martes, 29 de julio de 2008

Todos somos Po



Me llegaron las primeras imágenes de Todos somos Po, una secuela que continúa la saga de Po para recuperar su excelente performance de vitalidad rechoncha en Kung Fu Panda, la mejor película animada de la temporada.
Cast
DjBear............................................Panda Music
Gerard.........................Pegame y llamame Panda
Po..........................................................Himself

martes, 22 de julio de 2008

Genio y figura


A fines de enero de 2008 me encontré con Tsai Ming-liang y Lee Kang-sheng en Rotterdam, mientras presentaban Help Me Eros, la segunda película de Lee como director donde Tsai era productor y director de arte. Los había conocido en Buenos Aires durante la retrospectiva del Bafici 1999 cuando les hice una entrevista (aún inédita, tal vez perdida), sólo por el placer de charlar con el director y su actor fetiche. El primer contacto con su cine había sido un shock: fue en la sala Leopoldo Lugones en una retrospectiva de cine taiwanés donde proyectaban Rebeldes del dios neón (1992), su primer largometraje juntos, revelación que proponía un cine de riesgosa sensualidad urbana y un impulso cinemático renovador con influencias inusuales para una película asiática. La primera nota que escribí sobre este cineasta y su alter ego fue a partir de esa misma película, años antes de relacionar en una nota a The Hole con Goodbye Dragon Inn para un libro editado por el Festival de Gijón. Replico el texto sobre Rebeldes del dios neón, publicado originalmente por El Amante y reimpreso por la Filmoteca de Andalucía.

Made in Taipei
Muchas veces, tras el afianzamiento de un cineasta, la mirada retrospectiva hacia su ópera prima se convierte en un catálogo desafortunado de elementos que luego se sitúan en el centro de la obra del realizador. Así, la lectura de la película es como una descripción del universo precario que se construirá con mayor consistencia en películas futuras. Aunque la idea es apartarse de esta visión, que usualmente es muy asfixiante a la hora de definir el vuelo propio de una primera obra, el asunto es complicado al tratarse de Rebeldes del dios neón de Tsai Ming-liang. Sobre todo, porque esta película es el comienzo de las travesías del personaje Hsiao-kang, siempre interpretado por Lee Kang-sheng, protagonista excluyente de todas las narraciones de Tsai. Al igual que Richard Gere en la remake de Sin aliento, el personaje de Lee se transforma en esta primera película en un “surfer” glacial, que tras perder su medio de transporte (la moto), encuentra su propio modo de deslizarse por las calles de Taipei. Pero antes que una relación con esa película de Godard, Rebeldes del dios neón establece un parentesco con Los 400 golpes de Francois Truffaut, y no sólo por ser el comienzo de una saga interpretada por un mismo actor/personaje al estilo de Antoine Doinel/Jean-Pierre Léaud. (Nueve años después, en What Time Is It There?, Hsiao-kang verá un video de Los 400 golpes y se obsesionará con pertenecer a ese otro espacio/tiempo: la Francia de la Nouvelle Vague.) La relación profunda entre la película de Truffaut y la de Tsai está en una visión del relato de iniciación como la posiblidad establecer un tránsito propio, signado por el descubrimiento de la ciudad y de realidades ajenas a la familia y a la educación. De hecho, Taipei es el otro personaje principal de la película de Tsai: la ciudad se comporta como las máquinas de los locales de videojuegos que cuando termina el crédito siguen funcionando como si tuvieran vida propia. Como escribe Chuck Stephens en un artículo de 1996 en Film Comment, las inundaciones en el departamento y el ascensor que se detiene caprichosamente en Rebeldes del dios neón hacen parecer que el edificio tiene “tanta vida como sus ocupantes”. En esta película, más que en las siguientes, los largos planos generales de Tsai marcan la independencia de la arquitectura urbana; de hecho, como bien reza el título, el neón es un personaje que no sólo tiene vida sino que tiene la capacidad de crearla. Pero a diferencia de Truffaut, hay un homoerotismo* latente y la mirada de Tsai Ming-Liang sobre el animado Lee Kang-shen se parece bastante a la de Pier Paolo Pasolini sobre Nineto. En esta película, Lee persigue y espía a dos delincuentes juveniles que roban teléfonos públicos y plaquetas en un local de videojuegos. (Tsai vio por primera vez a su actor fetiche en uno de esos locales.) Esos delincuentes son los responsables de romper el espejo del taxi del padre de Lee. En la relación perseguidor/presa se duplica la visión homoerótica del realizador, porque Lee mira con esos ojos fascinados con que Sal Mineo idolatra a James Dean en Rebelde sin causa (tal vez la cita a la película de Nicholas Ray sea el verdadero sentido del título taiwanés). En una escena, Lee perpetra su venganza destruyendo la moto de uno de los delincuentes y escribe la palabra sida sobre la carrocería. Como si se tratara de una violación sexual, o de un ataque viral, Lee concreta de un modo simbólicamente infeccioso la relación conflictiva con los marginales. Esta escena señala a My New Friends, el primer documental sobre el sida realizado en Taiwán, que Tsai filmó para la TV en 1995. En la nota citada, Stephens reproduce una de las declaraciones del documental: “En la primaria, todos tienen curiosidad sobre el sexo… pero nadie tiene el temple para acercarse a una niña. Así que el sexo y la homosexualidad son dos cosas que pensamos mezcladas. Con frecuencia pretendemos que algunos de nuestros compañeros son niñas”. Lejos del cine tradicional, tanto oriental como occidental, la relación masculino/femenino en Tsai tiene algo de esa inocencia primaria con su mezlca de extraña pureza y saludable perversión, que alcanza una ambigüedad sensual y sensorial. Al revés de las películas de juventud de su colega taiwanés Hou Hsia-hsien, desde The Boys from Frengkuei (1983) hasta Millenium Mambo (2001), la puesta en escena de Tsai funciona a partir de una poética de sustracción: hay menos tendencia al dramatismo, a la estilización, a la candidez y al sentimentalismo. Por eso, más que un registro compositivo, en Rebeldes del dios neón hay una liberación contemplativa y el encuadre es más un espacio fílmico de exploración que permite a los espectadores iniciar recorridos originales. En ese sentido, es una gran película de iniciación.
*La versión que subieron al sitio de la Filmoteca de Andalucía dice homoexotismo en lugar del homoerotismo de la versión original. Es un error de tipeo pero estuve tentado en dejar esa palabra por la extraña sintaxis (homo+exotismo), pero hago honor en ese caso al texto original.

