
viernes, 14 de enero de 2011
I was a Teen Wolf

lunes, 10 de enero de 2011
Araña la tumba

Me di cuenta de que nunca había leído un cómic de El Hombre Araña, y eso era muy raro. Especialmente, porque el personaje siempre me atrajo, desde que lo veía volar en uno de los dibujos animados que más disfrutaba en mi infancia hasta que escuché la versión de Ramones de la cortina de ese mismo dibujo o la alusión al arácnido en una de las mejores canciones de Los Planetas. Incluso, me gusta bastante la (por ahora) trilogía de Sam Raimi y su adaptación cinematográfica de las aventuras de Peter Parker y su versión enmascarada (el pico de la saga es la segunda parte y la siempre increíble performance cartoon de J.K. Simmons). Entonces, en los papeles, traté de empezar por una historieta que me gustase: elegí una buena tapa y un gran título, Night of the Living Ned!, juego de palabras que alude a la película de George A. Romero de 1968, veinte años antes del cómic en cuestión (últimamente tengo una obsesión creciente por el mundo zombie y aledaños). El juego con esa película seminal sobre muertos vivos continúa dentro de la historieta, pero además de la narración claustrofóbica del primer Romero, dibujos y textos se dan varias vueltas por otros territorios, tantas como es posible en unas pocas páginas autoconclusivas, aunque el cómic pertenece a un crossover. La cuestión es que del terror zombie pasa a la ciencia ficción, de la narración psicológica alucinatoria al género de superhéroes, de la supremacía por el poder masculino a la emancipación feminista. Todo en el microcosmos de un departamento de pocos pisos, con una New York colapsada, postapocalíptica, y dos personajes perdidos en una acción mutante que no tiene más lógica que la confusión de los sentidos. Cuando termina, el que parecía ser el Hombre Araña, que hacía las veces de héroe devenido villano, finalmente no es el arácnido de traje casi azulgrana. Porque al final de la historieta uno se da cuenta de que hay mensaje: que se defiende una realidad que no necesita de superhéroes; por lo tanto, el Spectacular Spider-Man que promete la tapa no existe nunca entre las páginas, era sólo producto de una suerte de accidente monstruoso. Terminé de leer el cómic un poco mareado, pero satisfecho de ese molino de papel que me descolocó con la misma sutileza que lxs historietistas que más me gustan. Pero como el héroe no aparece, al final me sorprendí volviendo al punto cero de mi aventura, como en un loop: cuando cerré la revista me di cuenta de que nunca había leído un cómic de El Hombre Araña, y eso era muy raro.
sábado, 8 de enero de 2011
Minas dandys

jueves, 30 de diciembre de 2010
¡Arde, puto de cartón!

Termina 2010 bien arriba, o abajo de todo, en el mismísimo infierno: me convertí en un réprobo pajero de historieta (porque réprobo pajero en la vida real ya soy). O, mejor dicho, me convirtió Gustavo Sala a través de su Bife Angosto que sale todos los jueves en el suplemento NO. Vayamos a los bifes: ahora tuve una nueva salida del closet como puto de cartoon. Y eso me pone chocho porque me hace honor. Como podrán leer arriba (amplíen con un clic), mi versión funny animal es impecable, casi documental: tengo tetas, barba, me babeo con el cine mainstream, soy polideseante compulsivo, hiperpajero, cuando eyaculo me salta el pop-corn (ver viñeta tres), me prendo fuego en público inescrupulosamente y llego al averno con la japi y el culo quemados (que es como hay que llegar, porque si no te asás en vida, cuándo). Y abajo, en el sótano incendiado, me recibe el colorado cornudo, con físico de gimnasio, que es de los míos. Y, como ya se lo dije a la muchachada de Facebook, si tengo que ir al infierno por ser un puto pajero, me lo banco sin aire acondicionado.
A Sala lo conocí hace varios años, le hice una entrevista en uno de nuestros frecuentes encuentros marplatenses, que fue publicada en El Amante (creo que salió en marzo de 2009).
Cada tanto, su tira Bife angosto se compila en unos libros que edita De la Flor; el cada tanto del tomo dos llegó ahora, así que pueden degustarlo durante el verano. Pero su talento es bastante inagotable, no se limita al dibujo en tira, porque también canta en una banda casi fantasma que se llama Los dentistas tristes, hace espectáculos de humor, radio e, incluso, tiene tiempo de definir los gustos extravagantes de la heladería Italia de Mar del Plata, como lo hace en el flamante Libro de Oro del helado argentino de Javier Porta Fouz y Natalí Schejtman. Sala para todos los gustos.
domingo, 26 de diciembre de 2010
El jefe de los malos

