miércoles, 23 de septiembre de 2009

Fuego cruzado


Si bien se tiene por principal fecha de inicio de la Segunda Guerra Mundial al 1 de septiembre de 1939, y por eso en estos días los medios insistieron en recordar los 70 años de su natalicio, también se podría tomar al 2 de septiembre de 1945 como fecha de finalización, aunque pocos señalan este dato para celebrar algún tipo de aniversario. ¿Por qué los medios preferirán la fecha de inicio a la del fin? ¿El fin no justifica los medios? ¿Es una cuestión de principios?
Pero Quentin Tarantino prefirió otro camino para su hommenage a la WWII: fue a la raíces para reinventar el fin, en una nueva forma de plantear esos juegos temporales que son marca de su fábrica de pesadillas pop. Ya es sabido que a Tarantino siempre le gustó, como buen cinéfilo descentrado, poner patas para arriba al cosmos cinematográfico, mezclar tics modernos con gestos clásicos a modo de repaso a velocidad de fast-forward/fast-rewind del fuera de control remoto de sus ojos de videotape donde desfilaba la historia del cine mientras trabajaba en un videoclub. Con Bastardos sin gloria, a la primera ojeada, el amor de Tarantino por el cine europeo parece asaltar a la vista, y sí, es verdad, pero esto no es nuevo porque cierto impresionismo europeo ya delimitaba al neonoir de las primeros película (Melville y Godard, por ejemplo, eran tan fundamentales para entender su cinema of cool como lo son André de Toth o Sam Fuller). Además, agreguemos que el film noir es un invento de la crítica francesa para denominar a películas producidas por estadounidenses, y más que ningún otro estilo cinematográfico, marca y diluye la frontera entre el cine europeo y el estadounidense. Y si consideramos que el film noir se desarrolló alrededor de la WWII (para muchos teóricos su fecha de inicio es alrededor de 1941, con El halcón maltés) entonces adquiere más sentido que Tarantino vuelva a retomar este género-estilo-serie desde nueva película, luego de haberlo desarrollarlo en su tríptico inicial (Reservoir Dogs, Pulp Fiction y Jackie Brown). Como de alguna manera dice el siempre subvalorado Edward Dmytryk: la relación del film noir y la WWII es un duelo de balas cruzadas (a propósito, Crossfire es al film noir de posguerra lo que Bastardos sin gloria es al neonoir). Pero claro, como buen ejecutor del neonoir (pero nunca, nunca retronoir, ¡vade retro!), no esperen el canónico chiaroscuro, ni otros clisés del estilo visual retronoir porque Tarantino entiendió que el film noir no es una plantilla de elementos estilísticos sino un modo de (des)hacer cine. Pero igual la femme fatale está, claro, en versión neo y firme junto al cinéfilo que la quiera ver desfigurada, agigantada por el primer plano más bestial, explosivo y fatal que casi ninguna apocalíptica viuda negra tuvo en la historia del cine, y que equipara en potencia al fuera de foco vaporoso de la más inglorious Norma Desmond: I'm ready for my close-up.
En el número 208 de El Amante publiqué una nota sobre la última película de Tarantino y se la dediqué a otra neofemme fatale Pola Oloixarac. Y en su blog, Pola digitó-digitalizó partes de la nota.
Mil gracias por ese post tan cariñoso, Pola.