viernes, 18 de julio de 2008

The Killing Joker


El último grito de la moda asesina: cicatrices de rouge pintadas durante un viaje en tren fantasma /canas verde musgo medusa / traje ultravioleta hipersolapado / maquillaje blanco pared descascarada de hospital / antifaz negro de panda empetrolado / camisa panal gris hoja de puñal / corbatín estrangulado. Un poco así es este Comodín, la carta que pone el caos vital en cualquier juego predecible de barajas de escaleras servidas, de poker de caras y viceversa, de fulles de reinas y reyes. Porque nadie nunca tuvo tanta verdad cinemática como este bufón monárquico con sus ojos fuera de registro. Un poco así, repito, es este cartoon carnal que deja oír su arritmia de corazón de caballero oscuro (a él, y a ningún otro, pertenece el título de nobleza nocturna Dark Knight). Heath Ledger infla con nafta súper su gesto incendiario: la lengua sale babosa por ese esfínter de labios de cirugía a cuchillo, para brillar definitiva en la historia de lo obsceno, de eso que usualmente se consume fuera de escena pero que ahora la cámara de cine le da una existencia más o menos infinita. I believe whatever doesn't kill you simply makes you... stranger. Ya no habrá nunca nada parecido a la muerte en el rostro de este Guasón, porque su máscara lo inmortalizará en todas las noches donde un carnaval valga la pena.

miércoles, 16 de julio de 2008

Cinefilia trash: el desafío


Mañana jueves, día de estrenos cinematográficos, habrá una alta coincidencia: la teenxploitation de Disney High School Musical: el desafío compartirá la cartelera con el documental High, el verdadero cuento de la marihuana en USA. Todavía no las vi, pero los rumores hablan de dos películas infumables. Igual creo que es una feliz oportunidad para ejercer el dulce placer de la cinefilia trash con este doblete: ir a ver careta el documental, tentarse frente a tanta hierba, intoxicarse un poco y terminar con la estudiantina (único estado en que se puede ver una película como esa). Y, si no me creen, si piensan que son prejuicios, miren bien el afiche y podrán descubrir que los cuatro protagonistas parecen estar bajo el efecto del faso, especialmente el que usa la remera manga 3/4, que se parece bastante al más fumón de los personajes de dibujos animados: Shaggy, el compañero de Scooby Doo.
Pero paren un segundo, este afiche dice que la película va a estrenarse en septiembre de 2008, ¿o yo estoy fumando? Ah, ya entiendo, el adelanto del estreno es un plan perfecto pergeñado por los dealers para que coincida con el documental High y el mensaje drogón subliminal-musical pegue bien alto para que suban las ventas de drogas blandas en las escuelas secundarias.
Y si no te gusta esta onda, o no tenés plata para ir al cine, la cultura masiva te da otras opciones: podés bajarte un disco de Xuxa con mensajes ateos o convertirte a la religión satánica de los Teletubbies.
ps: como High School Musical es una franquicia internacional, tal vez ese afiche, con su correspondiente fecha de estreno, pertenezca a otro país iberoamericano. No lo sé, y tal vez no lo sepa nunca.

