladrones de flores de cementerio


Cuando ganó la beca para estudiar cine en Italia, Manuel Puig quería cumplir el deseo de traspasar la pantalla, de arañar hasta desgarrar esa tela que separa al público de cineastas y estrellas para poder ser un habitante de esa perspectiva que la imagen nos ofrece y nos niega, esa trampa para el ojo voyeur. En la escuela romana, las cosas no fueron fáciles para ese joven que de niño recortaba fotos de las estrellas favoritas que alucinaba en un cine pampero para crear su propio libro cinematográfico. El neorrealismo italiano de esos años regía la educación con una estética y una narrativa que para Puig era inhabitable, a él lo movía un glamour y un éxtasis de melodrama estilizado que casi era impronunciable en los parámetros cinematográficos de esa escuela. Tener un carné de estudiante le permitía a Puig ver sin mucho gasto las películas que se correspondían con su lengua materna cinéfila, con su idioma estético. Como era políglota, también trabajaba como traductor de subtítulos para películas italianas y así pudo seguir ejerciendo su cinefilia glam. En esos momentos fue que encontró su propio sistema de traducción: mientras escribía un ejercicio de guión para la escuela, la voz de un personaje se desvió y le trazó la línea que lo llevaría a ser el primer y más grande novelista pop de Latinoamérica. Ese guión tuvo etapas de mutación hasta que se llamó La traición de Rita Hayworth, fue la novela donde Puig tradujo a un nuevo lenguaje su experiencia desde la infancia con el cine, desviando las imágenes de las películas con un ticket único que le permitía viajar de la literatura a la pantalla. En su traducción de Rita Hayworth, el glam se degradaba hasta mostrar otras caras, abriendo perspectivas, multiplicando las imágenes como cuando una película comienza a pasar mal por el proyector y los fotogramas tiemblan en la pantalla, produciendo fantasmas alrededor de los cuerpos, haciendo visible un aura por el pulso trabado del deslizamiento del celuloide. Esos accidentes que producen desvíos de magia inesperada.


La historia contenida en La traición de Rita Hayworth comienza en La Plata, un lugar donde el migrante Puig vivió alguna vez. Yates de pantano también tuvo su crash incial en La Plata, donde coincidieron Romina Iglesias y Antolín, ambos migrando de otros lugares con distintos planes pero también para seguir buscando lo que Puig viajó a encontrar a Italia: multiplicar la experiencia de esas imágenes con que el cine sigue fraguando nuestra personalidad y la de nuestra generación. Aunque mutando de pantallas, yendo de la monstruosa dimensión de la sala de cine al rectángulo domesticado de la computadora, el cine todavía sigue incólume en su capacidad de interpelar hasta la conmoción, pero ahora se lo puede desmontar hasta fetichizar el fragmento o poder capturarlo para llevarlo puesto. Pero también se lo puede profanar volverlo a trazar desviado desde nuestra subjetividad, nuestro estilo, nuestro glam degradado, un poco como retribución (y casi como venganza) por todo lo que nos afectan. En ese plan, Iglesias y Antolín le imprimen ese afecto y esa afectación a los frames, los fotogramas y las fotografías para que tengan una sobrevida zombie, el lujo de una forma atrofiada de eternidad. Ladrones de flores de cementerio con la convicción de que pueden evitar que se marchite el fulgor. Iglesias navega en impresiones de sensualidad sensorial sobre superficies pulidas de terror gótico donde la lujuria ritualista es el precipicio para un deporte extremo de elegancia amenazante; Antolín se hunde en la contemplación del instante donde la dispersión y la concentración estéticas se superponen para ir por los géneros cinematográficos sin pirotecnia pero que igual alcanza un clímax intenso, inédito, íntimo de calidez pop. Ambos están en ese filo donde traducir la imagen ajena es inventar el propio lenguaje en la confusión del píxel y el pincel para cartografiar el accidente geográfico de sus miradas, como los lectores de iris que nos encandilan para reconocer nuestra identidad.

