viernes, 24 de octubre de 2008

La lógica del accidente


Salí con el tiempo suficiente para llegar puntual en bondi a La Plata: iba al FestiFreak a dar una charla. Accidentes varios, fuera de todo cálculo, hicieron que llegara media hora tarde. Igual, todo bien, conceptualmente hablando: el accidente era el eje de mi charla. Más exactamente, el video como tecnología del accidente. Primero se proyectaron algunas experiencias con video que terminé recientemente: Divine SM, VHS y pin-up bud [dream]. Después, algo guiado por Virilio, Sontag, Barthes, Debord, Danto, Warhol y otros, como un marco collage, traté de defender, estimular y actuar el accidente como parte de un lenguaje audiovisual en busca de su autarquía (o de su inteligencia, que es casi lo mismo) pero no como campo separado del mundo sino como un índice (pero ya no la imagen foto/video/gráfica como índice, sino los procesos tecnológicos accidentados como indicadores de la complejidad de los desarrollos de las formas modernas del cuerpo, de los lenguajes, de las políticas, de la belleza).
Después me di una vuelta por el recital freak para escuchar el ruido de Javi Punga; y nada podía ser más oportuno que las primeras líneas de su hipercanción mdma: "la noche se entrega como un frasco de merienda, ojos de granadina se transportan a la fiesta". De ahí ejectados a la cena en Antares (¡por fin probé sus celebérrimas papas!), donde cayó el Gato medio perdido y nos dijo que iba a otro lugar a tomar algo. Y antes y después de Antares, como siempre, un paseo motorizado sin mapa por la oscuridad de la luna platense, donde el accidente es ley. Primero casi nos hacemos bolsa en una rotonda traicionera escuchando los ruidos del último normA; después tratamos de buscar el lugar del Gato y nos perdimos, pero vimos la luz gracias a un gato real con ojos de fuego que caminaba por la calle con una gallardía de perro guardián. Y ahí encontramos La bicicletería (¿o era La bicicleta?), un bar-resto que casi desafía en confort bizarro a Edgardo (71 e/ 17 y 18). Estaba en frente del C.C. Favero (117 y 40), y recordamos el accidentado recital acústico de El mató a un policía motorizado de hace varios meses, con irrupción escénica psicótica y final con pantalón roto y culo al aire. A todo esto, La bicicletería estaba cerrada pero nos dejaron pasar para ver si la pandilla del Gato aún estaba adentro. Ni huellas. Así que divagamos por ahí hasta perdernos ("No tengo idea dónde estoy", Masa dixit). Pero encontramos el norte y pasamos por el lugar platense favorito de Masa: ¡la fábrica de hielo atendida por astronautas! Otra noche en La Plata Freak: la ciudad del accidente diagonal.