jueves, 10 de julio de 2008

Sevillanas


Como historietista, Nazario es uno de los máximos creadores del under español, tal vez el verdadero iniciador de la movida española, influencia decisiva en Almodóvar, Bigas Luna, Zulueta y cuantos libertinos anduvieron por aquellos años de despilfarro. La yunta brava de Nazario y Ocaña, otro sevillano como él, fue legendaria durante los '70, sobre todo por el papel que jugaron en la resistencia durante los últimos años del franquismo, y luego en la transición española en Barcelona, escandalizando con un homoerotismo extremo. A ambos se los puede ver en la orgía de Actuació d’ Ocaña i Camilo, un video que parece perfectamente guionado por la imaginación desbordada de Nazario en historietas como Mujeres raras (de donde es el dibujo de "Santa Ocaña" de acá arriba) o Alí Babá y los 40 maricones, un comic book dedicado a Ocaña. No conozco otro historietista español tan sofisticado como Nazario, con una inteligencia visual tan poderosa. Lástima que haya decidido dejar de dibujar.
Actuació d’ Ocaña i Camilo se proyecta este viernes en una función gratuita en el CCEBA.

domingo, 6 de julio de 2008

Una fiesta sin televisión...


Lo primero que escuché de normA fue su cover de Densa realidad del disco Tomo lo que encuentro. 19 versiones de Virus, compilado tributo de bandas de La Plata a los también platenses Virus. La versión de normA era el pico máximo del disco, lo mejor que una banda podía tocar en un estado de conciencia postVirus: una mirada speed del rock que no abandona ni el humor ni la libertad de juntar melodías y palabras sin los límites de la pose rock moderno (la elección y la electricidad de la canción eran señales suficientes de que se comprendía cada cicatriz de los corazones destrozados de Federico Moura y su troupe, especialmente en sus primeros tres discos: wadu-wadu, Recrudece y Agujero interior). En ese cover no había mero respeto a las fuentes, más bien normA ejecuta lo que dice el refrán: "Tanto fue el cántaro(ck) a la fuente hasta que por fin se rompió." Y, en el primer disco de normA, la esencia Virus se quiebra en un generoso set de 14 canciones a mil donde la ecuación velocidad-verdad se lleva a su máxima densidad. Tras el grito minimal y nominal de rock2tonos, el disco apura 14 picos pegajosos, la mayoría de menos de tres minutos, para hacer del disco compacto, más que un formato, una forma de apretar la felicidad, con el rock en la forma de ser deforme. normA, además, cuadra perfecto como otra de las caras de la enérgica escena musical-diagonal platense, en la que me sumerjo con la insistencia de un groupie.
Anoche, para secarme la humedad de los huesos, fui a verlos por primera vez en vivo (¿por qué mierda esperé tanto?) con la esperanza de sacudirme como adentro de un Kohinoor. Fue algo más que una revuelta carnero, que una pirueta rocker; se los aseguro, el disco es una décima parte de su performance en vivo: mis cuatro canciones favoritas que rumié en soledad carmesí todo este tiempo (uno, chalet, warhol, pc) se volvieron ritos perfectos para el ruido centrípeto de un recital. Y, ojo, porque en vivo normA se transforma en un grupo de canciones lanzallamas, así que si se quedan cerca del escenario tal vez salgan con la peluca chamuscada o el coco quemado. No digan que no les avisé.

sábado, 5 de julio de 2008

Ubú desencadenado


La historia de la vanguardia cinematográfica es también un relato de la censura. Dos de los mejores exponentes del cine más queer, Un chant d'amour de Jean Genet y Flaming Creatures de Jack Smith, fueron perseguidos, llevando a violencias tales como encarcelar a los responsables de exhibirlas públicamente (en el caso de Un chant d'amour esto constituye una paradoja porque la película habla del sexo en las cárceles). Tras los '60, sobre todo tras la irrupción del porno como mercancía legal (es decir, tras el invento del porno chic, ordenado con una lógica machista, como casi toda mercancía legal) disminuyó la persecusión a la vanguardia porno.
Aunque estoy en contra de ver en formato digital en internet ciertas obras fílmicas (especialmente aquellas que apuntan a la experiencia colectiva de la sala de cine), actualmente estos prohibidos trips carnales de Genet & Smith los puede ver, por suerte, hasta un/a niño/a en el sitio Ubuweb. En esta nota que escribí en Soy tienen los links para apreciar estas y otras dos formas de vanguardia sexual.

