miércoles, 7 de enero de 2009

Demonios de la noche


Trío de maestros este mes en el Malba: Robert Aldrich, Anthony Mann y Jean-Pierre Melville. Se podría decir tres maestros de los géneros, y también es verdad. O genios del sistema que ellos mismos crearon, con una inteligencia estética y narrativa que desafió cualquier estandarización de las épocas que le tocaron vivir, filmar, afirmar y aniquilar. Todo eso lo hicieron con una cámara de cine, un aparato que supieron enchufar para que la electricidad se transforme en películas que dinamitan las paredes para ver un poco más allá en la noche cinematográfica (no se trata de negar la oscuridad, sino de saber moverse en ella). De entre las obras más oscuras del ciclo recomiendo El demonio de la noche (He Walked By Night, EUA, 1948), un police procedural convertido en film noir por Alton & Mann, dos tipos duros de matar. Acá mi texto breve sobre la película:
El mejor film noir cristalizó un conflicto esencial y no lo resolvió nunca: en un solo gesto puso en relación la carga crítica del realismo de posguerra junto a la estilización violenta traída de la vanguardia más retorcida. Así logró, principalmente desde la clase B, que el onirismo de Hollywood se convirtiera en una pesadilla maliciosa. El demonio de la noche es la más ignota de las obras maestras de esta sed de mal. Al estilo documental para retratar una investigación policial se le adosan los más brutales delirios del claroscuro; el resultado es un monstruo bicéfalo que sale desde el averno para devorar toda certeza. Los créditos dicen que dirige solo un tal Werker, pero no crean lo que leen. El verdadero autor es Anthony Mann y es fácil demostrarlo: El demonio de la noche nace de su relación bien establecida con John Alton, el virtuoso fotógrafo húngaro, que colaboró con Mann en media docena de películas. Varios momentos son coreografías perfectas de sombras y luces, como la secuencia underground del final que prefigura a El tercer hombre.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Club Atlético Motorizado


En la celebración del fuego todos/as somos motorizados/as. Rara comunión plenaria en los recitales donde arden pirotécnicos los ruidos entre la destrucción total y la pasión por el renacer de la galaxia. Siempre que no estamos lejos, en otra galaxia, estamos ahí: comulgando entre todos/as, en los pogos paganos más mezclados. Ahí germinó una banda, entre un público que quiere ser musical y deportivamente ritualista. Y, de alguna manera, pertenezco a esa banda sin carnet, sin cuota al día, como me pasa en casi todas las bandas a las que pertenezco (como buen seguidor de la filosofía marxista: "No deseo pertenecer a ningún club que acepte como socio a alguien como yo"). Igual, el cariño, la hermandad espacial, existe entre todos/as, cuando abrazados sin conocernos aullamos cualquiera de esas canciones que nos hacen tanto mal que por bien no venga. Y como el cibernauta voyeur que soy, encuentro todos esos gestos virtuales que hacen del mundo algo más habitable (como estas palabras de elpanicplay en el flog de la banda).
La foto de arriba, que pertenece al último show del Marquee de este diciembre final, es de Brixie, otra de la banda, con quien no tengo el gusto pero que intuyo que alguna vez le di algún topetazo sin saberlo, provocando algún fuera de foco, alguna foto corrida, entre las tantas que obtiene de su obsesiva pulsión por el click digital con que retrata cada movimiento motorizado. Y si quieren investigar a los/as miembros desmembrados de la banda de Él mató a un policía motorizado, lo pueden hacer en este link de Vienen Bajando, el sitio creado por Mariano, otro bandido, con quien sí tengo el gusto.

viernes, 12 de diciembre de 2008

A la luz de la catástrofe


Voy a subir al techo a ver, admiraré el desastre bajo la luz de la luna gigante.
Mi próximo movimiento
Él mató a un policía motorizado