martes, 21 de octubre de 2008

Chicas ruteras


Erotómano y fetichista, Russ Meyer fue el máximo revolucionario del sexo en el cine: sus primeras películas se propusieron sacar la belleza opulenta de los cuerpos desnudos de los campos nudistas, lugar donde se recluían en las primeras nudies de exhibicionismo ingenuo. Con narraciones más elaboradas, con una mayor destreza visual acuñada en su cine de guerrilla en las trincheras reales, Meyer destapó su fantasía sin pudor para sacar al erotismo cinematográfico de la puerilidad en la que todavía estaba en los ’50. Contra cualquier discurso del puritanismo estadounidense, parodiado en sus películas a través de narradores moralistas o de maniáticos religiosos, no era difícil que la temprana sensibilidad queer se identificara con el voyeurismo ilimitado de Meyer. Los melodramas lujuriosos como Lorna (1964) eran un festín para el gusto camp que prefería el gesto ampuloso femenino y el modelo de la supermujer: la idea era amplificar los rasgos femeninos no como caricatura sino como forma de volverlos totémicos, poderosos. Y ahí estaban las infinitas tetonas protagonistas de todas las películas de Meyer, descendientes directas de las pechugonas fellinianas, pero en versiones activas de heroínas de acción violentamente sexuadas, nunca meros objetos de la mirada masculina. Y de ese molde mujeril sale su clásico queer por excelencia, la película de un culto casi infinito: la road movie lésbica Faster, Pussycat! Kill! Kill! (1965). Con tres mujeres al volante, Meyer lleva el subgénero de las chicas malas a su máximo volumen sexual. La película trata de seguir la velocidad de tres mujeres a la deriva de la ruta, pero la cámara no alcanza para encorsetarlas. La más inabarcable de las tres es Tura Satana, que se convertirá en una leyenda de carne, hueso y tetas: será la dominatrix lésbica más deseada, con una gracia que será la envidia de cada drag queen que se precie. Apretada en un catsuit negrísimo, el pelo ala de cuervo y mordiendo unos cigarros de spaghetti western, Satana es una heroína marcial de glam recio que combina judo y karate para quebrar los huesos de cada persona que intente desafiar su libertinaje. Como un tajo a mitad de la década del ’60, esta película partía el erotismo tuerca y fierrero de taller mecánico, mayoritariamente masculino, hasta convertirlo en potencia mujeril. Al lado de Satana, el Marlon Brando de El salvaje y el James Dean de Rebelde sin causa eran poco más que monigotes de cuento infantil. Meyer hizo que las típicas femmes fatales de los ’40 y ’50, esas viudas negras que devoran al macho en todo film noir, salieran definitivamente del closet.
(Para leer el resto de la nota sobre el culto queer a Russ Meyer, en el último suplemento Soy).

sábado, 18 de octubre de 2008

Líneas del futuro


Acá en Córdoba, más exactamente en Cortópolis, lo que llega a dominar este festival bianual de cortometrajes, es la animación: los dibujos y muñecos conmueven con una vitalidad cinética desencajada en las pantallas del Cineclub Hugo del Carril. Pero no sólo porque hay una retrospectiva de los oscuramente cautivadores hermanos Quay y porque se presenta la próxima edición local de Anima'09; sino especialmente porque las versiones vernáculas del corto animado en la Muestra Competitiva señalan un presente y un futuro cargado de sofisticación y fuerza audiovisual.
Ham (Jamón) (Nico Di Mattia, Córdoba, 2007) y Chamuyo (Albertina Mazzini, Córdoba, 2007), dibujos animados cargados de inteligencia visual, proponen una visión minimalista y visceral de momentos de amor/odio animalizado, ambos en un blanco y negro que serpentea como barrilete recreándose en cada segundo. La legendaria Clara Confederación de Almagro (Ana Martín y Alicia Rosenthal, Buenos Aires, 2008) es stop motion virtuoso, malabar de plastilina en clave de gerontofilia circense, algo retro pero nada nostálgico. Y Los pecadores (Pablo Polledri, Buenos Aires, 2007), premiado en el FestiFreak del año pasado, es la perversa comedia de los pecados capitales dibujada como un South Park de una sola viñeta donde ocurre una breve historia carnavalesca de la aberración. Y en este mismo paquete tal vez se pueda ubicar cómodamente a Videogames (Javier Cabrera, Buenos Aires, 2008), reconstrucción del arte de los videojuegos en un recorrido aventurero y fetichista del pop visual adolescente. Game over.