Diego Trerotola


Casa Brandon
presenta

YATES DE PANTANO

Una muestra de Romina Iglesias y Antolín


Musicalizan Martha de la Gente y DJ Gatito
Curaduría Diego Trerotola

Inauguración
 miércoles 3 de septiembre, 20 horas
Luis María Drago 236

viernes, 20 de junio de 2014

Al Pie de Hitchcock

"Para mí el cine no es una porción de vida, sino una porción de torta. Hay un montón de películas sobre la vida, las mías son como una porción de torta", dijo Alfred Hitchcock, uno de los creadores del film noir con Rebeca, una mujer inolvidable (1940), aunque la gran mayoría de críticos e historiadores no la considere dentro de esta categoría. Allá ellos y acá nosotras y nosotros para ver este corto titulado Key Lime Pie (2007), dirigido por Trevor Jimenez, que es una obra maestra de la animación noir (género que casi les diría que inaugura y es el único exponente), que hubiese hecho reír mucho a Hitchcock, el hombre que sabía demasiado de glotonería cinéfila. (Aclaración: está en inglés sin subtítulos, pero éntrenle igual si no caza una porque es visualmente universal).




miércoles, 2 de octubre de 2013

Volveré y seré millones de pixeles



Me fui unos meses de gira por las redes sociales. Ahora vuelvo convertido en videoclip. Otra vez. En este caso filmado parcialmente durante un festival de cine realizado en Pehuajó a principio de este año. No tengo mucho que agregar, porque los créditos abajo dicen el resto. Pronto comenzaré a postear nuevamente en este blog, del que me tomé unas merecidas vacaciones.

Hitoploxus
¨En El Rio¨
CIPRÉS (Compuesto y producido por Hitoploxus)

hitoploxus.bandcamp.com

Realización del videoclip: Camille Les Yeux. 
Cámara: Camille Les Yeux, Diego Trerotola, Hernan Panessi, Antonio Zucherino, Leopoldo Dameno.
Agradecimientos: Espacio Queer, Festicine Pehuajó, Diego, Hernan, Lucho, Panda, Bel, Tincho, Safari, MHM, Bariloche.

Bariloche / Pehuajó / Buenos Aires / La Plata
Enero 2013

miércoles, 17 de julio de 2013

cinemash-up


Found Footage, mash-up, cine dentro del cine, post-cine, delirio de torsiones cinéfilas detonadas a golpe de montaje. Clara Darko es una editora-blogger española que aplica la rigurosa lógica joedantesca de la cinefilia pop estallada con algo de la escuela austríaca y de la sabiduría babélica del youtube, para provocar que unos centenares de fragmentos vistos y oídos se conviertan en un trip al interior del exceso de pasión por eso que el siglo XX derramó sobre pantallas monstruosas y hoy tratamos de domesticar en dispositivos manuales. Tratamos, pero, como se darán cuenta si hacen clic en el rectángulo superior, todavía hay dinamita para hacer estallar la lógica cinematográfica en píxeles de grueso calibre. La entrada es gratis, pero eso sí, que no les toque el ticket que explotó (pido perdón a Burroughs, y a ustedes, por la cita).

domingo, 12 de mayo de 2013

Polvos de la lujuria


Triple función en el Cine Club Divine: un registro del recital de Divine en the Hacienda en 1983, la película Al este del oeste de Paul Bartel y un corto experimental que ensamblé y musicalizo en vivo, en modo dj, con un set de covers. Todo este exceso divinesco es como homenaje a los 25 años de la muerte de Divine (1945 -1988). Abajo los textos que escribí sobre dos de las películas proyectadas. Dirección e información, arriba en el flyer.

Lust in the Dust era el nombre original del western camp Duelo al sol y así bautizó Paul Bartel a su estampida cinematográfica para hacer polvo al universo dominado por el cowboy con un revolver cargado por Divine. Por esta película, el crítico Leonard Maltin se preguntaba confundido si el personaje que Divine interpretaba era un hombre o una mujer; no podía entender que el actor iba más allá de los géneros, de los binomios heredados como formas de clasificación asfixiante. Como en Polyester, Divine vuelve a hacer dupla con Tab Hunter para interpretar a una cantante de saloon que tiene un tesoro bien guardado en el culo. 

Divine SM
Argentina, 2008, 15'
Una hagiografía del monstruo más libertario de la historia del cine, construida a partir del libre ejercicio de un voyeurismo sedado de cámara lenta que permite distorsionar aún más, pervertir aún más, cada una de las muecas de Divine (1945-1988). Y esa esperpéntica presencia está creada con la técnica con que John Watersco-creador de Divine, fotografía las imágenes televisivas de sus fetiches cinematográficos.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Bajo el Saul