martes, 15 de septiembre de 2009

Súper 8 Volante


Hace más de dos décadas, la aventura estaba asegurada si uno iba al Italpark y se subía a la montaña rusa más peligrosa del mundo: el Súper 8 Volante. Una suerte de esqueleto metálico de dinosaurio que era transitado por su lomo por carritos muy parecidos a los autitos de los hermanos Macana de Los autos locos, y toda la diversión era tan cavernícolamente vertiginosa como la de esos dos personajes de Hanna-Barbera. El Súper 8 Volante era la hija menor de la otra montaña rusa gigante que estaba al final de parque, pero igual, era mucho más tenebrosa porque parecía un paseo menos seguro. Incluso, cuando años después vi por primera vez Entr'act, de René Clair, las imágenes de la montaña rusa de la carrera lunática del final siempre me hicieron recordar tanto a aquellos paseos adolescentes por esa bestial carcasa metálica del Italpark. Disculpen por el lapsus retro pero la cuestión es que por estos días el Súper 8 volvió al volante con una muestra programada por Andrés Denegri en el aniversario del Rojas, y se promete una experiencia con igual carga de vértigo. Es los próximos dos miércoles de este mes, en Corrientes 2038, y la entrada es gratuita. Se muestran películas de Gabriela Golder, Gonzalo Egurza, Gustavo Galuppo, Sergio Subero y Pablo Marín.

viernes, 11 de septiembre de 2009

La terra laika


Ayer en la portada del sitio Terra, mi caripela aparecía al lado de la nota sobre el robo a Roberto Piazza y arriba de otra sobre el desnudo por descuido de Florencia de la V. Más que La terra trema, se trata de La terra queer. El jpg de mi cara ilustra una nota sobre la ley que permite adoptar a familias homoparentales en Uruguay, y está sacado de una entrevista que me hicieron para Telefe/Noticias.
Telefe sólo extrajo la parte donde hablo del caracter laico del Estado uruguayo y la necesidad de separar las leyes sociales de cualquier dogma religioso y de las ideas vetustas de familia, porque focalizaron la noticia desde ese lugar. Igual, claro, me parece bien ese enfoque porque soy militante en ese sentido y por eso me siento más rioplatense que argentino: la última semana santa viajé a Uruguay porque ahí es la semana del turismo, de la fuga, para huir de esa santificación oficial argentina de esos siete días. Y, además, siempre me gustó ser laica, sobre todo porque en parte me considero una perra lunática.
Acá pueden ver el clip del noticiero que colgó Terra. Y si miran con atención en los planos generales, cuando no hablo, detrás de mi cabeza, sobre el mueble de mi living, hay un muñequito de Patricio Estrella, el amigovio de Bob Esponja. Es mi solapado homenaje al gran dibujo animado subacuático que hace burbujas de amor por donde sea.
Gracias Naza Chong por el dato.

Nacionalidad impropia


Hablando de perras rusas, hoy en el suplemento Soy publicaron mi nota sobre el homoerotismo en las películas del cineasta Sergei Eisenstein. Por el final, adjudiqué erróneamente al director de fotografía Néstor Almendros la nacionalidad cubana. En realidad, Almendros es español y en el fin de su adolescencia se exilió en Cuba a causa del franquismo. Aunque fue director de fotografía de películas de distintos países, la obra como director de Almendros es de nacionalidad cubana o trata sobre Cuba, como el caso de Conducta impropia, y por eso siempre pensé que había nacido en la isla. La salvedad sea hecha.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Simpatía por el demonio


Kenneth Anger tiene varios títulos de nobleza infernal: es gurú del underground, pionero sofisticado en el uso creativo de la música en el cine, cronista del lado oscuro de la industria cinematográfica con Hollywood Babilonia, precursor del homoerotismo audiovisual, ocultista seguidor de Aleister Crowley, músico experimental, etc. Pareciera ser que Anger es muchos y, como el demonio bíblico, su nombre es legión.
Algunos de sus cortos se podrán ver en la muestra Abracadabra del CCMoca. Y para iniciarse en el culto luciferino de Anger también pueden leer una nota que escribí para Soy cuando decidieron hacerle una retrospectiva en el Contemporary Art Center de Nueva York.

sábado, 22 de agosto de 2009

Peep Art


Hoy, en el malba, Greetings (1968) de Brian de Palma, la mejor reposición del año. Copio abajo el párrafo final de un texto sobre la película escrito hace más de un lustro para El Amante.