miércoles, 2 de julio de 2008

Cuerpos libertarios


Este mes, en el CCEBA, Paraná 1159, continúa el ciclo Vaivén, sobre videos del catálogo de Hamaca. Los próximos viernes 4 y 11 de julio, a las 19 hs., proyectarán el programa curado por mí. Abajo el texto de presentación y las sinopsis de las películas del catálogo de Hamaca. Más información sobre el ciclo acá.

Cuerpos libertarios
Como objeto privilegiado de la cámara, el cuerpo se convirtió en la medida para la segmentación del lenguaje del cine: del rostro a la figura completa, del primer plano al plano general, la idea de una progresión estética, narrativa y sentimental del cine tuvo como cómplice mayor a las formas de fragmentación de la figura humana. Por lo tanto, la relación entre el cuerpo y la cámara de cine tiene una historia más o menos inabarcable, escrita en los límites de cada encuadre. Pero, sin embargo, el video abrió pasadizos secretos en esa relación, ampliando las dimensiones de la representación, registrando una intimidad más expansiva con los cuerpos. En primer lugar, el video permitió con más frecuencia el abandono del lenguaje audiovisual regulado por programas industriales y massmediáticos de puesta en escena, para violentarse en el arrebato del registro, en la pulsión de mirar más allá de límites convencionales. Y gracias a las duraciones y los movimientos libertinos que surgen de la relación del videasta con la cámara, todo registro videográfico también es un testimonio más físico y primal sobre la lógica y el movimiento del ojo voyeur. Estos dos videos arriesgan acciones de los cuerpos (del que mira y del mirado) que transgreden el espacio privado, para volver públicas cuestiones invisibles como gesto político de desregulación corporal y audiovisual. Por un lado, Video-Nou convierte un espectáculo underground queer en gesto orgiástico, colaborando en una fase de descentramiento sexual del cuerpo en la transición española, con una cámara que participa, con pulso informe, de la impronta dionisíaca de sus performers. Mientras que Iván Marino ubica su cámara en la zona del conflicto sobre el cuerpo inestable de su tía, transformando cada instante de esa sobreexposición en un acto inquietante, sin los programáticos modos de acercamiento y registro del documental y la psiquiatría sobre la locura o la vejez. Diego Trerotola

Detalle del programa
Actuació d’ Ocaña i Camilo (1977). Dirección: Video-Nou / Duración: 35’
Ocaña interpreta en play-back una copla, Camilo travestido y afeitándose compone una especie de anuncio televisivo; después enseñan el culo, se tornan en personajes distintos: cantante francesa, abuela descontrolada, Lili Marlen... la fiesta va derivando hacia una orgía. Si tenemos en cuenta que esta cinta se graba en el día de la convocatoria para la Manifestación de gays y lesbianas dónde se exige la derogación de la Ley de Peligrosidad Social, quizá entendamos con más claridad aquello que Dziga Vertov nos decía al inicio de aquella magnifica experiencia cinematográfica conocida por el nombre de Kino-Pravda: debemos organizar una producción (de la imagen) colectiva que nos ayude a representar los acontecimientos "desde dentro".
Más información por aquí.

Un día Bravo (1987 – 2005). Dirección: Iván Marino / Duración: 24’
Rosita Bravo, la tía de Iván Marino, es una mujer mayor en un estado físico (y seguramente mental) problemático. El artista presenta un retrato de la mujer, mostrando su intimidad y realizando actos cotidianos. La filmación causará un grave problema familiar, ya que algunos de los miembros de la familia se oponen a su realización. En el principio del vídeo, Horacio Bravo, tío de Iván Marino, intenta evitar la filmación, cerrando las puertas al equipo de grabación y dudando del valor artístico que pueda tener el hecho de mostrar la decadencia física que vive la persona retratada.
Más información por aquí.