Uno de los mejores recuerdos de mi paso por la Facultad de Filosofía y Letras fue una clase que preparé sobre Saul Bass, el creador más grande de títulos de crédito para películas. Hice un compilado en VHS de secuencias de títulos de películas de Bass para Otto Preminger, Alfred Hitchcock, Robert Wise, Martin Scorsese para analizar la potencia conceptual en cada una, de cómo entendía la identidad narrativa y estética de cada película y la podía proyectar en una animación gráfica siempre distinta, a veces metabolizando de manera inteligente las influencias vanguardistas. Si muchas veces Vértigo de Hitchcock se vota como mejor película de la historia del cine, tal vez una parte del crédito debería ir para Bass, cuyos títulos con técnicas de op-art y psicodelia, más la secuencia de la pesadilla de Scottie, suman muchos puntos para la personalidad de la película (existen, incluso, análisis de Vértigo basados solo en su secuencia de créditos). Se dice también que el storyboard de la escena de la ducha de Psicosis fue dibujado por Bass, lo que no suena muy absurdo. Alguna vez me gustaría escribir algo extenso sobre este capo. Hoy Google dedicó su doodle a Saul Bass con un mash-up basado en algunas de sus creaciones, casi como una remake de ese VHS que hice hace más de quince años.

jueves, 11 de abril de 2013

Rayas de flashback

En el ciclo Cultura VHS: ojos de videotape, cuatro personas fueron invitadas a proyectar por primera vez sus cintas negras, artefactos que construyeron con sus videograbadoras: mixtapes o simplemente fragmentos fetichistas a modo de flashback tóxico. Lo que sigue es casi una crónica:

Un clip de Radiohead, con una mira de metralla en modo zoom desatado, irrumpido por las rayas se transforma, blur y sus lens flares mediante, en una canción sin imagen, mutilada por la velocidad con que Flavio Lira grababa mtv como si sampleara las convenciones del lenguaje de la tv para descomponer el pop; Mónica Galán, siempre de malicia altiva y suave, pasando de pantalla como en un videogame novelesco, infinita en su rol de escudera de Andrea del Boca o de Paula Vázquez Prieto, la verdadera heroína del ensamble de tv noventosa con las peores tipografías del videograph; culos playeros, chongos en piletas, explosiones de uñas fucsias, infiernos de labios rojos, tetas ardiendo al sol atómico, días de la independencia de la belleza porno, torsos y esqueletos, carne y destrucción, toda la brasa desmontada en cascadas de tapes por la privilegiada visión rayos-x de Romina Iglesias, en perfecto desincronismo con la música castigada por Reno que a nosotrxs nos vuelve más monstruos; el héroe americano más grande es al que peor le fue, pero alguien lo guarda en cajas negras oblongas, ataúd en el que sobrevivió casi íntegro para exhibir que cuando viene la revolución en el peor plato volador de la historia (que es un efecto tecnoretro de los cincuenta antes que ET viajase en naves casi hi-fi), decía, cuando aterrizan los marcianos para vestir de calzas y capa liliputiense al profesor de rulos rubios y así convertirlo en el tonto de la serie (heredero del más torpe de la tv, Maxwell Smart), ahí mismo suena la mejor canción del mundo galáctico (la del hombre que cayó a la tierra para destruirnos a fuerza de hits), y así Mariano Kairuz (él no está en facebook porque es igual de tecnoretro), aclara que Space Oddity no está en la edición de dvd, fue sacada seguramente para no pagar derechos. ¿Ustedes se preguntaban que se perdió en la cultura digital? Esa canción es una de las respuestas. Pero por suerte siempre hay amigxs que saben devolvernos lo que la injusticia comandada por los idiotas inútiles quiere sacarnos. Proyecten lo que quieran.

lunes, 1 de abril de 2013

La cinta negra: ojos de vhs en el Rojas


Cultura VHS: ojos de videotape 
La revolución del video hogareño creó nueva forma de cultura que eclosionó en la década del 80: por ejemplo, prácticas audiovisuales inéditas donde cualquiera podía manipular películas, incluso modificarlas, gracias a la videograbadora. Estética, absurdo, low fi, DIY, industria y nuevas ideas que no solo cambiaron la historia, sino que también la permitieron rebobinarla. Este ciclo recupera distintas facetas del VHS, desde grabaciones maniáticas y raros registros hasta películas creadas en ese formato, para volver a darle play a la extraña dimensión del videotape.

Miércoles 3 de abril, 20 horas
Víctor Maytland presenta:
Isla se alquila por hora (1989). Dirigida por Roberto Sena y Néstor Robles, con Federico Luppi, Marta González, Mario Sánchez, Divina Gloria, Andrés Redondo, Carlos Rotundo, Alicia Aller, Betty Villar, Jorge Rossi, "Las Guerreras".
Héroes otra vez (1990). Dirigida por Roberto Sena.
Antes de ser el Rey del Porno vernáculo con el seudónimo de Víctor Maytland y su éxito en VHS de Las tortugas pinjas (1990), Roberto Sena filmó varias películas en el auge del formato, como estas dos rarezas que se presentan en continuado.