Algún recorrido posible de las historias del cine (el plural de historia es puramente godardiano) debería poder seguir los intentos de distintos cineastas por destruir el cine. Cineastas de impulsos criminales, francotiradores audiovisuales que, en lugar de seguir perpetuando una estética, una lógica, una esencia cinematográfica, quisieron arruinarla, aniquilarla, asesinarla. Godard, claro, es uno de los principales autores de estos crímenes, en parte un cómplice modesto del terrorista Guy Debord, quien alguna vez afirmó que quería asesinar al cine porque era más fácil que asesinar a un transeúnte (y lo logró en alguna de sus antipelículas más incendiarias). Así de oscuros son algunos creadores que usan la destrucción con forma expresiva-explosiva, que incluso llegan a hacer estallar literalmente las películas. Y, en este sentido, si se escribiese tal recorrido por la historia de la destrucción cinematográfica, algunas páginas deberían estar dedicadas a los finales de películas como Irma Vep de Olivier Assayas y Two-Lane Blacktop de Monte Hellman, o a cualquiera de los cortos del austríaco experimental Peter Tscherkassky, especialmente su Trilogía en Cinemascope. Momentos todos estos en los que la destrucción de la película proyectada se convierte en pirotecnia audiovisual, de ésa que además de encandilar llega a iluminar nuevas posibilidades de entender la imagen y el cine en general. Mi máximo ejemplo en este sentido es Gremlins 2, de Joe Dante, un catedrático de la destrucción (ver en EA 79 una nota sobre una de las últimas películas de Dante sabiamente titulada "Rompan todo"). Mientras se desarrolla una escena de caos masivo perpetrado por las extrañas criaturas de Gremlins 2, se comienza a quemar el celuloide de la película hasta que la luz blanca del proyector invade toda la pantalla. De golpe, los gremlins comienzan a hacer sombras chinescas sobre la pantalla blanca como si estuviesen en la cabina de proyección tras haber destruido la película. Así, en ese momento, el cine se convierte en un teatro de sombras grotesco, primitivo, absurdo, antinarrativo: la imagen fílmica sale del realismo fotográfico para encandilar con otros sentidos, con otra superficie visual. Y el falso accidente para Dante se vuelve un giro radical, pero con la premisa de que el espacio generado por la ruptura debe ser el atajo para salir a jugar, la destrucción es siempre diversión. Y Robert Rodriguez parece haber aprendido de ahí una de las tantas lecciones de los gremlins, para escribir la última gran aventura dantesca en la destrucción del cine: Planet Terror.
Fragmento de mi crítica publicada en El Amante 199.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Jesus not Dead