domingo, 29 de junio de 2008

El Club y el Clan


Ahí nos escracharon en acción a Agustín y a mí, en el flog de Sr. Tomate, cantando y pogueando la lírica onírica de Crisis energética en el Club de Correos (circa cuatro de la matina). En ese momento volaba de fiebre gripal (que soportaba gracias a varias botellas de cerveza y otras sustancias), pero me sentía feliz gracias al triplete platense de recitales. Ahora, como dice la sabia frase hecha, nadie me quita lo bailado.

lunes, 23 de junio de 2008

Dos son multitud


El infinito anecdotario de Hollywood está sobrecargado de historias donde productores y directores de cine se declaran la guerra antes, durante y después de cada película. Así, las historias de los rodajes se enmarcan fácilmente dentro del género bélico, con batallas, bajas y victorias en ambos bandos. Sin embargo, con dos décadas de trabajo en conjunto, la relación entre la productora Christine Vachon y el director Todd Haynes no podría ser más pacífica. De hecho, no es difícil verlos abrazados en las entrevistas, casi al borde de la franela más afectivamente obscena, o compartiendo un cigarrillo ante las cámaras mientras hablan de la identidad, la cultura popular y el cine en general. Parecen casi una pareja, antes que una productora y su director. Y lo son en cierta manera: son la pareja queer más intensa del cine actual. Y la imagen que crean juntos parece una utopía, una forma de convivencia genuina y sin pose, fuera de lo imaginable en el burocrático mundo del cine estadounidense. Tal vez esto suceda porque ambos pertenecen al cine indie más combativo del off Hollywood. Pero sobre todo, esa actitud de Haynes y Vachon es parte de la aplastante originalidad con que se atrincheran para disparar contra las formas de disciplinamiento y pacatería del cine contemporáneo.
Adiós, Muñeca
Unas imágenes perseguidas y prohibidas sellaron la relación de Haynes y Vachon. Porque la revolución queer cinematográfica comenzó con la película experimental de 43 minutos Superstar: The Karen Carpenter Story (1987). Basada en la vida de la cantante muerta de anorexia, Haynes hizo una reconstrucción biográfica usando muñecas Barbie, clips televisivos, música de Karen Carpenter, apropiándose de la cultura pop para relatar una trama negra de angustia social. Un cartel al inicio de esa película aclara: “Cuando investigamos la historia de la vida y la muerte de Karen Carpenter nos enfrentamos con imágenes extremadamente gráficas de la experiencia interior de la feminidad contemporánea. Vimos cómo la visibilidad de Karen como cantante popular intensificaba ciertas dificultades que muchas mujeres experimentan en relación con su cuerpo.” La película de Haynes le dijo basta a la inocente multiplicación de imágenes y sonidos para el consumo masivo: los juguetes, el flujo televisivo, la música pop ahora se convertían en signos evidentes del disciplinamiento estético que socavaba las conciencias desde una prepotencia patriarcal. Como buen semiólogo que era, Haynes buscó nuevos sentidos en la sintaxis de materias pop, desde un feminismo de resistencia, refigurando las ideas estéticas de las mercancías. Su propuesta no fue respaldada: herederos y discográfica de Karen Carpenter le negaron los derechos de las canciones y Superstar se vio limitada al under, sin distribución, ni exhibición públicas (aunque ahora se puede ver en YouTube). La polémica y la censura no impidieron que la futura productora Vachon viera el corto y se le moviera la estantería. “Superstar era muy gracioso, emocionante, provocativo, tan único como pocas cosas que haya visto, y me mostró lo que era posible hacer. Quería decirle a Todd: ‘Quiero ser tu productora’”. Y se lo dijo; y se unieron en una forma de resistencia que lleva veinte años, que estableció la dupla instigadora que creó la fórmula perfecta del veneno de los ’90.
Diario del ladrón