Miércoles 10 de abril, 20 horas
Video(grabadora) Club: 
parte de la videofilia estuvo basada en el fetichismo personal por grabar desde la tv para acumular cassettes de fragmentos. Montajes azarosos, reliquias y souvenirs audiovisuales, mix tapes y demás frankensteins del vhs presentados por docentes, músicos, periodistas y artistas como Paula Vázquez Prieto, Mariano Kairuz, Flavio Lira y Romina Iglesias.

Miércoles 17 de abril, 20 horas
Raro VHS presenta: 
Video Violencia ¡Cuidado al alquilar! (Video Violence... When Renting Is Not Enough, 1987)
Esta rareza filmada en video y lanzada exclusivamente en VHS, resulta un perfecto homenaje a los videoclubes de barrio, al auge del cine casero de ínfimo presupuesto y a las películas de terror que llenaron los estantes de la época de oro del video hogareño.
El coleccionismo de video en su máxima expresión vernácula, Raro VHS presenta esta película y un compilado de algunas de los momentos más excéntricos que guardan sus videotapes.

Miércoles 24 de abril, 20 horas
Videocámara Stylo: 
se presentarán registros biográficos y excentricidades en video de músicos, periodistas, artistas y docentes como Lucas Gutiérrez, Mora Sánchez Viamonte, Sol Santoro, Reno y Javier Cereceda con su VHS Fanzine.

Todas las funciones son en el Centro Cultural Rojas, Corrientes 2038. Entrada Gratis.

Coordinador Área Cine y Video: Raul Manrupe
Curador y programador: Diego Trerotola



lunes, 21 de enero de 2013

Muertes secundarias

Tardaron dos días en difundir la noticia; internet movie data base (imdb) se demoró una semana en actualizar su biografía. El lunes 14 de enero había muerto Conrad Bain y fue, alrededor del mundo, una noticia secundaria, sin la urgencia de las primicias, porque el actor entraba en la categoría de "nombre irreconocible si no se adjunta una foto de su momento de fama". Y ese momento que permite reconocer su identidad ("Ah, sí, el Sr. Drummond"), fue entre 1978 y 1986, cuando protagonizó la sitcom Blanco y negro, como el millonario padre viudo y adoptivo de Arnold y  Willis. No sabemos mucho más de este actor, porque al menos en cine y tv actuó bastante poco después de aquellos años dorados de vivir en un penthouse en Park Avenue. Creo que de las series de mi infancia esta era una de las que más me gustaba, todavía recuerdo capítulos completos; incluso mi memoria erótica llega a tener una detallada evocación del padre de la amiga de Kimberly y su escena en el balcón-terraza apretando una naranja, que debe estar entre las primeras confirmaciones de mi fetiche por los gordos gigantones. Igual la serie Webster (1983-1989), un claro rip-off de Blanco y negro, tenía al más hot padre adoptivo de afroamericanos, Alex Karras, un chongo futbolista convertido en actor, que incluso interpretó a un personaje gay en Victor Victoria. Karras murió el 20 de octubre del año pasado, y de eso recién me entero. Espero que en la próxima entrega de los Oscars los recuerden a ambos, en el típico desfile de fotos que nutre nuestra necrofilia chic cada año.

viernes, 4 de enero de 2013

La rotación de la tierra

2012 terminó televisivamente muy arriba gracias a 23 pares, la serie creada por Albertina Carri y Marta Dillon que nos hacía temblar (por emociones de muy distinta especie), capítulo a capítulo, con su ficción-laboratorio: melodrama tribal con golpes de humor y locura, saga de post identidad, folletín de primitivismo amoroso matriarcal. Si no la vieron en tele, la tienen disponible y completa para ponerse al día (si pasan por acá). Y abajo les dejo la intro de la nota que escribí en el Soy sobre la serie.

La tierra se mueve en los títulos de 23 pares, la animación imprime al terruño un movimiento sutil y ambiguo, podría ser soplado por una brisa, agitado por un temblor o empujado por el crecimiento subterráneo de un árbol. Y ese es, sobre todo, el valor agregado de esta serie en la cosecha 2012 de la televisión argentina: hacer temblar un poco los cimientos de las representaciones mediáticas, especialmente de las ideas preconcebidas sobre identidad, género, diversidad sexual y familia. Es una serie que tiene los pies en la tierra pero solo para comprobar que debajo el mundo gira a distintas velocidades y se muda sin avisar en qué dirección, avanzando sin obedecer señales de tránsito. Y si una semilla se transforma vertiginosamente en un árbol también en los títulos, es para marcar no tanto un nuevo nacimiento sino la posibilidad de ramificaciones, de ser verdor y ser rama pelada, ir de una estación a otra por la ruta de una orgánica mutación.

jueves, 25 de octubre de 2012

LSD (Love Sylvester's Disco!)