Ni regodeo gore, ni torture porn ni nada que interfiera o condimente alla moda el horror, en Halloween II hay violencia directa al infierno, esa que asusta a repetición. Esta nueva masacre de Michael Meyer, el enmascarado de las Noches de brujas, tiene una veta slasher brutal hasta lo insoportable; incluso, en varios momentos la película es dolor puro. Cine bien heavy. Golpe a golpe, se hace camino al andar desquiciado, y Rob Zombie sabe que ese trazo grueso merece un grano del mismo calibre: la película está filmada en 16mm, con la emulsión física reaccionando a esa poca luz que queda entre tanta oscuridad. Por eso, la sangre no es roja, es oscura como la brea, lo que crea casi un nuevo subgénero: el gore dark. Pero esta negrura que recorre Meyer se interrumpe por su propio territorio-teatro onírico: imágenes níveas de él mismo y de su madre a caballo como zombies blancos. En un mundo oscuro, lo único que logra iluminar es la mente sucia: la mirada privilegia la inversión deformante, punto de vista perfecto para narrar con la malicia puesta (esa identificación con el monstruo, además, queda claro cuando Meyer se saca su icónica careta: lo que se logra ver de su cara entre sombras es igual a Rob Zombie). A primera vista se puede pensar que es una película psicológica, pero no: es terror psiquiátrico, y tal vez inaugure otro nuevo subgénero (es que Zombie hace películas sub, por debajo de lo que la conciencia estándar percibe como cine). Y sí, finalmente la psicosis (vía cita explícita a Hitchcock) se interna en Halloween II para confundirlo todo en un mismo brote de esquizo-cinefilia, para ser slasher y fantástica indistintamente, para ir en vaivén entre lo masculino y lo femenino (miren la androginia de la protagonista al final y la cita transexual de Rocky Horror Picture Show), para ser el gesto más descentrado de un loco peligroso: en la mente psicótica no hay anclaje posible, hay deriva impura y dura.
De los cinco largos para cine que dirigió Zombie, dos fueron segundas partes de películas propias. Halloween II además es remake, se puede decir que es segunda al cuadrado. Y como se dice, y se repite como frase hecha dogma: las segundas partes nunca fueron buenas. Y Zombie es un especialista en hacer las cosas mal, ese es su metier y ahí se mete sin asco. Un cirujano que sabe que la mala praxis es más incorrectamente aterradora y divertida. Así sea.
La canción que más tarareo por estos días, de esas que se instalan como un insecto zumbón en el cerebro, es una inédita de los 107 faunos, se llama “El jefe de los malos” y esto es todo lo que dice: “Ser el mejor en lo peor toda una misión cumplida. Una obra gigante.” Un himno perfecto para Meyer/Zombie.
martes, 7 de diciembre de 2010
Top Waters 2010

sábado, 4 de diciembre de 2010
Rock and Roll Radio Taxi

sábado, 27 de noviembre de 2010
Pre y post glam

lunes, 8 de noviembre de 2010
35 años sin Pasolini (al cuadrado)