El primer proyecto conjunto de Haynes & Vachon fue Poison (1991), una extraña e irreverente cruza de tres historias: una relectura del universo novelístico homocarcelario de Jean Genet; un falso documental sobre un niño parricida; una remake paródica de las películas de ciencia ficción de los ’50, con metáfora sobre el sida incluida. El cine indie de EE.UU. era apenas un proyecto, por lo que era difícil financiar una opera prima de estas características. Vachon aplicó al fondo público del NEA (National Endowment for the Arts) y consiguió 25 mil dólares. Cuando Poison fue vista en el Festival de Sundance, con sus escenas frontales de homoerotismo criminal, con su metáfora contra el patriarcado, con su inesperada mirada sobre el sida, la derecha religiosa puso su reaccionario grito en el cielo y empezó una discusión social sostenida por homófobos que acusaban a Haynes y Vachon de ladrones por desarrollar contenidos sexualmente contrahegemónicos con fondos públicos. Y Poison, más que muchos otros gestos de los ’90, fue fundante de la escena queer, antes de que se extienda de la Academia a la calle ida y vuelta, de los estudios culturales a las acciones de desobediencia civil de grupos sexualmente radicales, antes que Leo Bersani volviera a recuperar el valor de la literatura de Genet en su libro Homos. Y sí, Vachon & Haynes hicieron de la incorrección un compromiso amoroso que los llevó a ocupar un lugar ilegal, marginal, tal vez muy cercano al que describe Genet en su Diario del ladrón: “Negando las virtudes de nuestro mundo, los criminales aceptan de-sesperadamente organizar un universo prohibido. Aceptan vivir en él. Los criminales, como el amor, se separan del mundo y de sus leyes”.
Familia queer
Tal vez lo que en realidad la derecha no les perdonó a Vachon y Haynes es que fueran dos personas abiertamente diversas que nunca ocultaron su orientación sexual. A pesar de los ataques, ni Vachon ni Haynes aminoraron la marcha sino que redoblaron la apuesta. Por un lado, Vachon fundó Killer Films, una productora principalmente dedicada al cine independiente y queer. Cimentando a realizadorxs que desafiaron el heterosexismo con películas como Swoon, Go Fish, Stonewall, Los muchachos no lloran, Hedwig and the Angry Inch, entre otras más de cuarenta películas como productora, Vachon reveló cómo a partir de la transgresión de tabúes y la persistencia se puede establecer una carrera fuera de los límites sexistas, pudorosos y pacatos de Hollywood en relación con temas de género y sexualidad. Además de escribir dos libros para ayudar a jóvenes productores independientes, Vachon vive en una familia diversa con su pareja, Marlene McCartney, y Guthrie, su hija adoptiva de siete años. Pero nunca descuidó su relación creativamente amorosa con Haynes. Juntos descargaron su talento en cuatro películas más: 1) Safe, algo así como una continuación de Superstar, sobre cómo la cultura contemporánea lleva a la protagonista a una rara enfermedad; 2) Velvet Goldmine odisea bisexual-andrógina-queer-glam sobre el rock de los ’70; 3) Lejos del paraíso, melodrama alla Douglas Sirk, cruzado por la frontalidad de Fassbinder, sobre una mujer que enfrenta los problemas de raza y sexualidad de los ’50; 4) I’m Not There, que se estrenó ayer en la Argentina, biopic deforme donde la vida de Bob Dylan inspira viñetas protagonizadas por varios actores y una actriz, Cate Blanchett, que ilumina “el lado femenino” de Dylan en una interpretación travesti. ¡Y que para muchos la Blanchett sea lo más dylanesco de esta película es otro triunfo queer de esta pareja!
Y en el juego camaleónico de I’m Not There, que sirve para contar lo propio y lo ajeno, Haynes y Vachon también hablan de sus vidas. Por un lado, Haynes dedica esta película a uno de sus grandes amores, Jim Lyons, que también fue su editor, colaborador e inspirador desde Poison, muerto a principios de 2007 tras una década de tratamientos por HIV. Y, por otro lado, uno de los personajes que desdoblan la personalidad de Dylan en I’m Not There se llama Guthrie, como la hija de Vachon. Así, en esta última película, está presente todo el amor de esta familia queer cinematográfica.
Publicado en el suplemento Soy de Página/12