www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
cómo va el disco nuevo?
Santiago dice:
tengo que dejar el disco en la fábrica mañana antes de irme
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
uffffff, contrarreloj
Santiago dice:
tenemos que ir a buscar el master saliendo de capital al norte, y llevarlo a lanús
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
cruzar épicamente toda la capital
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
bueno, es un trip hasta el fin del mundo, porque si algún lugar puede ser el fin del mundo es lanús
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lo digo por experiencia, me crié en lanús
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
lanús es medio apocalíptico
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
es el más allá
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o al menos algunas zonas
Santiago dice:
jajaja
Santiago dice:
qué miedo
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che, el recital de Jesus and Mary Chain estuvo muy alto, la verdad que los tipos envejecen con una dignidad que es envidiable
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some candy talking fue el momento más alto en un recital de mi vida
Santiago dice:
a mi me volvió loco, como que
Santiago dice:
tocaban re sueltos, no les importaba nada
Santiago dice:
y esos temas,
Santiago dice:
todo bien salvaje pero un poco elegante
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
sí, claro, eran sobrios y sueltos, un tipo de informalidad sin pose rock
Santiago dice:
claro
Santiago dice:
fue increíble verlos, ya con verlos y que no sean fotos, yo con eso ya estaba hecho
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
sí, la elegancia es sustancial, elegancia pero no estilización
Santiago dice:
jeje
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para mí la única falla fue que head on la tocaron muy pronto, fue segunda canción, y todavía era de día y no había clima, es una canción que necesita clima
Santiago dice:
jaja si, posta, que sea de día era medio bajón
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igual fue increíble cómo oscureció con ellos tocando
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
como si llamaran la noche
Santiago dice:
jaja que bueno
Santiago dice:
escribite una reseña que la pego en mi pieza
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
jeje, el que tenés que escribir la reseña sos vos, que hiciste el mejor cover de Head on
Santiago dice:
je
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para mí lo mejor del recital fue el pifie de las introducciones un par de veces
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
esos errores fueron hermosos, fue como una rebelión de los instrumentos
Santiago dice:
jaja siii!
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
como un ruido que no se puede domesticar, que sale y se va para cualquier lado
Santiago dice:
como que esas cosas, hacen todo más real
Santiago dice:
como que una banda tan importante en la historia, hace cosas de banda colgada
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
sí, que los tipos están vivos, que no son el robot con la canción programada
Santiago dice:
claro, pero rompe una brecha, como que..
Santiago dice:
es lo mismo tu banda que U2, son dos bandas de rock
Santiago dice:
u2 tiene millones de producción a la hora de un show, y los demás no
Santiago dice:
pero estos chabones van tocan sus canciones zarpadas
Santiago dice:
y si se equivocan se equivocan, arrancan de nuevo, no dejan de ser zarpados y gigantes
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
sí, claro, eso, los mejores tipos que rockean son los que nunca pierden la idea de zarparse, pero sin hacer de eso una pose, sino que se transforme en canción indomable
Santiago dice:
claro
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para mí era lo más opuesto que se podía ver a Offspring, que son los tipos que domestican el punk hasta hacerlo inofensivo
Santiago dice:
me siento identificado con ese salvajismo.. de hacer ruidos entre tema y tema.. el loco probaba la guitarra
Santiago dice:
y eso me enamora, no puedo resistirme
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
sí, eso era genial, pedaleaba entre canción y canción
Santiago dice:
jaja se
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
como que no se desaceleraba en las curvas
Santiago dice:
que buena esa frase
Santiago dice:
jajaj, sin desacelerar en las curvas
Santiago dice:
puede ser un estribillo letal
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
jeje
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
hoy pensaba una metáfora motorizada para definir el recital de Jesus: es como ir en la ruta en auto a los pedos sin perder la visión lúcida, pudiendo ver perfectamente el paisaje al costado, y de pronto, distraído por el paisaje, chocás contra un camión y salís ileso, y ya no necesitás la velocidad del auto y te vas caminando, más sabio, con la experiencia esa como redención
Santiago dice:
que bueno eso para un video
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
sí, a veces pienso la música con imágenes, somos de la generación formateada por el videoclip
Santiago dice:
imagino el choque en super cámara lenta, todas las partes desarmándose.. y el loco saliendo ileso
Santiago dice:
va como piña, jeje
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
como Robocop saliendo entre el fuego de la estación de servicio ardiendo
Santiago dice:
jajajaja
Santiago dice:
la narpie de Robocop bajando del auto, qué lindo
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
esa imagen es perfecta, sí, claro
Santiago dice:
están haciendo una remake, viste?
www.invenciblevulnavia.blogspot.com dice:
no, no sabía
Santiago dice:
robocop 2000 algo así
Santiago dice:
o robocop 2010, no me acuerdo

sábado, 15 de noviembre de 2008

Fórmula alquímica


Rumbo al XXIV Concurso Nacional de Cine y Video Independiente de Cipolletti, al bajar del micro en la estación rionegrina de General Roca con Ezequiel Acuña, descubrimos un pub/restaurant/boite de nombre exquisito: "merlot y besos". Como si se tratase de una conjunción ensoñadora, como si fuese una fórmula alquímica coreada en el bolero más secreto, esas dos palabras nos hicieron fantasear durante todo el festival, pero las obligaciones profesionales y la distancia entre Cipolletti y Roca no nos permitieron visitarlo para, por lo menos, mojarnos los labios con su promocionado trago 007 o disfrutar de las "tres horitas felices" que prometen en el sitio oficial. Otra vez será. Nos queda el recuerdo digital de Magdalena Arau que encabeza este post, quien a diferencia de nosotros pudo capturar una estampa de ese edificio geométrico que ya es parte sustancial de nuestra fantasía más dionisíaca.

sábado, 1 de noviembre de 2008

La dicha en movimiento


Como el orgullo se demuestra andando, hoy, desde Plaza de Mayo a las 15 horas, se va a realizar la XVII Marcha del Orgullo LGTBT. Habrá recitales de Sr. Tomate y Javi Punga en Plaza de Mayo y después, alrededor de las 18 horas, todos a la Plaza Congreso. Eso nada más, y qué tengan feliz día del Orgullo LGBT.
Y a los que quieren saber por qué marchamos, en el último suplemento Soy algunxs lo explican.