Greetings es el manifiesto del cine de Brian De Palma. “Conocés el Pop Art, esto es Peep Art (=Arte Mirón)”, dice Robert De Niro, en el papel del personaje de un voyeur compulsivo y autoconsciente que crea una instalación para el Museo Whitney, claramente inspirada en La ventana indiscreta, donde el espectador mira por un telescopio una serie de escenas íntimas en distintas ventanas. (Dijo Brian De Palma: “El plano subjetivo es la piedra de base del cine. Como el sonido a la música; el elemento esencial de la forma. Vos construís películas acerca de gente viendo cosas.”) Las películas de BDP son ficciones de un espectador, como las de Borges son ficciones de un lector. Una mirada al cuadrado, punto de encuentro de subjetividades, la cita es siempre una forma de reescritura de la mirada (propia y ajena) y el arte una maravillosa Historia Universal de la Infamia.

martes, 18 de agosto de 2009

Mondo carne


Creo haber leído alguna vez que Tim Burton sostenía que había sólo dos tipos de dibujantes, los que publicaban los dibujos y los que no. En esa idea hay un intento de acercamiento estéticamente amoral a esa disciplina (nada de diferenciar entre buenos y malos dibujantes), pero sobre todo, la idea de Burton parece democratizar la tarea plástica para sostener que todo el mundo es dibujante, que toda imaginación icónica es dibujo: fantasear una imagen es ya convertirse en dibujante, incluso antes que eso tenga cualquier representación material, incluso antes de que esa fantasía vea alguna luz fuera de nuestra conciencia. En realidad, esa es la gran utopía infantilista de la vida y la obra de Burton: los garabatos de todas las personas, incluso aquellos más impalpables y primarios, son mundos válidos y habitables. En otras palabras, el dibujante como demiurgo: dibuja tu aldea y crearás el mundo. Hoy el efecto del flujo digital del imaginario de internet parece achicar aún más la brecha entre la fantasía icónica y su existencia material, con la impresionante demiurgia de la red: por ejemplo, con un clic en el google-imágenes se crea un instantáneo mapa de imágenes (por más gastado y doméstico que esté el procedimiento del buscador de imágenes no deja de ser un artilugio prodigioso).
Para alguien que comparta una afinidad afectiva y erótica por los cuerpos gordos (como por cualquier otra forma que se excede del gusto medio) la posibilidad de encontrar una representación de su deseo en la raquítica iconografía erótica argentina era tarea imposible hasta que a fines de los '90 internet se convirtió en una pista de despegue para otras galaxias del placer carnal: por fin se veían las líneas que dibujaban el deseo realmente diverso. Por eso fueron muy importante las comunidades virtuales para el universo de los osos. Y, con más intensidad que el snapshot casero, pero con menos frecuencia, se pueden encontrar porfolios de dibujantes que apuestan por otra sensualidad de la carne con trazos que materializan un deseo que incluso no tiene modelo vivo, una fantasía pura del cuerpo excesivo. Muchos de esos porfolios se basan en estéticas idealistas, claro, pero en el sentido menos apolíneo de la alucinación erótica.
Los cuatro dibujantes diversos que reseñé para el último suplemento Soy desarrollan distintas miradas para retratar el gusto por los osos, los gordos, los daddies, los leathers y otras especies del deseo peludo y carnoso. La idea parece ser: Pinta tu panza y crearás tu mundo erótico.