viernes, 20 de junio de 2008

Llena tu cabeza de rock


Mucho más que viernes santo: ¡Freaky Friday! Porque esta noche el proyectil se multiplica deforme en tres esquirlas platenses que estrenan nuevo rótulo: IndieCabeza. Así las cosas, en esta triple función, con la misma energía despotricada de las revueltas de los autocines, arranca la potencia de banda animalesca 107 Faunos: el amor y la furia vibran en vaca(n)ciones permanentes por lunas y cielos azules, enumeraciones estrafalarias, amigos que les va mal, un calamar gigante y un Muchacho Lobo que corre matinal y deja estela con la misma vitalidad deportiva del homónimo Michael J. Fox. Eso es en Pura Vida (Diagonal 78, entre 8 y 9), a las 21 horas, en plan matinée, y también tocan Marmol R y Viva elástica (trataremos de oír y si vale la pena contaremos qué onda). Después, a unas cuadras de ahí, en las mismas coordenadas (63, entre 8 y 9), sigue esta noche dibujada por un demente sin chaleco pero con fuerza. Ahí, decía, en el Club de Correos, un recital a la carta: pidan lo imposible y lo tendrán en dos bandejas. Primero sube Sr. Tomate para la presentación local de su disco Ritmo de vida (el de la tapa del espantapájaros en medio de una plantación que hormiguea): y en esa huerta, donde florece el folk psicótico de raíces profundas, germinan ecos de gritos de amor desesperadamente paradójicos, zumbidos para hipnotizar colibríes y un par de melodías oníricas donde la locura es el remedio que nos lleva de las narices directo al ojo izquierdo de la tormenta (truenos y relámpagos de felicidad auténtica). Y después, claro, seguirá el clima torrencial, pero en clave roja, porque se anuncia El mató a un policía motorizado para terminar con todo (y sí, terminar es la palabra indicada: la cuadrilla flirtea con el apocalipsis en las canciones que adelantan el ep mortal que cierra la trilogía). Y, como siempre, los motores y las guitarras comunistas sacuden pólvora para que la pirotecnia del punk espacial haga de la mente una pantalla del nuevo rumbo: si hasta ahora los acordes habían calado hongo en las masas (encefálicas) es probable que a esta altura las distorsiones hagan que en la insistente expansión psíquica ya no deje lugar para los/as débiles. Parafraseando las líricas motorizadas: Amanecerá con los muertos, multiplicados por el salón de espejos. Es el tiempo de los tiempos. Y nosotros podemos ser testigos privilegiados (nos pusimos místicos, qué lo parió).

domingo, 8 de junio de 2008

El Instituto de Dante


A la hora de elegir qué historietas leer prefería a los personajes de Mazzone, aunque en mi infancia Dante Quinterno también tenía su lugar, especialmente a través de Isidoro, mi personaje preferido (y siempre odié la versión bonsái Isidorito, incluido en Las correrías de Patoruzito, suerte de remake demagógica para "los más chicos" asumiendo el clisé de que la historieta se debe "adaptar" al público infantil). La otra semana volví a comprar una de las Locuras de Isidoro porque la relación con el cine que proponía el título me atrajo. La locura del mes de mayo se llamaba "El gran cineasta" (las comillas no son mías). La historia empieza con una cita con Paula, una morocha cómplice de las aventuras nocturnas del playboy, que trabaja como secretaria de un distribuidor de cine. Y a Isidoro se le ocurre hacer una "gran película que muestre la Argentina a los ojos de los argentinos y del mundo". Así se lo empieza a explicar él mismo a Paula:

La idea de la película es "mostrar lugares tradicionalmente plomos de la Argentina, que los tenemos, pero con el toque Isidoro. Ejemplos: hipódromo en la península de Valdés, links de golf en el Valle de la Luna, discoteque en la selva chaqueña, todos los museos con bar". El planteo es muy estúpido, pero es claramente propio de todo porteño descerebrado que sostiene que la Argentina debería ser toda como Buenos Aires. Hasta ahí el argumento sonaba menos divertido que cuando en otra historieta Isidoro propuso remodelar Mar del Plata y alfombró las playas de la costa atlántica. Bueh, la cuestión es que el problema central es otro: la historieta, según el copyright, es de 1977. En plena dictadura militar genocida, la idea de dar una "imagen piola de nuestro país" es algo tan reaccionario que se vuelve sangriento. Es imposible sostener la inocencia de este gesto, sobre todo cuando el tío de Isidoro, el Coronel Cañones, apoya a su sobrino en este asunto. A tal punto que en una llamada a su amigo, el Capitán Metralla, el Coronel Cañones retruca:

Un Coronel le propone al Club de Armas un apoyo moral a esa película falsa sobre la Argentina que Isidoro propone filmar en 1977. Esto claramente prefigura todas las ficciones de alegría que generaría el mundial de fútbol del año siguiente. Y hay que pensar que el éxito de Las locuras de Isidoro en la década del '70 era bestial: vendía un promedio de 300.000 revistas mensuales. Por eso, esta visión prodictadura de la historia seguro tuvo repercusión. Pero la historieta también iba más allá: muestra el funcionamiento de las Instituciones en la dictadura. Concretamente: la historia plantea que un Coronel puede conseguir un crédito fácilmente en el Instituto de Cine.