domingo, 26 de octubre de 2008

La muchachada de abordo


Los grandes valores de Muchachada nui son incontables. En su bloque de found footage "Mundo viejuno", que comúnmente está en la línea de What's Up, Tiger Lily? de Woody Allen, hicieron un capítulo sobre el cambio de la televisión digital a la analógica que parece guiado por las ideas del détournement según las planteara Guy Debord. En otras palabras, los muchachos se apropian de una película ajena y la desvían ideológicamente para denunciar la parodia de los aparatos tecno-represivos del Estado. Y a Virilio seguro le gustaría verlo.
La revolución está siendo televisada, por suerte, y también se puede ver en YouTube. Qué viva el pixel.

Gracias a Masa por el hallazgo de este "Mundo Viejuno".

viernes, 24 de octubre de 2008

La lógica del accidente


Salí con el tiempo suficiente para llegar puntual en bondi a La Plata: iba al FestiFreak a dar una charla. Accidentes varios, fuera de todo cálculo, hicieron que llegara media hora tarde. Igual, todo bien, conceptualmente hablando: el accidente era el eje de mi charla. Más exactamente, el video como tecnología del accidente. Primero se proyectaron algunas experiencias con video que terminé recientemente: Divine SM, VHS y pin-up bud [dream]. Después, algo guiado por Virilio, Sontag, Barthes, Debord, Danto, Warhol y otros, como un marco collage, traté de defender, estimular y actuar el accidente como parte de un lenguaje audiovisual en busca de su autarquía (o de su inteligencia, que es casi lo mismo) pero no como campo separado del mundo sino como un índice (pero ya no la imagen foto/video/gráfica como índice, sino los procesos tecnológicos accidentados como indicadores de la complejidad de los desarrollos de las formas modernas del cuerpo, de los lenguajes, de las políticas, de la belleza).
Después me di una vuelta por el recital freak para escuchar el ruido de Javi Punga; y nada podía ser más oportuno que las primeras líneas de su hipercanción mdma: "la noche se entrega como un frasco de merienda, ojos de granadina se transportan a la fiesta". De ahí ejectados a la cena en Antares (¡por fin probé sus celebérrimas papas!), donde cayó el Gato medio perdido y nos dijo que iba a otro lugar a tomar algo. Y antes y después de Antares, como siempre, un paseo motorizado sin mapa por la oscuridad de la luna platense, donde el accidente es ley. Primero casi nos hacemos bolsa en una rotonda traicionera escuchando los ruidos del último normA; después tratamos de buscar el lugar del Gato y nos perdimos, pero vimos la luz gracias a un gato real con ojos de fuego que caminaba por la calle con una gallardía de perro guardián. Y ahí encontramos La bicicletería (¿o era La bicicleta?), un bar-resto que casi desafía en confort bizarro a Edgardo (71 e/ 17 y 18). Estaba en frente del C.C. Favero (117 y 40), y recordamos el accidentado recital acústico de El mató a un policía motorizado de hace varios meses, con irrupción escénica psicótica y final con pantalón roto y culo al aire. A todo esto, La bicicletería estaba cerrada pero nos dejaron pasar para ver si la pandilla del Gato aún estaba adentro. Ni huellas. Así que divagamos por ahí hasta perdernos ("No tengo idea dónde estoy", Masa dixit). Pero encontramos el norte y pasamos por el lugar platense favorito de Masa: ¡la fábrica de hielo atendida por astronautas! Otra noche en La Plata Freak: la ciudad del accidente diagonal.