viernes, 14 de agosto de 2009

De una gran fruta


Conocí a Sr. Tomate en el Galpón de Encomiendas y Equipajes, en 18 y 71, en una noche platense helada, un 9 de junio de 2007. En rigor, ese otoño se despedía antes de la fecha calendaria porque el frío de esa noche era terriblemente invernal y convertía a todo lo que tocaba en un iceberg (ese invierno fue memorable: un mes después iba a nevar en Buenos Aires por primera vez en no sé cuántas décadas). Respirando a pesar de las estalactitas, entre paredes que apenas nos separaban de un descampado gélido de vías muertas, una más de las estaciones fantasmas de Buenos Aires, esa noche Sr. Tomate tocaba junto a Shaman y los hombres en llamas y a El mató a un policía motorizado (aclaro que había viajado otra vez a La Plata como seguidor del sonido motorizado). La sorpresa fue increíble: con el folk psicótico de Sr. Tomate se disparó un calor que me dura hasta hoy. Una de esas temperaturas para la que no hay matafuego que valga. Temperatura del cuerpo en combustión musical libertaria, con instrumentación acorde a su total desprejuicio por las jerarquías tecnológicas y sónicas del rock, y con las convenciones de la vida puestas a prueba en cada estribillo. "A veces pienso que la locura es el remedio, que nos mantiene sobrios en este medio", cantó esa noche Poli Tano, atrás de su guitarra, con la ambigüedad que le daba estar enfundada en una gorra y en la capucha de un canguro, para protegerse del frío y de cualquier dictadura de los géneros. Poli y Sr. Tomate avanzan a fuerza de un no-sé constante, la incertidumbre hecha canción para camaleones. El suplemento Soy, ayer, publicó una entrevista que le hice a Poli, porque este fin de semana largo hay doble función de la vitalidad demencial de Sr. Tomate. Y si alguien quiere aprenderse las estrofas de los himnos minimales pueden descargar gratis las canciones de la discografía completa de la banda de la fruta antropomórfica. Y luego a gritar y bailar hasta que se pongan colorados. Ahí nos vemos.

sábado, 8 de agosto de 2009

Oficio mudo

Parece una paradoja ingeniosa pero es verdad: de todo el período de cine mudo argentino, hasta hace poco más de una década, quedaban casi sólo palabras. Y no muchas. Se podían leer algunos intentos de historizar la producción cinematográfica argentina, la más importante de Sudamérica, en algunos pocos libros y revistas a partir de investigaciones basadas en los diarios de la época, y en unos pocos testimonios, pero las imágenes que se conservaron eran más bien pocas. Y de películas completas ni hablemos. Como suplencia quedaron afiches tipográficos, programas de mano, publicidades y artículos de la época que se reproducían y citaban en cuanto libro y nota monográfica que intentara mostrar algún souvenir del pasado que podía funcionar como fuente histórica de las invenciones de los primitivos hacedores del prolífico movimiento fílmico local. Por eso, los últimos años dieron un vuelco a la ceguera con que se emprendía cualquier aproximación a este período, por lo cual la “Primera Antología del Cine Mudo Argentino”, recientemente editada en un pack de tres dvd y un libro-dossier, más el ciclo del Malba de agosto son un paso fundamental para entender el avance que permite vislumbrar un rostro más nítido del mutismo del pasado.
La nota completa publicada en el último número de El Amante, por acá, y el ciclo del malba, por este otro lado.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Sustituto