Recién ahora encuentro este documental abreviado donde John Waters da una definición perfecta de Sylvester, refiriéndose a la participación del cantante afro junto a The Cockettes, compañía hippie-drag psicodélica de los 60: "El no era un hippie de barba con un vestido, era Billie Holliday o Diana Ross en LSD". Si lo hubiese visto antes, incluía esa definición en el texto que escribí para el suplemento Soy, a propósito del libro La historia secreta del disco de Peter Shapiro. Abajo les copio el final de la nota, que se puede leer completa acá (y les recomiendo que, si no recuerdan o no saben quién es Sylvester, hagan clic en el link al video que nombro en la nota, siempre y cuando estén en un lugar que les permita bailar a sus anchas, si no van a tener que correr los muebles para hacer lugar, porque el que no baila con eso en vez de sangre debe tener detergente en las venas).

Lydia Lunch, citada en el libro de Shapiro, lo dice con metáfora orgánica: “La música es el tejido conectivo entre protesta, rebelión, violencia, conciencia sexual y comunidad”. Tal vez esta conexión llegó a su éxtasis a través de Sylvester, responsable de los falsetes más andróginos y orgásmicos del Hi-NRG, una abreviación de alta energía, un subgénero de la música disco creado a partir del acelerado beat del bombo que reproducían el galope del caballo como banda sonora sexual, con líneas melódicas de sintetizadores donde convergía el grito de placer con el ruido de la máquina. Sylvester era un afroamericano queer, uno de los primeros cantantes populares abiertamente homosexual, que había sido parte de los espectáculos hippie-drag de The Cockettes a fines de los ’60, imitando a Josephine Baker. Pero en su carrera solista, en el auge total del disco, su máximo hit fue “You Make Me Feel (Mighty Real)”, aun con potencial rupturista en su desafío a las convenciones que son síntesis de las políticas de resistencia integracionistas del movimiento dance. “Mientras gran parte de la música que coloreaba la escena disco gay tenía la alegría insistente de un espectáculo de porristas de secundaria y por lo general conjuraba ante todo la imagen de dos muñequitos de esos que mueven la cabeza como asintiendo chocándose mutuamente, ‘You Make Me Feel (Mighty Real)’ interpelaba a la tradición musical afroamericana preguntándole qué ‘realidad’ se suponía que debía representar para los hombres negros gay que, prácticamente alienados de la sociedad entera, estaban forzados a esconder sus identidades verdaderas a lo largo de casi todas sus vidas... Sylvester contrariaba al exterior indiferente del synth pop con una intensísima expresión de arrobamiento. El modo en el que Sylvester cantaba ‘I Know You Love Me Like You Should’, corriéndose hasta un registro tan alto que sólo podía ser completado por un zumbido de sintetizadores, bien podría ser el momento ‘diva’ definitivo de la historia del disco.” Basta mirar el video del hit: su perfomatividad drag múltiple mezcla estética leather de botas de cuero con glam marciano a lo Bowie, pero también abanico de teatralidad marica retro y turbante afro con perfume de gospel, entre otras modulaciones del crossdress. Y aunque, por momentos, Sylvester es el único en una discoteca vacía, parecería representar a todos y todas en un mismo cuerpo, su nombre es legión. Para cuando aparecen las bailarinas interraciales, encabalgadas franeleando con gimnasta felicidad lésbica, este videoclip pre MTV termina de hacer de las políticas integracionistas del disco un legado luminoso de electroshock. Y esos destellos de juego ambiguo de fines de los ’70, para cuando Sylvester murió de sida en 1988, ya estaban lo suficientemente demonizados por el movimiento de la “Muerte del Disco”, con acciones como quemas públicas de vinilos dance empujadas por argumentos de odio y otros de seudociencia que parecían paródicos, como los de científicos de la Universidad de Ankara, en Turquía, que “probaron que escuchar música disco hacía que los cerdos se volvieran sordos y los ratones, homosexuales”. En un punto tenían razón, la sensualidad polimorfa del disco fue la cumbre del ratoneo para muchos homosexuales, pero también para heterosexuales y demás identidades espectrales sin nomenclatura que titilaron en el tornasolado auge de ese amor libre electrificado.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Chiste de gallegos