lunes, 13 de octubre de 2008

Cybercafé


Unos meses atrás, nos citamos con Mónica Heller en el café La Giralda (¡qué demodé!), para resolver burocráticos temas que nos involucraban "profesionalmente". Pero en el encuentro, nuestro punto de interés terminó siendo la experiencia del video en las nuevas formas de flujo digital a través del cyberespacio. Y, con una pasión inesperada, surgió una discusión donde me deslicé en el ensayo de una argumentación, que ella resumió en su blog en una entrada de hace dos meses. Es un tema importante para mí la expansión del video digital a través de internet y la experiencia de youtube, aunque tratar de pensar sus resultados me lleva a lugares absolutamente contradictorios, que van del desprecio al placer; aunque lo que me moviliza es que me resulta poco interesante, casi despreciable, la celebración que se hace de esta nueva forma de ver como supuesta democratización del video. Para mí, en cambio, youtube tiene más que ver con uniformar y degradar las formas posibles de ver, experimentar, archivar, recordar; sin decidirme, claro, si esa degradación además provoca efectos colaterales que puedan crear algo nuevo, distinto y/o positivo, audiovisualmente hablando.
Para investigar otras voces sobre el asunto, volví a Paul Virilio, pero a algunos textos que nunca había tanteado. La lectura de Virilio me resulta terriblemente apocalíptica, algo asfixiante, casi como estar frente a esas pesadillas cronenbergianas donde la carne es lacerada por la tecnología hasta casi confundirse una con otra (no creo que a Virilio le agrade mi comparación de sus ensayos con películas; en fin, deformación cinéfila). En la tercera parte del libro La velocidad de liberación, en un texto llamado "La codicia de los ojos", encontré un párrafo que me ayudó a comprender, ampliar y complicar un poco más mi postura sobre youtube, aunque Virilio sólo se refiere a la cultura digital:
"En fin, los trabajos actuales acerca del tratamiento digital de la imagen arriban, a través de procedimientos algorítmicos de 'reconstrucción visual' necesarios para la elaboración de la visión artificial, a la conclusión de que bien podría existir una especie de energía de la imagen que tendería hacia un mínimo en el proceso perceptivo, de la misma manera que en física la dinámica de un proceso suele ser tal que evoluciona hacia un estado de equilibrio en el que la energía es la más débil posible.
Sea lo que fuera esa energía cinemática que complementaría las energías cinética y potencial, la estandarización de la visión está a la orden del día."
Más allá de lo terminal que parece para Virilio la experiencia del ojo en el contexto de las nuevas tecnologías, creo que esta estandarización de la percepción que implica la experiencia de youtube lleva a reducir la "profundidad de campo" visual, literal y metafóricamente. Aunque lo que sí no sé es si esa opulenta cultura digital como marco perceptivo terminará desembocando en la llegada de una robotización de nuestro globo ocular, como auspicia Virilio.
Por las dudas, tengan cuidado, y no sigan viendo youtube como locos porque tal vez terminen convertidos en Robby the Robot.

domingo, 12 de octubre de 2008

Oh, Good Bye My Godard


Un año después, de vuelta por Vancouver (BC, Canada), veo no sin tristeza que el local de Michael Godard, que tanta extraña alegría habíame causado, ya no existirá más. De aquella foto posteada el año pasado, queda, sí, un vestigio: el cartel tajeado todavía cuelga en el mismo lugar de la calle Grandville, pero tiene los días contados. Ni bien terminen las obras, una sucursal de Aldo, una zapatería fashion que tiene otros locales en Vancouver y alrededor del mundo, borrará la presencia de este artista sensible del rock que produce unas imágenes bastante particulares, donde las aceitunas se trepaban a las copas de Martini y también las frutillas eran diminutos seres intrépidos. Su biografía oficial todavía termina asegurando que Michael Godard es "el artista más prolífico e influyente de nuestro tiempo". En Vancouver, por lo menos, se le acabó el tiempo de influencia. Nos quedará el recuerdo.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Puto el que lee



"Entre los sexos no hay guerra sino transformación"
César Aira
La guerra de los gimnasios

Salió el primer libro que desarrolla miradas frontales sobre la sexualidad diversa en la historia del cine argentino (increíble, a esta altura de la historia, que sea el primero). Y el Malba organizó un ciclo de películas que recorren varios momentos, muchos esenciales, que posibilitaron nuevas formas de pensar las imágenes del cine nacional.
La esperanza (o debería decir mi esperanza) es que el libro sea revelador, de una vez por todas, para los ojos pacatos y represivos, y se convierta en el punto de partida de una propuesta verdaderamente transformadora.
Veremos.