Tras ese crédito, Isidoro convence a productores, distribuidores, inversores internacionales, que su película es una gran idea. Nadie se opone a esa mirada sobre la Argentina. Sin embargo, Isidoro nunca llega a hacer la película porque se gasta todo el crédito del Instituto en viajes y vidurria. Sin dinero para empezar a filmar, el carisma de Isidoro convence a alguien para que produzca la película. Fin de la historia. Nunca vemos la película que va a filmar ni sabremos cómo resultó.
Obviamente, hubo películas falsas sobre la dictadura, tal vez muy parecidas a las que propone Isidoro. Pero sin embargo no hubo historias sobre cómo se pergueñaron esas películas falsas, por eso "El gran cineasta", sin proponérselo, es una mirada única sobre los chanchullos del Instituto de Cine, sobre su relación con la dictadura.
Curiosamente, hace unos meses, Jorge Alvarez, el ex presidente del Incaa, fue acusado de cosas parecidas a las que pasan en esta historieta. Y ahora Liliana Mazure asumió la nueva gestión, y en mayo designó a un nuevo jurado de selección de proyectos cinematográficos, justo el mes que se reedita esta historieta de Quinterno de 1977. Esperemos que sea pura casualidad.

jueves, 5 de junio de 2008

Sobre saqueos y retornos


Este viernes en el CCEBA comienza Vaivén, un ciclo de obras audiovisuales del catálogo de Hamaca. La primera función fue curada por Pablo Marín y este es su texto introductorio.

Apuntes al pasado

“Cuando el trabajo sobre un determinado problema artístico llega a un punto tal que, a partir de premisas aceptadas, parece infructuoso seguir insistiendo en la misma dirección, acostumbran a surgir aquellos grandes retornos al pasado; o mejor aquellos cambios que, a menudo, están relacionados con la asunción del rol conductor por parte de un nuevo sector o de un nuevo género de arte y que crean justamente, a través del abandono de lo ya aceptado, es decir, a través de un retorno a formas de representación aparentemente ‘más primitivas’ la posibilidad de utilizar el material de despojo del viejo edificio para la construcción del nuevo.” En realidad, citas como ésta de Erwin Panofsky, de su estudio sobre la perspectiva de 1927, demuestran que eso conocido hace unas cuantas décadas como found footage (una definición: robar un fragmento o una totalidad audiovisual ajena y reutilizarla con fines personales) y todavía en auge, es una idea desbordante y originaria, presente en la práctica artística mucho antes del nacimiento de la palabra arte, sin mencionar las imágenes en movimiento. Pero también parecen justificar, de manera algo preconsciente, por qué una práctica basada en el saqueo -que fue política antes que filosófica, ilustrativa antes que política, y fisiológica antes que ilustrativa- tuvo su razón de ser en la arista más penetrante de la industria cultural: ese reino caótico, lleno de espejismos y calles sin salida que es el cine. Y en el video, que es, después de todo, lo que ubica todo esto en 2008.
La justificación, hay que decirlo, aparece en la proyección y solo allá, por lo que sería inútil intentar reproducirla acá con palabras. De la experiencia directa con las imágenes robadas de Fernández, Serra, Hurtado y Lacuesta se podrá comprobar si esas luces y sombras en la pantalla son tan sólo retornos al pasado o apuntes sobre un nuevo género. Mientras tanto, en esa provocativa franja de incertidumbre se mueven estos cuatro videos.

lunes, 2 de junio de 2008

Ginsberg en pollera


No pude con mi genio, amplío el post anterior sobre Alison Bechdel. Mi personaje favorito de la serie Dykes To Watch Out For es sin duda Lois, la empleada de la librería feminista Madwimmin, que vive en comuna con Sparrow, Ginger, Jiao y Stuart. Y de este último estoy completamente enamorado: Stuart es un gordito pelado de barba completa y anteojos, versión panzona de Allen Ginsberg, con una ideología punk pacifista que me subyuga. En el episodio final del libro Dykes and Sundry Other Carbon-Based Life-Forms To Watch Out For (2003) se descubre que Stuart llenó el formulario para entrar al servicio militar con la letra de la canción de Ramones "Now I Wanna Sniff Some Glue". Con ese gesto se convirtió en uno de mis héroes preferidos de historietas. Y además las polleras le quedan muy bien.

viernes, 30 de mayo de 2008

Comic Blog


Alison Bechdel es un ejemplo de resistencia, frontalidad y simpleza. En esta nota cuento por qué, pero también pueden comprobarlo visitando su blog. Ahí linkea un pequeño y perfecto documental casero sobre el armado de su última historieta lésbica de la serie Dykes To Watch Out For, que publica desde 1983. Y también pueden ver su diario dibujado, que tiene una entrada muy divertida sobre metrosexuales y otra sobre la relación con su gato. Y muchas cosas más, pero si recomiendo todo lo que me gusta de ella este post se hace infinito.