La idea del dossier central de este mes en la revista El Amante era que cada uno escriba sobre sus miedos frente al cine. Mi gran primer miedo frente a una película fue con El exorcista: la vi a los 11 años, cerca de medianoche, solo frente a la TV; fue a mitad de los 80 y creo que se daba por Canal 13. Fui el único de mi familia y de mi grado que resistió verla completa. Esa noche un frío me recorrió de punta a punta, como si el temblor que me agitó fuese tan potente como el de la niña poseída de la película. Pero para mí ese es otro tipo de miedo, que tiene que ver con el poder perturbador del dispositivo televisivo, que Alfred Hitchcock definió como nadie: "La televisión ha devuelto al asesinato al hogar, el lugar donde pertenece" (hoy debería cambiarse "televisión" por "internet" para actualizar la frase: ¿acaso internet no nos convierte a todos en criminales bajando software y mercancía con copyright, tirando bombas cubiertos por el anonimato, creando sociedades pérfidas vía msn?). La cuestión es que, para escribir sobre mis miedos, preferí basarme en una experiencia cinematográfica plena, en una vivencia en el cine. Y si bien he saltado en más de un bus effect de películas de terror de cualquier tipo y factor, el vértigo que me provoca la falsa perspectiva del efecto cinematográfico, que no me lo provoca la televisión ni internet, fue determinante para elegir mis miedos visuales. Además, elegí películas que en su totalidad no me parecen demasiado relevantes, como lo son Dinosaurio y Up, pero que el vértigo que me causaron fue excepcional (aclaro que Up tiene una valoración a favor que no comparto, especialmente por el lugar de la mujer que la película imagina). Bueno, la cuestión es que también quería anular la valoración crítica integral y salir del lugar del crítico para poder buscar ejemplos más ligados a una experiencia sensitiva espontánea, porque muchas de las películas que fueron aterrorizantes (como Vértigo, por ejemplo), lo fueron por una relación más meditada, menos visceral, provocada por las lecturas y las elaboraciones propias anteriores y posteriores a las visiones de esas películas. Bueno, ahora sí, después del preámbulo, el texto sobre mi vértigo que se publicó:

De entre todas las películas de Alfred Hitchcock, el cinéfilo perverso John Waters dice preferir La soga, por un detalle supuestamente lateral: la alta ventana del departamento del único decorado de esa película es falsa, y prefiere una vista falsa a una verdadera. Esa ventana es la mejor definición del cine: la realidad fingida como trampa del ojo, la pantalla plana con ilusión de tridimensionalidad, el triunfo de la simulación, el decorado reemplaza victorioso al mundo. Como sufro de vértigo, o mejor dicho, de atracción al vacío (ese gusto por el vacío tiene que ver con mi veta nihilista), y también siento la misma atracción por lo falso que mi guía material Waters, la pantalla de cine, ese espacio embustero, me produce más vértigo que la altura verdadera, porque es más mentirosa, porque perfila mejor el engaño mental, la fantasía psíquica. Paradójicamente, mi susto es más profundo, más vivido, gracias al sustituto, al colmo del artificio como suplente de lo real. Toda esta introducción parecería conducir al Vértigo de Hitchcock y su gran truco acrofóbico, virtuoso temblor del precipicio óptico; pero, sin embargo, mi atracción al vacío va por otro carril: se revela más inquietante en las películas de animación donde nada es ni remotamente real, donde la caricatura reemplaza al cosmos, al orden del mundo. La secuencia final de Dinosaurio en el precipicio o la carrera lunática de clímax aéreo de Up son para mí dos buenos ejemplos de cine-vértigo, de la pantalla convertida en rejilla tenebrosamente absorbente como si viajara en un avión y se rompiese una ventanilla en las alturas: en esos casos, aterrado, clavo en los brazos de la butaca las uñas como anclas, para no ser arrastrado al más allá por el encuadre, para no caerme en el espacio vacío de la pantalla que algunas películas abren como la escotilla hacia ningún lado real de la Noche alucinante.

domingo, 2 de agosto de 2009

Big Daddy


Ayer sábado, cuando la oscuridad santélmica casi se convertía en domingo, en el recinto Espacio Ecléctico sucedió el milagro invisible: el aire se agitó de tal manera que las partículas elementales entraron en estado de convulsión, hacían onomatopeyas irreproducibles como grito de guerra a capa y espada (era una batalla sin pólvora, una lucha de valientes). Cuerpo a cuerpo: ahí estaban las vibraciones del ritmo descompuesto para conquistar el letargo pesimista, la golosina de conserva, los calambres de la rutina y muchas otras cosas más que se archivan en museos. Y si se conquistaron esos territorios fue para ganárselos al mar de la estupidez tranquilizadora y tramar progresivamente una fiesta del sonido descentrado. Así, la marcha del redoblante de Daddy Antogna y su equipo de tres antenas (Alan Courtis, Fernando de la Vega, Nicolás Diab) desgranaron la energía luminosa para hacer una heliografía fundamental: casi todo ese prodigio combatiente quedó grabado de antemano en un disco adentro de una caja de cartón, que algunos llaman CD, por Compact Disc, aunque creo que en este caso se debería hablar de Cresta Disonante. Y así fue que esa noche mítica volverá a restituir el temblor de sus hélices belicosas en el hueco que se abra en el solitario placer nihilista cada vez que haga clic (como lo hago ahora mismo) en cualquiera de sus ocho pistas de despegue. Los trofeos de guerra se pueden disparar en cualquier momento: ese es el mejor peligro que debe atravesar un sobreviviente.