jueves, 18 de septiembre de 2008

El Finn de la Utopía en primavera


Si se lo perdieron en el último Bafici, o si quieren bises, en Cultura y media pasarán el raro compilado de cortos La lotería de Jim Finn. Esta obra inclasificable formó parte de la programación del último Bafici, que le dedicó la primera retrospectiva a este insurrecto neoyorquino que filma un tipo de falso documental libertario, poniendo en jaque la mayoría de las ruta principales del cine de los últimos años. Con sabiduría, el proyecto Convi, de Mónica Heller, armó un programa para incluir esta excentricidad de Finn, que se exhibirá el próximo domingo 21 de septiembre a las 18 hs., en el Centro Cultural San Martín, Sarmiento 1551.
Abajo copio el texto que escribí en el catálogo del Bafici para la introducción de la retrospectiva de Finn.

La comedia utópica
Se lloró y se celebró en partes iguales, pero ambos bandos coincidieron: 1989 marcó el fin de las utopías colectivas, muerte anunciada y deseada por el capitalismo expansivo que derribaba así los últimos muros todavía levantados para desestabilizar las democracias liberales. El comunismo apenas respiraba, el aire nuevo de la revolución se había transformado en un resoplido. ¿Quedarán huellas de aquellas revoluciones? ¿Se podrá reconstruir la intensidad de la utopía? Esas son preguntas que Jim Finn se hace en cada una de sus películas, casi como un punto de partida idéntico pero que puede derivar en las repuestas más inesperadas y desopilantes. Interesado en las formas del arte revolucionario, en las miradas y acciones que el comunismo alentó, Finn busca nudos fundamentales allí donde esta ideología se concentró en un proyecto extremo, ambicioso: la carrera por la conquista espacial de Alemania Oriental en Interkosmos, la reeducación comunitaria maoísta en La Trinchera Luminosa del Presidente Gonzalo, la práctica del cine como propaganda ideológica en Corea del Norte en The Juche Idea. Lo particular de estas tres películas es que también pertenecen al mismo subgénero: el falso documental. O, para decirlo en toda su contradicción: Finn es un especialista en el falso documental sobre la utopía verdadera. Como un Christopher Guest marxista (en la doble acepción del término: un poco Groucho, un poco Karl), Finn se mueve más bien en el ámbito del humor que se despliega sigiloso, irregular, insospechado, en general cortante y desestructurante. Sin derivar nunca en el realismo paródico, por momentos, para estos falsos documentales, la utopía y el absurdo se confabulan para crear un espacio todavía más vanguardista, más adelantado. Por eso, tal vez, la ciencia ficción esté tan presente en su cine; quizás por eso, también, la experimentación audiovisual con formas y formatos sea esencial en la trama de sus películas. Pero esta introducción al mundo de Finn quedaría incompleta si no se contempla un rasgo fundamental de su obra: la música es el lugar donde se concentra la máxima unión entre utopía y absurdo. Muchos de sus cortos son algo así como extraños videoclips de comunismo pop, y sus películas siempre incluyen coreografías musicales con un sentido epifánico. Es que a Finn no le interesa ninguna revolución en la que no se pueda bailar. Y esa es una utopía libertaria por la que vale la pena luchar.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Dreamland


Ayer, 4 de septiembre, fue el Día de las historietas. Como festejo, en el Soy publicaron mis recomendaciones de cuatro historietas sexualmente diversas (porque las historietas tienen sexo, mal que les pese a las colecciones de la biblioteca heterosexista de Clarín). Y si ya leyeron todas esas historietas diversas, mi otra opción para celebrar es darse una vueltita por Coconino County (tierra soñada, qué no daría yo porque este mundo se parezca sólo un poco más a esos paisajes encerrados en sus viñetas). Una vez que acampan en la tierra del ratón tiraladrillos, como buenos exploradores voyeurs, pongansé a espiar el universo de amour fou de Krazy Kat, diseñado por un Herriman siempre al borde de un ataque de surrealismo slapstick.