martes, 21 de octubre de 2008

Chicas ruteras


Erotómano y fetichista, Russ Meyer fue el máximo revolucionario del sexo en el cine: sus primeras películas se propusieron sacar la belleza opulenta de los cuerpos desnudos de los campos nudistas, lugar donde se recluían en las primeras nudies de exhibicionismo ingenuo. Con narraciones más elaboradas, con una mayor destreza visual acuñada en su cine de guerrilla en las trincheras reales, Meyer destapó su fantasía sin pudor para sacar al erotismo cinematográfico de la puerilidad en la que todavía estaba en los ’50. Contra cualquier discurso del puritanismo estadounidense, parodiado en sus películas a través de narradores moralistas o de maniáticos religiosos, no era difícil que la temprana sensibilidad queer se identificara con el voyeurismo ilimitado de Meyer. Los melodramas lujuriosos como Lorna (1964) eran un festín para el gusto camp que prefería el gesto ampuloso femenino y el modelo de la supermujer: la idea era amplificar los rasgos femeninos no como caricatura sino como forma de volverlos totémicos, poderosos. Y ahí estaban las infinitas tetonas protagonistas de todas las películas de Meyer, descendientes directas de las pechugonas fellinianas, pero en versiones activas de heroínas de acción violentamente sexuadas, nunca meros objetos de la mirada masculina. Y de ese molde mujeril sale su clásico queer por excelencia, la película de un culto casi infinito: la road movie lésbica Faster, Pussycat! Kill! Kill! (1965). Con tres mujeres al volante, Meyer lleva el subgénero de las chicas malas a su máximo volumen sexual. La película trata de seguir la velocidad de tres mujeres a la deriva de la ruta, pero la cámara no alcanza para encorsetarlas. La más inabarcable de las tres es Tura Satana, que se convertirá en una leyenda de carne, hueso y tetas: será la dominatrix lésbica más deseada, con una gracia que será la envidia de cada drag queen que se precie. Apretada en un catsuit negrísimo, el pelo ala de cuervo y mordiendo unos cigarros de spaghetti western, Satana es una heroína marcial de glam recio que combina judo y karate para quebrar los huesos de cada persona que intente desafiar su libertinaje. Como un tajo a mitad de la década del ’60, esta película partía el erotismo tuerca y fierrero de taller mecánico, mayoritariamente masculino, hasta convertirlo en potencia mujeril. Al lado de Satana, el Marlon Brando de El salvaje y el James Dean de Rebelde sin causa eran poco más que monigotes de cuento infantil. Meyer hizo que las típicas femmes fatales de los ’40 y ’50, esas viudas negras que devoran al macho en todo film noir, salieran definitivamente del closet.
(Para leer el resto de la nota sobre el culto queer a Russ Meyer, en el último suplemento Soy).

sábado, 18 de octubre de 2008

Líneas del futuro


Acá en Córdoba, más exactamente en Cortópolis, lo que llega a dominar este festival bianual de cortometrajes, es la animación: los dibujos y muñecos conmueven con una vitalidad cinética desencajada en las pantallas del Cineclub Hugo del Carril. Pero no sólo porque hay una retrospectiva de los oscuramente cautivadores hermanos Quay y porque se presenta la próxima edición local de Anima'09; sino especialmente porque las versiones vernáculas del corto animado en la Muestra Competitiva señalan un presente y un futuro cargado de sofisticación y fuerza audiovisual.
Ham (Jamón) (Nico Di Mattia, Córdoba, 2007) y Chamuyo (Albertina Mazzini, Córdoba, 2007), dibujos animados cargados de inteligencia visual, proponen una visión minimalista y visceral de momentos de amor/odio animalizado, ambos en un blanco y negro que serpentea como barrilete recreándose en cada segundo. La legendaria Clara Confederación de Almagro (Ana Martín y Alicia Rosenthal, Buenos Aires, 2008) es stop motion virtuoso, malabar de plastilina en clave de gerontofilia circense, algo retro pero nada nostálgico. Y Los pecadores (Pablo Polledri, Buenos Aires, 2007), premiado en el FestiFreak del año pasado, es la perversa comedia de los pecados capitales dibujada como un South Park de una sola viñeta donde ocurre una breve historia carnavalesca de la aberración. Y en este mismo paquete tal vez se pueda ubicar cómodamente a Videogames (Javier Cabrera, Buenos Aires, 2008), reconstrucción del arte de los videojuegos en un recorrido aventurero y fetichista del pop visual adolescente. Game over.