jueves, 30 de julio de 2009

Love Lobato


Si bien Zulma Lobato se acercó a los medios con una denuncia, que transcribió el Suplemento Soy hace un par de semanas, la tendencia violenta al show de la degradación de la TV hizo de ella una suerte de blanco para la impune burla criminal más travestofóbica y gerontofóbica. Entonces salieron todos los males de la caja rayada catódica, pero sobre todo se volvió a aumentar la dictadura del peligroso modelo de belleza disciplinaria desde el que se piensa casi exclusivamente lo femenino en televisión. Zulma, en cambio, es un nuevo lenguaje en relación a la representación mediática de lo diverso, y por eso insistió en el verbo travestizar, en lugar del erroneo travestir, porque lo suyo es el neologismo, impulsando un importante desplazamiento semántico. Hay que seguir cada gesto del resistiré de Zulma Lobato para entrenarnos en otras sensibilidades sutiles y reveladoras. Por lo pronto, si alguien quiere incluir el pequeño banner de apoyo a ZL, que está en la columna la derecha de este blog, pueden descargar el código acá.

domingo, 19 de julio de 2009

Breviarios queer


El próximo martes 21, a las 19, en el CCEBA (Paraná 1159) se realizará "una aproximación a algunas producciones culturales argentinas que abordan las estéticas, los imaginarios y las problemáticas queer." Participaremos en la mesa Ayelén Brunet, y Marlene Wayar y yo, bajo la coordinación de Rodrigo Alonso. La actividad forma parte de una exhibición llamada "De la manifestación a la disco", donde se proyectan en continuo, en la misma sede del CCEBA, cortos argentinos y españoles. Entre los cortos locales están los reseñados abajo, de un texto publicado en el suplemento Soy. También está exhibiéndose el video catalán Actuació d’ Ocaña i Camilo, donde, además de las personas del título, actúa el historietista Nazario. Para leer sobre Ocaña, pueden chequear esta otra nota del Soy.

Aurora
de Albertina Carri
Pequeña historia de delirio amoroso, o más precisamente de amour fou, entre la mujer del título y una quesera de acero inoxidable recién comprada en un bazar (sí, leyeron bien, una quesera). Y las imágenes del corto son plateadas e inmóviles como la quesera, porque la estética está apoyada en una sucesión de fotografías en blanco y negro, con una narración con la voz de la protagonista, que remeda en parte la impronta de las antiguas fotonovelas. Si bien todo gira alrededor de un extraño estilo de comedia fetichista, que por el acento español de la protagonista incluso remite al universo de Luis García Berlanga, el eje central de Aurora está en celebrar una idea de máxima libertad a la hora de elegir el objeto amoroso.

Rainbow de Sebastián Freire
Para crear una yuxtaposición que engendra sugestivos rompecabezas visuales, Rainbow toma como punto de partida el mismo dato que dispara la película Stonewall de Nigel Finch: el doloroso duelo por la muerte de Judy Garland fue una de las causas de la rebelión queer del bar Stonewall del 28 de junio de 1969. Así, las imágenes del clásico camp El mago de Oz se proyectan sobre los cuerpos desnudos de dos jóvenes, generando su propia rebelión en un choque entre inocencia camp y nudismo homoerótico que se cristaliza en una serie de fotografías desafiantes. Al ritmo sereno de la versión de “Over the Rainbow” de Norah Jones, esta es una apuesta visual transformadora de los cuerpos eróticos y del imaginario pop de la cultura gay.