Mi vieja nació en Ourense, Galicia, hace poco menos que setenta años. Aunque viajé por España un par de veces, por desgracia no pude conocer esa parte del país. Y como no fui a Galicia nunca, Galicia vino a mí. Porque hace un par de días supe que soy protagonista de un videoclip de una banda gallega llamada Proyecto Mourente; pero el chiste es que no solo no conocía a tal banda sino que nunca accedí a ser parte del proyecto. ¿Y entonces? Se trata de un videoclip found footage, uno de los tantos que circulan en youtube, que reutilizan material visual ajeno para enchufarle una canción encima. En este caso, los gallegos se encargaron de reciclar la película Safo (2003) de Goyo Anchou, donde actué en una secuencia junto al gran Mosquito Sancineto. El estreno mundial de Safo había sido en España, en el festival Lesgaicinemad; y recuerdo que durante el festival alguien le dijo a Goyo que lo suyo era un remix más que una remake de la película homónima de Carlos H. Christensen. Tal vez aquel comentario haya sido una advertencia o una premonición: Safo estaba condenada a devenir videoremix. Arriba está el video en cuestión, y abajo la letra de la canción de synthpop para que la puedan cantar mientras la escuchan, porque parece haberse hecho con unas ganas tremendas de que sea un hit de karaoke.

AO TEU REDOR

Nom entendo como é que o fas.
Nos lugares aonde vás
Todo ao final gira ao teu redor.

Tanto tem se vás polo jornal
Ou a um ato inaugural,
Todo ao final gira ao teu redor.

Ainda que ti fas
Por dissimular
Que nom es consciente
Do que estás a provocar

Sabes que os demais
Nom podem parar
De mirar-te fixamente
Porque...

Todo gira ao teu redor.
No final, queira-lo ou nom,
Todo gira ao teu redor

Já ninguém te quer acompanhar
Sem querer-se aproveitar.
Todo ao final gira ao teu redor

Quem é amigo
E quem é cortesão?
Nom o podes separar.
Todo ao final gira ao teu redor

Querem-te saudar,
Querem-te tocar.
Tanto tem ires de incógnito
Para o evitar.

Querem-te abraçar,
Querem-te bicar.
E nom podes fazer nada
Porque...

Todo gira ao teu redor.
No final, queira-lo ou nom,
Todo gira ao teu redor

* Otro videoclip en el que participo: El rey del terror

viernes, 24 de agosto de 2012

Gritos toda la noche

Apuntes personales sobre la última dinastía de El mato a un policía motorizado:

* La canción que da nombre al single, Mujeres bellas y fuertes, es un camaleón sónico, porque en sus distintas versiones -en vivo, en la grabación de estudio o en el registro de la casa fantasmal- despliega fibra mutante. Ni post punk, ni post rock, ni post apocalipsis: simplemente música posta (si no creen, oigan ese teclado indómito entre guitarras gladiadoras: en la arena movediza, la melodía flota).

* En general, la mutación está a la orden del día en la actual embestida motorizada: desde el último recital en La Trastienda, el mamífero de cinco patas insiste en fusionar canciones hasta trasformarlas, electrocutando el final de una hasta que emerge otra por defecto, para que parezca un accidente. Ellos chocan sus canciones en frente nuestro.

* El público rota y quienes resistimos en el pogo espacial hace más de un lustro estamos un poco rotos y rotas. Ahí y así seguimos en la misma senda, levantando polvo, con la luz en la mirada turbia y el ímpetu ileso, porque pasado, presente y futuro son la misma alucinación de velocidad de cada estribillo: nuevos discos, nuevas drogas.

* El próximo videoclip debería ser un partido de básquet femenino, con los colores y la dimensión estética de las guerreras deportivas de la tapa del EP y de los flyers de los recitales recientes. Además sería el tercer video oficial, lo que implicaría que tendrían el triple asegurado.

* El último recital, el de ayer en Niceto, terminó con Terrorismo en la Copa del Mundo. O sea que no terminó; todavía me hace temblar cuando mi tarareo por default (ese que te caza distraído y te hace subir con solo masticar dos compases) me produce un flashback a la gloria del sueño eterno: si vienen a buscarme, estoy dormida…

domingo, 5 de agosto de 2012

Nadie es perfecto como ella

Mi película favorita con Marilyn Monroe es Marilyn Times Five (1973) de Bruce Conner, un material encontrado de un supuesto desnudo de la rubia, intervenido (o no, tal vez nunca lo sabremos) por el cineasta hasta convertirlo en un titilar de luces y sombras con un suspenso que desnuda el placer voyeurista y la estética del cine. Como es difícil ver esta película de Conner (solo pude acceder a ella a través de un vhs), lo más próximo que conozco es esta canción de Sonic Youth, que tiene la misma dimensión de glam experimental y crudo de Conner. Me parece que es el mejor homenaje a los 50 años de la diva difunta que se cumplen hoy.