domingo, 24 de agosto de 2008

La bestia Po


Hace un par de años, una productora de Cuestión de peso, cuando todavía no estaba al aire, me llamó para invitarme a participar de ese programa-concurso donde distintas personas compiten para adelgazar. Le pregunté por qué planteaban un programa con esa lógica y una de sus justificaciones fue "porque muchas personas obesas son discriminadas". Evidentemente me enfurecí, le contesté que me parecía nefasto que traten de "corregir" el "problema" del discriminado, que el problema real era otro, y, cada vez más furioso frente a la falta de pedido de disculpas de la productora, le dije que por qué no hacían un programa para "corregir" a travestis, judíos, putos, negros, tortas, mujeres, etc., porque también son discriminadas/os. La productora, del otro lado de la línea, comenzó a balbucear, me decía que bueno, que sí, que la idea principal era la salud, etc., mil excusas para tratar de tapar la verdadera identidad del programa basada en un ideal de belleza física bastante criminal y reaccionaria. El programa, como saben, todavía está al aire y ni me caliento en mirarlo para no seguir juntando furia contra la idiotez. Este episodio telefónico fue uno de los tantos esfuerzos en mi lucha discursiva contra el fascismo saludable. Este mes cumplí con mi cuota militante a través de la crítica para El Amante de la sutil aventura animada Kung Fu Panda, protagonizada por el oso Po. Copio el comienzo de la nota.

Esopo para hedonistas
Tras serios problemas cardíacos, el filósofo Michel Onfray fue al médico. Frente a su sobrepeso y su salud quebrada, tuvo que visitar al nutricionista, y una de las primeras indicaciones que éste le dio fue que tenía que abandonar la manteca. Onfray se indignó y se negó, porque le parecía arbitrario y porque no iba a vivir sin manteca. No sólo no dejó de comer y cocinar con manteca, sino que también, como toda respuesta a la nutricionista, escribió un libro excepcional llamado Los vientres de los filósofos. Crítica de la razón dietética (1989). Ahí cuenta cómo algunos de los pensadores más influyentes de la historia tenían hábitos y costumbres alimenticias que ejercían ideológica, gustativa y pasionalmente; incluso, alguno de ellos dejó la vida por sus idearios culinarios. Kung Fu Panda es la primera película que veo que, filosóficamente hablando, sigue los caminos de Onfray.

martes, 19 de agosto de 2008

Phil Oso


Está claro que Viva La Bam es un subproducto de Jackass, y que el joven Bam Margera no le llega ni a los talones a Johnny Knoxville, principalmente porque el programa que protagoniza es más bien limitado. Pero está Phil Margera, su padre, que para mí es la persona más sexy del mundo. Por eso, la primera temporada de Viva La Bam es impagable por la sobreexposición de Phil en cueros. Evidentemente, el cuerpo de Phil es sacrificado en función de una suerte de freak show cómico de un hombre rollizo con pelo corporal profuso, pero que para mí es como ver toda la intimidad de una de las personas más obesamente hermosas que existen, cosa que ningún otro reality pudo dar porque son una repetición de starlets de publicidad. Una recomendación, el capítulo donde Phil hace de Elvis en Las Vegas es perfecto hasta lo conmovedor. Todo esto viene a cuento porque ahora este blog y yo somos parte del Fan List de Phil Margera. Y si no me creen pueden chequear en la lista de de Fans de feed phil! the phil margera fanlisting (una vez en el site, primero clickear en "Fans" y luego en "Argentina").