En el baño
de Cristina Coll
Una videoperformance intimista donde se expone aquello que la teoría de género y los estudios queer visibilizaron como conflicto de la construcción de la identidad. Una mujer reproduce, frente al espejo del baño, ciertos rituales masculinos a la hora de montarse para salir a la calle. Alimentando cierta ambigüedad con una mirada entre extrañada y documental sobre pequeños actos cotidianos (afeitarse, lavarse, vestirse), este corto registra la voluntad del cross-dressing como una práctica fronteriza entre el espacio privado y el público, al mismo tiempo que la idea de identidad de género se lleva a cabo a través de la performance, en una sabia cercanía ideológica a los planteos renovadores de Judith Butler.

Victorian Leather de Leandro Allochis
Estamos invitados a tomar el té leather en este video, donde una mesita de mantel estampado y un elegante florerito son el contexto ideal para una sesión donde cuerpos diversos entran en un diálogo ecléctico y fragmentado. Y, sobre todo, donde se dinamitan varios lugares comunes de la estética leather, porque acá no hay oscuridad sino luz diáfana y estridencia visual, y donde la mujer no está excluida sino que es parte del juego homoerótico entre varones, planteando incluso que un ovillo de lana de tejer pueda ser usado como un complemento de bondage. Pero, sobre todo, Victorian Leather encuentra una estampa estilizada que despliega desde otro punto de vista esa elegancia erótica propia de los amantes de cuero.

viernes, 17 de julio de 2009

Bang Gandolfini


En Rescate del Metro 123 vuelve James Gandolfini, y me parece que con unos kilos de más (o al menos mi mente perversa así lo calcula). O tal vez sea por el saco que le queda grande. Lo cierto es que no podía dejar de imaginar a Gandolfini en una de esas perfectas situaciones de shock erótico a las que El ósculo hirsuto nos tiene mal acostumbrados. Especialmente en una muy parecida a la del número 100 (¡Felicitaciones desde acá por la centena!): el polvo del año. El que bien empieza mal acaba: ¿a quién no se le escapó un tiro con la escopeta tan cargada? Bang Bang, estás enamorado.

Los reyes del falsete


Uno: Contando los días para que en agosto vuelva Peter Capusotto y sus videos, el otro día me acordé de uno de los pesonajes de la última edición, uno de los más divertidos pero poco célebre: Nelson Marotte, alias "Tentáculos", cantante punk apenado por ser blanco del rito de los escupitajos en los recitales. Y me acordaba porque la tradición del gargajo al cantante punk aún está vivita y coleando. Se pudo comprobar en el recital del martes pasado en Super Rock de CJ Ramone, Daniel Rey y Brant Bjork. No es que hayan escupido al ex bajista de Ramones, sino que al cantante de la última banda soporte le ensartaron un pollo bien potente, que en épocas de H1N1 vale doble. Después, el rercital de CJ, Rey y Bjork, en plan revival de la era Ramones, estuvo bastante bien, el lugar estaba hasta la manija y sin ninguna ausencia por la paranoia de la gripe A, y el pulso punk-rocket encontró su pico (al menos para mí) en Sitting in My Room, último track de Pleasant Dreams, que nunca fue compilado ni grabado en vivo, pero que merece un lugar entre los clásicos punk. Un merecido rescate. Y, además, en las pocas canciones que cantó Rey (Pet Sematary, por ejemplo) logró la cavernosa sensualidad vocal de Joey.
Dos: En el MOCA no se puede parar la música: el ciclo "Películas a máximo volumen" tiene seis programas de rockumentales, algunos precedidos por videoclips de Michael Jackson, el Rey del Falsete. Y si quieren leer más sobre "El extraño mundo de Jackson" visiten mi última nota de Soy.