"Sugar Kane Kowlczyk es el personaje de la artista que Marilyn Monroe interpreta en la comedia Una Eva y dos Adanes (Some Like it Hot, 1959) de Billy Wilder. La canción está inspirada por la noción de contacto emocional que sentimos por las celebridades en situaciones límite y nuestro deseo de 'salvarlas'. Fue el tercer single de Dirty (1992), grabado por Butch Vig (Nirvana, Mecht Mensch) en el Magic Shop de New York, un estudio grosso donde nuestra banda se instaló varias veces desde entonces. El video fue dirigido por Nick Egan y fue el debut en celuloide de una joven Chloë Sevigny como el personaje del título." Sonic Youth


Sugar Kane 
(Gordon, Moore, Ranaldo, Shelley)

You're perfect in the way, a perfect end today
You're burning out their lights, and burning in their eyes
I love you Sugar Kane, a-comin' from the rain
Oh kiss me like a frog, and turn me into flame
I love you all the time, I need you 8 to 9
And I can stay all night, your body shining

And I know
There's something down there sugar soul
Back to the cross a twisted lane
There something down there sugar kane

I'm back again in love, I'm back again a dove
Where'd you get your light, your smilin' sugar life
Another lovers day, another cracked up night
Every night I say, the light is coming

And I know
There's something down there sugar cone
Back to the cross a twisted lane
There's something down there sugar kane

Hey angel come and play, and fly me away
A stroll along the beach, until you're out of time
I love you sugar kane, a crack into the dream
I love you sugar kane

martes, 24 de julio de 2012

Astronómico

Escribí una nota para el blog de Qubit.tv, sobre uno de los más hipnóticos y conmovedores musicales de rock: los ensayos y el recital donde Elvis Presley vuelve a cantar en vivo tras dedicarse trece años exclusivamente a grabar discos y actuar en películas de Hollywood. Mi fanatismo por esa película tiene más de una década y ya había quedado patente en una nota (que copio abajo) en la revista El Amante de mayo de 2003, cuando volví a ver la película en cine gracias a la exhibición en el Bafici. Recuerdo que arrastré mucha gente a aquella función y todo el mundo quedó desarmado tras ver al Rey en su máxima expresión pirotécnica.


Espiando a Dios
Algunos ensayos en los estudios MGM de Los Ángeles y tres shows de 1970 en el Hotel Internacional de Las Vegas realizados por Elvis Presley son la sustancia de este documental. Nada más y nada menos. Lo que podría ser el material pedestre para cualquier programa televisivo de rock es una experiencia fílmica que tiene la capacidad de impactar a cada instante. La razón principal es que el formato CinemaScope con su pantalla superancha funciona como una visión ideal que convierte al escenario del show en un amplio cielo que encandila. De esta manera la película toma algo del punto de vista del astrónomo, y su característico placer de mirar la magnificencia del firmamento nocturno y esa sensación de inmensidad que aplasta bien restituida por el CinemaScope. ¿Pero que otra cosa puede ser un documental sobre Elvis si no es una película galáctica? Sí, todo gira en torno al sistema solar Elvis, el Astro Rey. El director Denis Sanders no despega la cámara ni un momento de la elegancia movediza y luminosa de Elvis. (Me atrevo a afirmar que si el cine es el arte de registrar los movimientos de la luz, Elvis: that’s the way it is puede considerarse un documental sobre cine.) Elvis transpira, hace chistes malos, se ríe de si mismo, besa a decenas de fans y canta con la voz, el cuerpo y el alma unas veinte canciones perfectas. El ojo cósmico de Sanders logra exhibir cada detalle de los sutiles parpadeos de esa elegancia, ya sea al ritmo de "Love me Tender" o al de "In the Ghetto". En este sentido, el CinemaScope es también un acierto porque parece ser la única posibilidad de atrapar todo el lenguaje y la energía corporal de Elvis.
Confundido entre los espectadores del show se puede ver a un canoso Cary Grant, como si aceptara que su propia elegancia inagotable ya era un patrimonio heredado por el gran Elvis. En la acertada visión agigantada y resplandeciente del rey, Sanders parece proponer una certeza: Todo lo que brilla es Elvis.