Espuela de osos


La cuarta edición del Vermont Bear Film Festival fue temático y estuvo dedicado a los cowboys. Hace un mes y pico, les envié un corto en video llamado pin-up bud [dream], un sueño erótico con la figura del spaghetti cowboy que interpretó Bud Spencer en películas de los '70. Mi intención era participar por segundo año de la programación del festival. El director John Scagliotti me respondió que la copia en dvd que le había enviado no se podía ver en su reproductor, así que mi corto quedaba fuera de la selección. Sin embargo, ayer me envió un mail donde dice que, gracias a que se solucionaron los problemas técnicos, el corto se pudo proyectar y tuvo una "cálida recepción". Cómo me hubiese gustado estar allí para recibir esa calidez en vivo y en directo, especialmente si venía de un par de los que asisten al festival (clickear abajo para ver los perfiles de varios osos anotados para esta edición).
ps: el link de Bear411 está anulado porque cada vez que termina un evento deslinkean a los miembros del sitio que confirmaron la presencia en el lugar. Lástima. Pero igual pueden darse una vueltita por ese sitio que hay bestias lindas para ver.

domingo, 10 de agosto de 2008

Don Gato y su pandilla


www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
Fuiste a la fiesta de la guitarra del Gato ayer?
Naza dice:
nop, no salí
Naza dice:
me cagaron y tuve que laburar hoy
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
uffffff, quería saber cómo había sido, yo me enteré tarde y no pude ir
Naza dice:
pintaba muy bien esa fiesta
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
me gustaba la idea, una fiesta para recaudar por una guitarra robada
Naza dice:
sí, está bien eso, es lo menos que puede hacerse
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
te roban algo y hacés una fiesta
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
o mejor, un recital
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
la fiesta se debería llamar Guitarra comunista
Naza dice:
jejejeje, igual no la organizó él, se la organizaron
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
que hayan sido un grupo de otra gente la que la organizó cuadra más
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
es más comunitario que hacer una fiesta para uno mismo
Naza dice:
jejejeje, posta
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
viste algún flyer en algún fotolog porque quiero subir un post al blog
Naza dice:
sí, en el de los champions
Naza dice:
y si leés el texto de santi rial es medio conmovedor
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
quiero leerlo, dónde lo leo
Naza dice:
"yo sé lo que se siente que un gran guitarrista no pueda tocar porque no tiene instrumento"
Naza dice:
ahí te linkeo, pero debe ser dchampions
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
dale
Naza dice:
http://www.fotolog.com/dchampions/39174609
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
quién es Santi Rial, me suena pero no sé de dónde
Naza dice:
escribía en el no
Naza dice:
rockero periodista
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
ah, sí, ya sé
Naza dice:
era de los perdedores pop
Naza dice:
con su hno esteban
Naza dice:
http://www.fotolog.com/losfalsete/55748930
Naza dice:
ahí tb está el flyer y hasta un video invitación (¿?) a la fiesta

sábado, 9 de agosto de 2008

Pin Art


Danny Williams era un fantasma hasta hace un par de años, cuando su sobrina, Esther Robinson, comenzó a investigar la vida de su tío y encontró las películas y los testimonios de los que conocieron a este cineasta y amante de Andy Warhol. Robinson estuvo por Buenos Aires en el último Bafici, presentando el documental que dirigió sobre su tío y algunas de las películas encontradas que Danny Williams filmó, pero nunca editó, en su tiempo de la Factory, antes de hacerse humo.
El miércoles pasado, 6 de agosto, fue el cumpleaños de Andy Warhol, y lo celebré usando un regalo que me dio Esther: un pin con la imagen de Warhol del fotograma de una película de Williams, mi más preciada escarapela pop.
Y hoy seguiré festejando gracias a que toca normA en Plasma, Piedras 1856, y seguro la banda platense cantará, a su manera, el cumpleaños feliz con la canción Warhol.
Abajo copio el texto que escribí para el catálogo del Bafici a propósito de la película de Esther Robinson: A Walk into the Sea: Danny Williams and the Warhol Factory.