lunes, 13 de octubre de 2008

Cybercafé


Unos meses atrás, nos citamos con Mónica Heller en el café La Giralda (¡qué demodé!), para resolver burocráticos temas que nos involucraban "profesionalmente". Pero en el encuentro, nuestro punto de interés terminó siendo la experiencia del video en las nuevas formas de flujo digital a través del cyberespacio. Y, con una pasión inesperada, surgió una discusión donde me deslicé en el ensayo de una argumentación, que ella resumió en su blog en una entrada de hace dos meses. Es un tema importante para mí la expansión del video digital a través de internet y la experiencia de youtube, aunque tratar de pensar sus resultados me lleva a lugares absolutamente contradictorios, que van del desprecio al placer; aunque lo que me moviliza es que me resulta poco interesante, casi despreciable, la celebración que se hace de esta nueva forma de ver como supuesta democratización del video. Para mí, en cambio, youtube tiene más que ver con uniformar y degradar las formas posibles de ver, experimentar, archivar, recordar; sin decidirme, claro, si esa degradación además provoca efectos colaterales que puedan crear algo nuevo, distinto y/o positivo, audiovisualmente hablando.
Para investigar otras voces sobre el asunto, volví a Paul Virilio, pero a algunos textos que nunca había tanteado. La lectura de Virilio me resulta terriblemente apocalíptica, algo asfixiante, casi como estar frente a esas pesadillas cronenbergianas donde la carne es lacerada por la tecnología hasta casi confundirse una con otra (no creo que a Virilio le agrade mi comparación de sus ensayos con películas; en fin, deformación cinéfila). En la tercera parte del libro La velocidad de liberación, en un texto llamado "La codicia de los ojos", encontré un párrafo que me ayudó a comprender, ampliar y complicar un poco más mi postura sobre youtube, aunque Virilio sólo se refiere a la cultura digital:
"En fin, los trabajos actuales acerca del tratamiento digital de la imagen arriban, a través de procedimientos algorítmicos de 'reconstrucción visual' necesarios para la elaboración de la visión artificial, a la conclusión de que bien podría existir una especie de energía de la imagen que tendería hacia un mínimo en el proceso perceptivo, de la misma manera que en física la dinámica de un proceso suele ser tal que evoluciona hacia un estado de equilibrio en el que la energía es la más débil posible.
Sea lo que fuera esa energía cinemática que complementaría las energías cinética y potencial, la estandarización de la visión está a la orden del día."
Más allá de lo terminal que parece para Virilio la experiencia del ojo en el contexto de las nuevas tecnologías, creo que esta estandarización de la percepción que implica la experiencia de youtube lleva a reducir la "profundidad de campo" visual, literal y metafóricamente. Aunque lo que sí no sé es si esa opulenta cultura digital como marco perceptivo terminará desembocando en la llegada de una robotización de nuestro globo ocular, como auspicia Virilio.
Por las dudas, tengan cuidado, y no sigan viendo youtube como locos porque tal vez terminen convertidos en Robby the Robot.

domingo, 12 de octubre de 2008

Oh, Good Bye My Godard


Un año después, de vuelta por Vancouver (BC, Canada), veo no sin tristeza que el local de Michael Godard, que tanta extraña alegría habíame causado, ya no existirá más. De aquella foto posteada el año pasado, queda, sí, un vestigio: el cartel tajeado todavía cuelga en el mismo lugar de la calle Grandville, pero tiene los días contados. Ni bien terminen las obras, una sucursal de Aldo, una zapatería fashion que tiene otros locales en Vancouver y alrededor del mundo, borrará la presencia de este artista sensible del rock que produce unas imágenes bastante particulares, donde las aceitunas se trepaban a las copas de Martini y también las frutillas eran diminutos seres intrépidos. Su biografía oficial todavía termina asegurando que Michael Godard es "el artista más prolífico e influyente de nuestro tiempo". En Vancouver, por lo menos, se le acabó el tiempo de influencia. Nos quedará el recuerdo.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Puto el que lee



"Entre los sexos no hay guerra sino transformación"
César Aira
La guerra de los gimnasios

Salió el primer libro que desarrolla miradas frontales sobre la sexualidad diversa en la historia del cine argentino (increíble, a esta altura de la historia, que sea el primero). Y el Malba organizó un ciclo de películas que recorren varios momentos, muchos esenciales, que posibilitaron nuevas formas de pensar las imágenes del cine nacional.
La esperanza (o debería decir mi esperanza) es que el libro sea revelador, de una vez por todas, para los ojos pacatos y represivos, y se convierta en el punto de partida de una propuesta verdaderamente transformadora.
Veremos.