miércoles, 18 de julio de 2012

3 tonos


Es probable que Motor Away de Guided By Voices sea una de las canciones ruteras más potentes que existen, dentro y fuera de la historia del rock, y que merezca al menos una película casera por persona, para registrar como mejor se escucha una canción fuera de un recital: yirando con destino borroso por autopistas con viento en contra y un stereo al taco para relampaguear el paisaje. Y si Robert Pollard y su Motor Away tenían un destino glorioso, Pablo Stoll se lo dio en Montevideo, donde el viento es ruido blanco con estirpe de huracán íntimo. 3 es la cuarta película de Stoll, pero también su segundo disco solista, porque sus dos últimas películas más que incluir canciones, hacen música, son una forma de covers, de reinterpretación de las canciones para disparar sus propias notas, al pie de cada sonido. Hiroshima (2009) era un musical mudo, género que tal vez Stoll haya creado, una de las obras más rupturistas del cine reciente que representaba mejor que nadie la actitud de escuchar música en la actualidad, aunque el protagonista usara un discman y Montevideo estuviese alucinado más desde la periferia que desde su modernidad. Aquella película se gestó, en parte, cuando Stoll fue con su hermano, el músico Juan Stoll, a un recital que El mató a un policía motorizado dio en Montevideo. Si se fijan bien, en la pared de la habitación de un personaje de 3, el albañil que también es músico como Juan, hay imágenes de las tapas de Navidad de reserva y Un millón de euros, dos discos ruteros de El mató a un polícia motorizado. Como Hiroshima, 3 también es una comedia musical excéntrica, algo extrañada y perpleja, como si la música, sea Motor Away o cualquier otro ruido, sirviera para hacer estallar ese mundo (de felicidad, de desconcierto o de tristeza) más que para amansarlo o estabilizarlo. La música no calma a las fieras, no es el látigo del domador; más bien, para Stoll cada canción es una bomba de tiempo, una forma de dinamitar lo rutinario que despeja la visión y el horizonte para abrir caminos inciertos.

viernes, 18 de mayo de 2012

Cinématon #2617


"En su máxima intimidad tecno, en su corazón científico, el cine se puede definir simple y literalmente como fotografía serial, una forma de disparar una y otra vez las canónicas 24 fotos fijas por segundo, para registrar y para proyectar su particularidad, su ser, y así persistir en la retina, como corresponde a su ilusión móvil. La historia del cine es un viaje de personas que establecieron tanto alianzas como boicots con y contra esa serialidad que cada película lleva en sus genes. ¿Ser o no serie?, esa es la cuestión. Y Gérard Courant, un cineasta hasta hoy invisible para nuestro país, fue al germen de esta cuestión a través de una obra prolífica durante casi cuatro décadas en la búsqueda de la continuidad y la ruptura dentro del métier serial." Así empecé la presentación, en el catálogo del último Bafici, de la primera retrospectiva latinoamericana de Gérard Courant, un cineasta francés en los márgenes del DIY, que tiene la serie más extensa de la historia del cine, llamada Le Cinématon, retratos en movimiento, exaltaciones del primer plano mudo, una vuelta a un primitivismo garantizado por las reglas con que filma cada rostro. La serie comenzó en octubre de 1977 y se suma a tantas otras series que Courant realiza a través de los años. Estos textos breves definen bien esta serie:
Cinématon es una serie de retratos cinematográficos que exponen a una personalidad de las artes, la cultura, la política o del espectáculo en un único plano fijo y mudo, en el que cada cual es libre de hacer lo que quiera”. Gérard Courant
“Sería un error creer que Cinématon tiene que ver con el sadismo o el masoquismo. No existe una relación sádica o masoquista entre las personas filmadas y quien las filmó. Es mucho más una cuestión de placer-dolor. Placer por la experiencia de estar frente a la cámara. Sufrimiento por quedarse. Y para el cineasta, el placer de filmar.Se podría incluso decir que este sufrimiento y este placer son inseparables, que no son dos cualidades que se complementan, sino más bien una cualidad única. Por supuesto, todos los que participan se comprometen a aceptar las reglas de Cinématon. El simple hecho de prestarse a este juego implica, en principio la voluntad de estar encadenado a la cámara y, mientras la película se hace, un deseo de liberarse, de salir, de dejar todo atrás, de decir ‘Stop’”. Michel Foucault, 3 de diciembre de 1981
Les cinématons ya incluyen a más de 2600 personalidades filmadas alrededor del mundo, donde se compilan retratos de Ulrike Ottinger (#104), Jean-Luc Godard (#106), Edgardo Cozarinsky (#164), Marie Rivière (#172), Philippe Garrel (#193), Maurice Pialat (#236), Sandrine Bonnaire (#238), Fernando Arrabal (#442), Samuel Fuller (#602), Marco Bellocchio (#794), Jonas Mekas (#1590), entre otros. Cuando visitó el Bafici el mes pasado, Courant me pidió si quería someterme al Cinématon, así que mi rostro pasó a formar parte de la serie. Ayer recibí un mail de Courant para avisarme la "bonne nouvelle" de que mi Cinématon está online en youtube. Lo comparto arriba para ver si adivinan la cita cinéfila encriptada que propongo.