El mundo del arte del siglo XX tuvo su quiebre definitivo con una invención de Andy Warhol: The Factory, o la Fábrica. Cambiando definitvamente el clásico atelier del pintor por un lugar colectivo, orgiástico y multidisciplinario, Warhol puso en crisis la idea de producción artística, afectando las nociones de obra y belleza con su pop art, que comenzaba por bautizar a su usina creativa con el nombre del espacio capitalista por excelencia. Reinventando las formas de creación grupal, la Fábrica llegó a constituirse, entre otras cosas, en un estudio de cine anti-Hollywood donde se produjeron las más insólitas películas underground, que el lúcido Manny Farber celebraba desde sus críticas tanto como a la desprestigiada clase B de la época. Desde 1963, el cine de Warhol reunió películas que muchas veces no estaban ni firmadas ni filmadas por él, sino que sólo eran presentadas, estimuladas, intervenidas y distorsionadas desde ese espacio que él posibilitó. Como se puede decir "una película de la Warner", de la Metro, de la Fox, también debería poder decirse "una película de la Warhol".
Danny Williams fue uno de los tantos amantes de Warhol y uno de los obreros más fantasmales de la Fábrica. Desaparecido misteriosamente en 1966, su rol como cineasta quedó archivado en la memoria imprecisa de unos pocos, y sus películas se esfumaron. Alrededor de cuarenta años después, su sobrina Esther Robinson comenzó una investigación sobre su tío, que la llevó a encontrar la obra perdida de Williams y a realizar un documental donde los sobrevivientes de la Fábrica discuten sobre la autoría, la realidad, la ficción y el mito: temas centrales del mundo de Warhol, pero sobre todo de la Historia del cine. Por suerte, Robinson no encuentra muchos acuerdos ni demasiadas certezas, todo se desvanece un poco en el tiempo y en las memorias, y las imágenes cinematográficas no sirven como pruebas cabales porque no quieren perder su inquietante ambigüedad. No importa, porque de todas maneras A Walk into the Sea termina demostrando dos cosas muy importantes: 1) que Warhol tenía razón, porque hasta Danny Williams tiene ahora sus quince minutos de fama; y 2) que la Historia del cine fue, es y seguirá siendo un cuento de fantasmas.

miércoles, 6 de agosto de 2008

VHS


VHS es un ensamble de descartes del basural tecno de la era del videotape, reciclaje de imágenes raspadas por miradas mecánicas, donde el tracking de la videocassettera ya no puede ejercer ninguna posibilidad de corrección. Una inversión (en sus dos acepciones: trastocar y rentabilizar en beneficio propio) temporal en la lógica de la tecnología para desplegar las capas que marcan el ruido de la superficie del video analógico. Industriales y descompuestas, residuales y desgastadas, aberrantes y rotas, las propiedades de esos fragmentos de videos añejos producen fantasmas donde se pueden ver los deseos cumplidos y no cumplidos de la identidad como parafilias colectivas, como lugares comunes, como fantasías positivas, como mitos caricaturales, como maquinaciones atrofiadas, como poses moderadas, como figuraciones enfermizas sin remedio.

VHS
Argentina, 2008
Color, 13' 28''
un video de Diego Trerotola

viernes, 1 de agosto de 2008

American Graffiti


En los múltiples homenajes por cumplirse 40 años del Mayo Francés, los graffitis que dieron voz a las paredes parisinas se repitieron una y otra vez como si se tratara de una lección escolar que había que aprender de memoria. "La poesía está en la calle" o "No es una revolución, majestad, es una mutación", eran algunas de las consignas que mancharon las paredes de esa revuelta y volvieron por estos días de nostalgia sesentosa. Pero sólo dos personas, años después y en New York, realmente darían sentido pleno a esas palabras, descubriendo las posibilidades transformadoras y poéticas del graffiti callejero: una de ellas es Jean-Michel Basquiat, la otra Keith Haring, ambos con una vida que llegó a su pico de intensidad en los '80.
Y si bien hace sólo medio siglo que nació Haring, increíblemente lo tenemos que recordar hablando en pasado: murió a los 31 años, justo cuando empezaba la década del '90, a la que le podía haber dado un giro mucho más imaginativo, más políticos, más mutante. Si conocen los dibujos, esculturas o graffitis de Haring, pero no saben las virtudes de este hombre elástico, pueden comenzar a informarse en esta nota que escribí para Soy.