jueves, 18 de septiembre de 2008

El Finn de la Utopía en primavera


Si se lo perdieron en el último Bafici, o si quieren bises, en Cultura y media pasarán el raro compilado de cortos La lotería de Jim Finn. Esta obra inclasificable formó parte de la programación del último Bafici, que le dedicó la primera retrospectiva a este insurrecto neoyorquino que filma un tipo de falso documental libertario, poniendo en jaque la mayoría de las ruta principales del cine de los últimos años. Con sabiduría, el proyecto Convi, de Mónica Heller, armó un programa para incluir esta excentricidad de Finn, que se exhibirá el próximo domingo 21 de septiembre a las 18 hs., en el Centro Cultural San Martín, Sarmiento 1551.
Abajo copio el texto que escribí en el catálogo del Bafici para la introducción de la retrospectiva de Finn.

La comedia utópica
Se lloró y se celebró en partes iguales, pero ambos bandos coincidieron: 1989 marcó el fin de las utopías colectivas, muerte anunciada y deseada por el capitalismo expansivo que derribaba así los últimos muros todavía levantados para desestabilizar las democracias liberales. El comunismo apenas respiraba, el aire nuevo de la revolución se había transformado en un resoplido. ¿Quedarán huellas de aquellas revoluciones? ¿Se podrá reconstruir la intensidad de la utopía? Esas son preguntas que Jim Finn se hace en cada una de sus películas, casi como un punto de partida idéntico pero que puede derivar en las repuestas más inesperadas y desopilantes. Interesado en las formas del arte revolucionario, en las miradas y acciones que el comunismo alentó, Finn busca nudos fundamentales allí donde esta ideología se concentró en un proyecto extremo, ambicioso: la carrera por la conquista espacial de Alemania Oriental en Interkosmos, la reeducación comunitaria maoísta en La Trinchera Luminosa del Presidente Gonzalo, la práctica del cine como propaganda ideológica en Corea del Norte en The Juche Idea. Lo particular de estas tres películas es que también pertenecen al mismo subgénero: el falso documental. O, para decirlo en toda su contradicción: Finn es un especialista en el falso documental sobre la utopía verdadera. Como un Christopher Guest marxista (en la doble acepción del término: un poco Groucho, un poco Karl), Finn se mueve más bien en el ámbito del humor que se despliega sigiloso, irregular, insospechado, en general cortante y desestructurante. Sin derivar nunca en el realismo paródico, por momentos, para estos falsos documentales, la utopía y el absurdo se confabulan para crear un espacio todavía más vanguardista, más adelantado. Por eso, tal vez, la ciencia ficción esté tan presente en su cine; quizás por eso, también, la experimentación audiovisual con formas y formatos sea esencial en la trama de sus películas. Pero esta introducción al mundo de Finn quedaría incompleta si no se contempla un rasgo fundamental de su obra: la música es el lugar donde se concentra la máxima unión entre utopía y absurdo. Muchos de sus cortos son algo así como extraños videoclips de comunismo pop, y sus películas siempre incluyen coreografías musicales con un sentido epifánico. Es que a Finn no le interesa ninguna revolución en la que no se pueda bailar. Y esa es una utopía libertaria por la que vale la pena luchar.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Dreamland


Ayer, 4 de septiembre, fue el Día de las historietas. Como festejo, en el Soy publicaron mis recomendaciones de cuatro historietas sexualmente diversas (porque las historietas tienen sexo, mal que les pese a las colecciones de la biblioteca heterosexista de Clarín). Y si ya leyeron todas esas historietas diversas, mi otra opción para celebrar es darse una vueltita por Coconino County (tierra soñada, qué no daría yo porque este mundo se parezca sólo un poco más a esos paisajes encerrados en sus viñetas). Una vez que acampan en la tierra del ratón tiraladrillos, como buenos exploradores voyeurs, pongansé a espiar el universo de amour fou de Krazy Kat, diseñado por un Herriman siempre al borde de un ataque de surrealismo slapstick.