miércoles, 3 de noviembre de 2010
Mi héroe es la gran bestia pop

sábado, 9 de octubre de 2010
Pasión sáfica

Cada vez que me convocan para actuar en alguna película, el papel que me ofrecen se perfila para el lado del escándalo sexual, exhibicionista, lujurioso. ¿Tendré cara de actor/actriz porno ideal para el cumshot? ¿O tendré, y no me di cuenta, el physique du rôle apropiado para ser sexual y fotogénicamente excitante para las cámaras? No lo sé, y tampoco me atrevo a preguntarle a nadie estas estupideces; aunque la ignorancia nunca me paralizó, y por eso siempre estoy listo para mi primer plano (o para mi "plano quirúrgico") cuando el deber queer llama a mi puerta o, lo que es mejor, cuando me puertea. Por ese llamado, me resbalé por algunas noches lubricadas de delírium trémens en el Safo de Goyo Anchou y junto a El mendigo chupapijas de Pablo Pérez. No me arrepiento para nada.
Ahora, ambas y juntas (son dinamita) se proyectan en el Ciclo Puto Amor, todos los domingos de octubre (todavía quedan tres) en el ArteCinema, Espacio Incaa Km 3, Salta 1620, Constitución.
PS: No crean que el de la foto soy yo. Ojalá, pero es el gran actor Mosquito Sancineto, que me acompañó por las inolvidables noches de Safo.
martes, 5 de octubre de 2010
Drama plástico
Cada vez que veo y escucho el video de Drama! de Erasure se me pone la piel de gallina, me da miedo que algo me guste tanto como para no conformarme con volverlo a ver una sola vez, y que me agarre la adicción del repeat como un psycho video-voyeur serial. Ni bien me enfrento a Andy Bell & Vince Clarke en ese callejón de comedia musical, amenazados por nubes tornasoladas, me dan esos "temblequeos" del "Hombre plástico" al que le cantaba el primer Virus. Es que esa lluvia plástica toy-trash es el mejor apocalipsis que puede acompañar a esa canción asquerosamente pegajosa, con ese desarrollo en crescendo que explota con el coro de gritos mejor colocado de "la historia del futuro" del synth-pop más bailantero (según AllMusic, los gritos fueron cortesía de los Jesus and Mary Chain, aunque no fueron acreditados). Hay en la letra de la canción algo de extremada sensibilidad melodramática, con dimensión teológica y todo ("The Lord only knows the ultimate necessity of love") que convierte al paquete en una especie de pequeña guía de cómo ser una drama (dancing) queen, el mejor arquetipo de nobleza queer. Desde que vi este videoclip a fines de los 80, creo que un sábado en un programa de Canal 9 presentado por BB Sanzo, lo consideré una remake vengativa de Synchronicity II de The Police, que era aún muy popular en esa época, pero que me parece el colmo de la pose rocker-cool. Bueno, la verdad es que pocos videoclips me dan la felicidad de Drama!, y pocos tienen esos grandes momentos de verdad-falsa como cuando cae el teclado sobre una colchoneta inflable y una mano empieza a tocar inmediatamente la melodía. ¡Y ese gato es divino!
lunes, 4 de octubre de 2010
Family Game

domingo, 26 de septiembre de 2010
Guirnaldas con amores

jueves, 16 de septiembre de 2010
F for Fake Footage
Postmortem, Orson Welles sigue creando confusión, que era su forma privilegiada de crear. Desde hace un tiempo ataca de nuevo a partir de una nueva máscara, la del murciélago. Y era de esperar que su vampirización siguiese curso ilegal. Si con F for Fake (1973) había demostrado que su mejor testamento podía ser la lección del cineasta como falsario, ¿por qué tan pocos se atrevieron a desmontar su obra para crear más fraude? ¿Dónde están los cineastas y videastas del found footage cuando más se los necesita? Ya Santos Zunzunegui había pensado a Welles como un cineasta de lo inconcluso (dedicando el capítulo más extenso de su libro sobre Welles a las películas inacabadas), que además había dejado la puerta abierta para proseguir con sus derivaciones de espejos enfrentados, multiplicando sus imágenes para que no se clausuren. No hace mucho, a alguien se le ocurrió una idea que primero parece disparatada: Welles fue el autor de un proyecto que adaptaba al cine la historieta "Bat-man", proyecto del que sobrevivió el trailer posteado arriba (hay más versiones si husmean en youtube).
Pero si uno se pone a zigzaguear por el mondo Welles, el batiproyecto parece bastante lógico, porque no es ridículo pensar una supuesta influencia del universo Batman en sus películas. Para empezar, se pueden linkear por la tendencia de Welles a la nocturnidad expresionista y los encuadres retorcidos (angulaciones que bien podrían ser una composición de viñeta). Aunque algunos detalles parecen vincular más directamente ambas obras: ¿Acaso Citizen Kane (1941) no podría ser una referencia a Bob Kane, el creador de Batman? ¿Y los misteriosos murciélagos en los títulos de crédito de Mr. Arkadin (1954)? En la mansión de Xanadú, el protagonista de El ciudadano acumula objetos y animales como si fuese la baticueva perfecta, desde donde se puede contener y entender al mundo. Welles hizo casi lo mismo a través de su obra, y hoy es tiempo de seguir reanimando, remixando, liberando esas imágenes y sonidos que él dejó abiertas para que continúen confundiendo como trucos de un hábil prestidigitador. Porque recuerden que, entre otras cosas, Welles era un mago eximio, que es lo mismo que ser un artista del espejismo.
Más sobre Found Footage, por acá, por aquí y por allí.
Este post fue motivado por el muro de Facebook de Morganita Surrealisme. Se agradece.